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Cómo se mueve el precio

¿El máximo de ayer aguanta cuando el precio vuelve a él?

No aguanta ni cede: cuando el precio camina de verdad hasta él, es moneda al aire. La cifra alta que se cita cuenta como rupturas los días que ya amanecieron al otro lado.

La respuesta

La barra gris es la cifra que se cita. La naranja es la misma medición dejando fuera los días que abrieron ya superado el nivel. Los semanales caen el doble que los diarios —al estar más lejos se superan de noche mucho más a menudo— y el orden que todo el mundo enseña se da la vuelta.
La barra gris es la cifra que se cita. La naranja es la misma medición dejando fuera los días que abrieron ya superado el nivel. Los semanales caen el doble que los diarios —al estar más lejos se superan de noche mucho más a menudo— y el orden que todo el mundo enseña se da la vuelta.
Los cinco niveles del día anterior, en los dos índices, contando solo cuando el precio llega hasta ellos. Diez barras y ninguna se acerca al 60 % que la intuición espera.
Los cinco niveles del día anterior, en los dos índices, contando solo cuando el precio llega hasta ellos. Diez barras y ninguna se acerca al 60 % que la intuición espera.

«El máximo de ayer se rompe siete de cada diez veces» es de esos datos que se repiten sin comprobar. Y es verdad: en esta ventana sale 69 %. El problema es qué está contando.

El 45 % de esas rupturas son días en los que el mercado abrió ya por encima del nivel. El hueco de la noche lo superó mientras nadie miraba, así que cuentan como ruptura por definición: nunca hubo un momento en que el precio llegara al nivel y decidiera algo.

Dejándolos fuera —midiendo solo las sesiones en que el precio camina hasta el nivel durante la jornada— el máximo de ayer se rompe el 51 % de las veces. Moneda al aire. El mínimo de ayer hace lo mismo: del 61 % al 44 %. Y con los cinco niveles del día anterior en los dos índices, las diez mediciones caben entre el 40 % y el 51 %.

La segunda parte es la que de verdad sorprende. El folclore dice que un nivel semanal es «más fuerte» que uno diario. Contando los huecos parece cierto al revés —el máximo semanal se rompe el 79 % y el mínimo el 73 %, más que los diarios—. Pero al excluirlos, los semanales se desploman hasta el 47 % y el 42 %: caen casi el doble que los diarios y acaban donde todos los demás, rondando la mitad. La jerarquía que enseña el folclore no sobrevive a medirla bien.

El motivo es geométrico, no psicológico. Los niveles semanales están más lejos. A un nivel lejano es mucho más fácil superarlo de noche, de un salto, que caminando durante la sesión — así que acumula muchas más rupturas de las que nunca se pelearon.

Y llegados aquí la pregunta natural es si la distancia ordena algo: si los niveles lejanos, cuando el precio de verdad llega hasta ellos, aguantan más. No. Agrupando por lo lejos que estaba el nivel, del grupo más cercano al más lejano —con la distancia multiplicada por veinte— el resultado se mueve del 51 % al 53 %. Nada.

Queda mirar el otro extremo del mapa. El nivel que la industria considera más sólido de todos no es ni siquiera un precio del pasado: es el «muro» que dibuja el posicionamiento en opciones, y se supone que ahí los creadores de mercado defienden. El techo se comporta como todo lo demás: al primer toque, el muro de calls se atraviesa el 51 % de las veces. Moneda al aire, otra vez.

El suelo no. El muro de puts se atraviesa solo el 31 % de las veces — aguanta dos de cada tres. Es el único de los diez niveles medidos que se sale del patrón, y lo hace en la dirección que menos esperábamos después de todo lo anterior. Lo contamos porque es lo que salió, no porque encaje.

¿Es entonces la defensa de los creadores de mercado? No lo sabemos, y preferimos decirlo. Un strike vecino cualquiera, sin nada especial, también aguanta bastante: se atraviesa el 45 %, frente al 31 % del muro. La diferencia está justo en el filo de lo que 266 primeros toques pueden distinguir: no da para afirmarlo ni para descartarlo. Queda como pregunta abierta, no como respuesta.

Así que la conclusión no es una ley de niveles fuertes y débiles — es más simple y más incómoda. Los precios del pasado, los que todo el mundo dibuja, rondan la moneda al aire del más cercano al más lejano. Un nivel te dice dónde puede pasar algo. No te dice qué. La única excepción que hemos medido está en el suelo del mapa de opciones, y todavía no sabemos por qué.

Lo que este estudio no dice

Lo mismo pasa con todo lo demás que se opera por niveles: el mapa completo.

No dice que los niveles no sirvan para nada. Dice que no sirven para adivinar la dirección. Siguen siendo lo que son: sitios conocidos por todos donde el mercado suele reaccionar, y por eso el precio los visita — al máximo de ayer llega el 31 % de las sesiones y al máximo del pre-market el 66 %.

Y no es una regla para operar. Un 51 % no es una ventaja: cualquier coste de transacción se lo come entero. La conclusión útil es la contraria — saber que ahí no hay información evita construir decisiones sobre una cifra que mide otra cosa.

Las cifras de los muros son de otra medición, y conviene decirlo: salen del posicionamiento en opciones sobre el S&P 500 —266 primeros toques en total— y no de la ventana de arriba. Se citan aquí porque responden la misma pregunta desde el extremo contrario del mapa, no porque sean parte del mismo conteo.

Se midió también sobre los futuros del S&P 500 y del Nasdaq, que cotizan de noche y llegan hasta 2017, con el mismo resultado. La ventana de arriba es la que el sitio puede volver a calcular sola cada día.

Cómo se midió

Cada minuto del S&P 500 y del Nasdaq 100 —vía SPY y QQQ— durante 1.244 sesiones, de julio de 2021 a julio de 2026. Incluye el mercado bajista de 2022, pero no 2008. Un nivel «se rompe» cuando el precio lo supera y cierra el día del otro lado; «se rechaza» cuando llega, no lo pasa y se aleja.

Estudio F-MKT-031 · analizado el 2026-07-31. Es un estudio puntual: se hace una vez y deja un veredicto, a diferencia de los estudios de la biblioteca, que son condiciones medidas todos los días contra su línea base.

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