La diferencia entre exigir que pasen diez sesiones entre dos señales del mismo valor y exigir que el nivel roto tenga diez sesiones de antigüedad. Suenan igual, miden cosas distintas, y la segunda cuesta rendimiento histórico aunque sea la correcta.
Lo que medimos Una regla que decía exigir diez días de base no medía la base: medía la separación entre señales. Corregirla es lo correcto y cuesta rendimiento histórico, así que es una decisión de diseño, no de medición.
Esta lección es un ejemplo de algo más general que la ruptura: una regla puede llevar años funcionando y no estar midiendo lo que su nombre dice. Se descubre por un caso raro, no por una revisión.
La primera dice: no vuelvas a dar señal en el mismo valor hasta que pasen diez sesiones. Es una regla sobre el calendario del sistema, y sirve para no comprar tres veces lo mismo en una semana.
La segunda dice: el nivel que se rompe tiene que tener al menos diez sesiones de antigüedad. Es una regla sobre el gráfico, y es la que expresa la idea de base.
Durante mucho tiempo se creyó que la primera implicaba la segunda. No es así, y el caso que lo demuestra es limpio: una acción que salta con hueco y a las dos sesiones marca su máximo de dos sesiones. No había señales previas, así que pasa el filtro del calendario, y no hay base ninguna.
Al añadir la antigüedad del nivel, las señales caen un 46 %. Es casi la mitad de todo lo que el sistema miraba.
| Sin exigir antigüedad | Con diez sesiones | |
|---|---|---|
| Señales | 43.352 | 23.350 |
| Operaciones | 334 | 234 |
| Acierto | 33,2 % | 30,8 % |
| Retorno sobre caída | 0,77 | 0,53 |
La caída máxima empeora menos de dos puntos, y la relación entre lo que se gana y lo que se sufre baja de 0,77 a 0,53.
Además el deterioro es monótono y sin meseta. Con cinco sesiones de antigüedad esa relación es 0,53.
Con diez queda en 0,53 y con quince cae a 0,45. Cuanta más base se exige, peor sale.
Aquí está lo interesante. Partiendo el período en tramos, el deterioro no está repartido: se concentra casi entero en 2020 a 2022, donde el resultado se queda prácticamente plano.
El tramo más reciente apenas cambia, y el primero incluso mejora. Es decir, en mercado normal la regla es neutra o buena, y en la recuperación en uve que sigue a un desplome es cara.
El motivo es casi tautológico y por eso convence. Después de un desplome, los valores que lideran la recuperación rompen máximos jóvenes: no pueden tener bases largas, porque hace ocho semanas el mercado entero estaba en mínimos.
Con estas cifras, una prueba histórica a solas votaría por quitar la regla. Se mantiene por otra razón, y conviene decirla en voz alta porque es el tipo de decisión que casi nadie publica.
La regla evita comprar extensión sin estructura, que es exactamente lo que el método enseña y lo que el caso de las dos sesiones ilustra. Aceptar un poco menos de rendimiento histórico a cambio de coherencia con lo que uno dice que hace es legítimo, siempre que se declare y no se disfrace de optimización.
Hay además un argumento de honestidad estadística. El diferencial se concentra en un puñado de episodios de un solo régimen, con muy pocos casos, y cambiar una regla de diseño por un efecto así es exactamente cómo se ajusta un sistema al pasado sin darse cuenta.
Y merece la pena mirar cómo se cazó. El detector no fue una revisión de código ni una auditoría: fue una operación concreta que no cuadraba con lo que el sistema decía hacer. Alguien miró el gráfico de una compra y no encontró la base que la regla prometía.
De ahí sale una rutina barata. Cada cierto tiempo, coger dos o tres operaciones al azar y comprobar a mano que cumplen la descripción escrita de las reglas, no su implementación.
Comprobar que cada regla mide lo que su nombre promete, empezando por las que llevan más tiempo puestas. Y cuando una regla correcta cueste rendimiento, decidirlo como diseño y escribirlo, en vez de dejar que la prueba histórica decida sola. La otra cara de esta misma idea está en pedir bases más largas, que empeora todo lo que toca.
Una acción salta al alza con un hueco de apertura y en dos sesiones marca un precio más alto que en esas dos sesiones. Técnicamente ha roto un máximo, y una regla que solo exige diez sesiones desde la última señal la deja pasar: hace meses que no había señal en ese valor. Pero no hay base ninguna detrás, solo un hueco de dos días. Al exigir que el nivel roto tenga al menos diez sesiones de antigüedad, ese caso desaparece, y con él el 46 % de todas las señales: de 43.352 a 23.350.
No dice que la regla sea buena ni mala, sino que es correcta en concepto y cara en esta ventana. Las rentabilidades absolutas del sistema no se publican aquí: lo que sostiene la lección son las diferencias entre las dos versiones dentro del mismo montaje, verificadas con tres controles, entre ellos una paridad del 100 % entre el generador de señales y lo que el sistema realmente opera. La ventana no incluye el mercado bajista de 2008, es una sola trayectoria, y el diferencial se concentra en un régimen con pocos episodios, así que su magnitud no es citable como si fuera estable. La regla ya está activa, de modo que quitarla sería un cambio nuevo de estrategia y no una vuelta atrás.
Una mira el calendario del sistema y la otra el gráfico. Exigir diez sesiones entre señales evita comprar dos veces seguidas el mismo valor. Exigir que el nivel tenga diez sesiones de antigüedad garantiza que había algo parecido a una base. La primera no implica la segunda.
Las señales caen un 46 %, las operaciones de 334 a 234, el acierto de 33,2 % a 30,8 % y la relación entre retorno y caída de 0,77 a 0,53. El deterioro es monótono al pedir más antigüedad y no hay meseta: a quince sesiones la relación baja a 0,45.
Porque las rupturas sin base que elimina eran rentables en agregado, y estaban concentradas en un solo tramo del período: la recuperación tras el desplome de 2020. En ese momento los ganadores no podían tener bases largas, y la regla los dejaba fuera justo cuando pagaban.
Sí, pero por una razón que no sale de las cifras. Un sistema debe hacer lo que dice que hace, y comprar un máximo de dos días no es comprar una base. Ceder algo de rendimiento por coherencia es defendible mientras se escriba; disfrazarlo de mejora, no.
Agosto de 2017 a julio de 2026, un sistema de crecimiento con las reglas del método, con fecha real de publicación y costes. Paridad entre el generador de señales y lo que se opera: 100,0000 % (43.352 contra 43.352). Al exigir que el nivel roto tenga al menos diez sesiones de antigüedad: señales de 43.352 a 23.350 (−46 %), operaciones de 334 a 234, acierto de 33,2 % a 30,8 %, retorno sobre caída de 0,77 a 0,53 y caída 1,9 puntos peor. Barrido: 0,53 con cinco sesiones, 0,53 con diez y 0,45 con quince, monótono y sin meseta. El diferencial se concentra en el tramo 2020-2022, mientras 2023-2026 apenas cambia y 2017-2019 mejora. Una sola trayectoria, sin 2008, y pocos episodios del régimen. Las rentabilidades absolutas no se publican.
Estudio un estudio propio · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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