Las dos letras del crecimiento de beneficios, el trimestral y el anual, medidas por lo que hacen dentro de un sistema completo: qué convención contable las define, a quién dejan fuera y qué pasa con el resultado cuando se les quita el componente de beneficios.
Lo que medimos Las dos letras del crecimiento son las que todo el mundo recuerda y las peor medidas. «Beneficio» significa dos cosas según la convención, y casi nunca se mide la letra sola. El filtro concentra; que además pague no está medido.
Las dos primeras letras piden lo mismo con dos plazos: beneficios creciendo fuerte en el último trimestre y creciendo de forma sostenida en los últimos años. Son las que todo el mundo recuerda y, medidas con cuidado, las que peor se sostienen. No porque la idea sea mala, sino porque casi nunca se mide lo que se dice que se mide.
Hay dos convenciones. La contable sale de los estados financieros, es reproducible por cualquiera y suele ser más baja. La ajustada excluye partidas que la propia empresa considera extraordinarias, la define cada compañía y no se puede reconstruir desde los estados. El método de referencia usa la segunda; aquí se usa la primera.
La diferencia no es cosmética. En el índice editorial que publica el método, 11 de 50 nombres tienen beneficio contable negativo. Visto así, parece que la convención descarta a uno de cada cinco líderes del sector.
Medido de verdad, la brecha se encoge cuatro veces. De 69 líderes con beneficio contable negativo, solo 10 son positivos con la convención ajustada. El resto pierde dinero bajo cualquier cuenta, y casi todo es biotecnología.
Son uno de cada siete, el 14,5 %. En la cola completa del universo, el 38,8 % es positivo con la convención ajustada en el último trimestre, y aun así el efecto sobre los líderes es el que es.
La lección práctica es que el índice editorial estaba preseleccionado. Los nombres que publica son, por construcción, los que salen bien parados con su convención, y compararse con esa lista mide el sesgo de la lista, no la calidad del filtro.
La segunda medición es distinta. En un sistema de crecimiento con las reglas del método se quitó el componente de beneficios y se dejó todo lo demás igual, sobre nueve años de datos con la fecha real en que se publicó cada uno y con costes de ejecución dentro.
| Con el filtro de beneficios | Sin él | |
|---|---|---|
| Operaciones | 234 | 564 |
| Caída máxima | referencia | dieciocho puntos peor |
| Ganancia por punto de caída | 0,53 | 0,38 |
| Tiempo invertido | 38,6 % | 73,3 % |
| Resultado por operación | +3,02 % | +1,94 % |
Al quitar el filtro, la ganancia al año sube casi tres puntos y la peor caída empeora en dieciocho puntos. La relación entre lo que se gana y lo que se sufre cae de 0,53 a 0,38.
Y el tiempo invertido casi se duplica. No es que el sistema elija mejor: es que está dentro del mercado mucho más rato, y eso se paga en el momento malo.
La comparación que separa las dos explicaciones es mirar solo las operaciones nuevas. Sin el filtro aparecen 365 operaciones que con él no existían, y rinden +1,09 % de media.
Las 199 que están en las dos versiones rinden +3,50 %. Es decir, las nuevas ganan dinero, pero pagan menos de un tercio que las de siempre.
El componente de beneficios no es lo que produce el retorno del sistema: es lo que impide diluirlo. Quitar el filtro no descubre oportunidades escondidas; reparte el mismo capital entre operaciones peores y con el doble de exposición.
Falta lo más obvio: la letra sola. Nadie ha comprado el crecimiento trimestral y anual como único criterio sobre el universo completo para compararlo con el mismo universo sin filtrar. Hacerlo exige una serie histórica de beneficios ajustados con su fecha real de publicación, que no se puede reconstruir desde los estados financieros y hay que comprarla.
Por eso el sello es condicionado y no verde. Lo que está medido es el efecto del componente dentro de un sistema, en una ventana de nueve años y en una sola trayectoria.
Tratar el crecimiento de beneficios como lo que la medición sostiene: un filtro de concentración, no una fuente de rentabilidad. Y desconfiar de cualquier comparación contra una lista publicada por quien define el criterio, porque esa lista está preseleccionada por su propia convención. Antes de afinar el umbral conviene mirar qué pasa cuando el dato no existe, que se lleva por delante a buena parte de los candidatos.
Una empresa de programas informáticos publica un beneficio contable de −0,86 dólares por acción y, bajo la convención ajustada que usa buena parte del sector, +0,39. Con la primera queda fuera del filtro de crecimiento; con la segunda, dentro. No hay error en ninguna de las dos cuentas: hay dos convenciones. El caso importa porque de 69 líderes con beneficio contable negativo, solo 10 son positivos bajo la convención ajustada, un 14,5 %. Los otros 59 pierden dinero con cualquier convención. La brecha con el método editorial es real, y es cuatro veces más pequeña de lo que parecía.
No dice que el crecimiento de beneficios no sirva, ni que la convención ajustada sea peor: dice que las dos existen y que la elección cambia quién pasa el filtro. Tampoco dice que la letra no tenga premio de retorno, porque eso no está medido; dice que dentro de un sistema su efecto principal es concentrar y limitar la exposición. Aquí no se publica lo que rinde ningún sistema concreto: lo que sostiene la lección son las diferencias entre las dos versiones del mismo montaje. La comparación es de nueve años y una sola trayectoria, con un solo mercado bajista completo. Y la muestra de la brecha entre convenciones es de un solo día del calendario, así que ordena magnitudes y no prueba una tendencia.
Las dos son defendibles. La contable se reconstruye desde los informes de la empresa y cualquiera puede repetir el cálculo. La ajustada refleja mejor el negocio recurrente, pero depende del criterio de cada compañía y de un proveedor que la recopile. Aquí se elige la reproducible, y se dice cuál es.
Sí. Recorta el número de operaciones y el rato que se pasa dentro del mercado, y con ello el dolor de las malas rachas. Lo que no puede es venderse como un premio de rentabilidad, porque esa parte viene de otro sitio del sistema.
Aquí van juntos, dentro del mismo componente de beneficios que se quita y se pone. Separarlos es otra medición y tampoco está hecha. Cuando alguien afirme que el plazo largo añade algo sobre el corto, la pregunta útil es contra qué lo comprobó.
Comprar el crecimiento trimestral y anual como criterio único sobre el universo entero y enfrentarlo al mismo universo sin filtrar. El diseño está escrito. Lo que falta es una serie de beneficios ajustados fechada por su publicación real, que no se saca de los informes y hay que pagarla.
Convenciones contables, un día de agosto de 2026 sobre el universo propio: 11 de 50 nombres del índice editorial con beneficio contable negativo; 69 líderes negativos, de los que 10 son positivos con la convención ajustada (14,5 %); en la cola completa, 38,8 %. El componente dentro de un sistema de crecimiento con las reglas del método: julio de 2017 a junio de 2026, cada dato con su fecha real de publicación y coste de ejecución. Con el filtro, 234 operaciones, retorno sobre caída 0,53, 38,6 % invertido y +3,02 % por operación; sin él, 564 operaciones, 0,38, 73,3 % y +1,94 %, con casi tres puntos más de ganancia y dieciocho más de caída. Las operaciones nuevas, 365, rinden +1,09 % frente a +3,50 % de las 199 comunes.
Estudio dos estudios propios · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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