Qué pasa cuando el crecimiento de beneficios no se puede calcular y un cribado rellena el hueco con un cero. Cuánto pesa ese relleno, a quién elimina del filtro y por qué el arreglo intuitivo no funciona.
Lo que medimos El crecimiento de una empresa que perdió dinero el año pasado no es bajo: es indefinido. Casi todos los cribados lo rellenan con un cero, y ese cero coloca al «no calculable» en el sitio del peor de la clase.
Esta es la lección más práctica del módulo y la que menos se enseña. No va de qué umbral de crecimiento poner, sino de qué hacer cuando el crecimiento no se puede calcular.
El crecimiento de beneficios es una división: lo de este año entre lo del año pasado. Si lo del año pasado fue una pérdida, la división no tiene sentido. Calcularla igualmente produce cifras absurdas, así que un cribado decente pone una guarda y devuelve un hueco.
El descuido está en el paso siguiente. Ese hueco se rellena casi siempre con un cero, y en un ranking por percentiles el cero es el último puesto. La empresa deja de ser desconocida y pasa a ser la peor de todas.
Conviene separar dos grupos que se confunden todo el rato. En un universo de 2.444 acciones, 672 tienen crecimiento negativo y reciben una nota real: el sistema ya las ordena.
Las del problema son otras 341, de las cuales 331 llegan sin nota calculable. No están mal puntuadas; están sin puntuar.
Mucho más de lo que sugiere su nombre. De 369 candidatos que ya habían pasado el resto de los filtros, 124 llevan el cero.
Contando solo los que llegan al último corte, el cero elimina al 45 % de los candidatos. De cada tres empresas que el filtro descarta en la puerta final, una se cae por un número que no existe.
Y no es la rareza de un día. Medido año a año sobre nueve años de datos, cada uno con la fecha real en que se publicó, la proporción se mantiene del 34 % al 56 %.
La reacción natural es sospechar del proveedor de datos. Se comprobó caso por caso: 97 de 102 candidatos fuertes con el hueco lo tienen porque su beneficio contable es negativo.
Es el 95 % de ellos. Una cuarta fuente no movería casi ninguno, porque no falta el dato: falta el resultado de una división imposible. Es la clase de diagnóstico que ahorra meses de integraciones.
La corrección obvia es no castigar: dar a esas empresas un valor intermedio en vez del cero. Se probó sobre nueve años, con el sistema completo y las mismas reglas, y el resultado fue idéntico al control. No parecido: idéntico, hasta el último decimal.
La razón es aritmética y se ve antes de simular. El corte exige 90 sobre 100 a la media de dos notas.
Y la otra nota tiene tope en 99, así que la que falta debe valer 81 como mínimo.
Un valor intermedio da un máximo de 74,5 y no cruza nunca, tenga la empresa la fuerza que tenga.
Se trataron 679.932 filas del panel histórico y ninguna cambió de lista. No existe la opción de «no castigar»: para que una empresa sin dato entre, hay que afirmar que está entre el mejor quinto del universo en crecimiento, que es lo contrario de no afirmar nada.
Si no se puede neutralizar, conviene saber qué está haciendo. Mirando la composición de un día cualquiera: de 31 empresas que cruzan el corte, 13 son de energía.
Y de 61 excluidas por el cero, 50 son del sector salud, la mayoría biotecnología. El cero funciona como un veto sectorial que nadie escribió.
Quitarlo del todo tiene consecuencias del mismo tamaño: entran doce nombres nuevos en los cincuenta primeros, un 24 %, todos biotecnología sin beneficios. Un valor intermedio solo mueve cuatro.
Ninguna de esas dos cosas es recalibrar una nota. Las dos cambian cuánto pesa un sector entero dentro del sistema.
Buscar el hueco antes que el umbral. En cualquier cribado propio o ajeno, la pregunta es qué pasa cuando el dato no se puede calcular, y si el relleno elegido convierte una ausencia en un juicio. Y comprobar la aritmética del corte antes de simular una corrección: aquí ahorraba la simulación entera. La otra cara del mismo módulo está en qué selecciona de verdad el crecimiento.
Una empresa perdió 20 céntimos por acción el año pasado y este año gana 60. ¿Cuánto ha crecido? La división no tiene respuesta: la base es negativa. Si se calcula igualmente salen cifras absurdas, del orden de varios cientos por ciento, y por eso los cribados serios ponen una guarda que exige base positiva. Lo que casi nadie revisa es qué se hace después con el hueco. Rellenarlo con un cero parece prudente y no lo es: en un ranking por percentiles, el cero es el último puesto. La empresa no queda «sin evaluar», queda evaluada como la peor de las 2.444 del universo.
No dice que haya que dejar entrar a las empresas sin beneficios: las dos alternativas probadas empeoran o no hacen nada, y la que mueve la lista cambia la exposición a un sector entero. Tampoco dice que este reparto sectorial sea permanente; es la foto de un día y puede cambiar con el ciclo. La medición sobre nueve años tiene una limitación declarada: en el panel histórico, una parte de los huecos viene de fundamentales que el archivo no guarda, sobre todo de empresas extranjeras, así que solo se trataron los casos con fundamentales presentes y el resto quedó igual en todos los brazos, control incluido. Y es una sola trayectoria, con un solo mercado bajista completo.
Castigarla sí, y ya se hace: cuando el año base fue positivo y el beneficio ha caído, la nota sale baja y la empresa queda ordenada entre las demás. El problema es el otro grupo, el que no tiene nota posible. Esas no salen mal paradas por su negocio, sino por una división que no existe.
No, y comprobarlo ahorra meses. Casi todos los huecos vienen de un beneficio contable negativo, no de un dato que nadie publicó; solo un puñado son ausencias reales de información. Un cuarto proveedor traería exactamente los mismos huecos.
Se probó y no movió nada: ni una fila de la lista, ni una operación, ni una décima. La aritmética del umbral lo impedía desde el principio, así que no era una corrección ineficaz sino una corrección imposible. Conviene hacer esa cuenta antes de montar la simulación.
Se queda, porque la alternativa que parecía neutra era imposible y la que sí mueve la lista cambia el peso de un sector entero. Lo que cambia es la lectura: quien lo mantenga debe saber que aplica un veto a las empresas sin beneficios, no que mide su crecimiento.
Corte transversal del universo propio en agosto de 2026: 2.444 acciones, 672 con crecimiento negativo y nota real, 341 con cero, de las que 331 llegan sin nota calculable; 124 de 369 candidatos con el cero (34 %); de 31 que cruzan el corte, 13 son de energía, y de 61 excluidas por el cero, 50 son de salud y 41 de biotecnología. En 102 candidatos fuertes, 97 huecos vienen de beneficio contable negativo (95 %). Los tres tratamientos, sobre un sistema de crecimiento con las reglas del método, de julio de 2017 a junio de 2026: el valor intermedio dio un resultado idéntico al control, con 679.932 filas tratadas y ninguna cruzando el corte; quitar el crecimiento mueve 12 nombres de los 50 primeros (24 %). Una sola trayectoria.
Estudio dos estudios propios · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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