La medición de lo contrario del método: comprar por múltiplo bajo. Qué explica de verdad la rentabilidad de una acción grande, qué pasa al usar el múltiplo como regla de compra o de venta, y por qué el múltiplo que se ve no es el que se acaba pagando.
Lo que medimos El método compra crecimiento y fuerza. Lo contrario es comprar barato, y en las mayores empresas del mercado no avisa: ni de compra ni de venta. Lo que explica la rentabilidad es el beneficio, no el múltiplo.
Antes de medir las letras que faltan conviene medir su contrario. El método compra crecimiento y fuerza, es decir, compra caro por definición. La objeción de sentido común es que sale mejor comprar barato. Está medida, y pierde.
Descomponiendo diez años de rentabilidad de las 115 mayores empresas del mercado, la rentabilidad mediana anual fue del 13,5 %.
De ahí, 10,7 % vino del crecimiento del beneficio y solo 3,0 % de que el mercado pagara un múltiplo mayor. El precio sigue a las utilidades, que es justo lo que afirman las dos primeras letras del método aunque casi nadie lo formule así.
Las correlaciones dicen lo mismo con más fuerza. La rentabilidad correlaciona 0,68 con el crecimiento del beneficio y 0,16 con el múltiplo inicial, y ese segundo número tiene además el signo contrario al que esperaría quien compra barato.
Mirado mes a mes en corte transversal, el resultado se repite. El quintil más caro rindió +32,8 % a doce meses y el más barato +22,3 %.
Y no es solo el nivel: también el cambio. Las acciones cuyo múltiplo se había encarecido en el último año rindieron después +25,5 %, contra +19,1 % de las que se habían abaratado. No hay ninguna evidencia de que lo barato pague.
Convertido en regla operativa el efecto es brutal. Tener la acción solo mientras su múltiplo esté por debajo de su propia mediana de tres años lleva la rentabilidad mediana de 14,7 % a 7,0 % anual.
Y solo mejora a comprar y mantener en el 8 % de los nombres. La razón es que las empresas que componen no se ponen baratas nunca: la regla te saca justo de las que hacen el resultado de la década y te deja dentro de las estancadas.
Al revés funciona algo mejor. Vender cuando el múltiplo supera su propio percentil 90 empata en rentabilidad y recorta la peor caída un 58 %. Ayuda en empresas estancadas y estorba en las que componen, que es el patrón de casi toda regla de salida.
El panel dice qué pasa de media; un caso enseña cómo se siente. Una marca deportiva muy conocida marcó máximo en noviembre de 2021 y desde entonces no ha dejado de parecer barata.
| La caída, por dentro | |
|---|---|
| Máximo, noviembre de 2021 | 177,5 dólares |
| Cotización hoy | 40 dólares |
| Caída desde el máximo | 77 % |
| De ella, por caída del beneficio | 45 % |
| De ella, por caída del múltiplo | 59 % |
La caída se reparte casi por mitades entre el beneficio y el múltiplo. No fue solo que el mercado dejara de pagar: el negocio ganaba menos dinero, y el múltiplo bajaba en parte por eso.
El primer cruce por debajo de su mediana de diez años fue en mayo de 2022, a 111 dólares.
Desde ahí cayó otro 64 %. Cada umbral «barato» posterior fue seguido de otra caída, y hay más detalle en esta pregunta.
Hay un último efecto que casi nadie mide. El múltiplo se calcula con el beneficio de los últimos doce meses ya publicados, pero lo que se compra es el beneficio de los doce meses siguientes.
Cuando el beneficio está cayendo, esos dos números se separan mucho. En junio de 2024 el múltiplo visto era de 22 veces.
El real, calculado después con lo que la empresa acabó ganando, fue de 39 veces. Y fue mayor que el visto en la mayoría de los meses de la caída: la ganga era aritmética, no económica.
Dejar de usar el múltiplo como disparador de compra en empresas grandes y quedarse con lo que sí correlaciona, que es el beneficio. Y ante una acción muy caída que parece barata, mirar primero si lo que bajó fue el precio o el denominador. Lo que sí pagó en esta ventana fue comprar las más fuertes, no las más castigadas.
Una marca deportiva conocida marca máximo en noviembre de 2021 a 177,5 dólares y hoy cotiza a 40, un 77 % abajo. Su múltiplo cruzó por debajo de su mediana de diez años en mayo de 2022, a 111 dólares. Quien comprara ahí por barata lleva un 64 % de pérdida. De los 56 meses transcurridos desde el máximo, la acción pareció barata en 32, y comprando en cualquiera de esos 32 se pierde hoy dinero en los 32, con una pérdida media del 45 %. La caída se reparte casi mitad y mitad: el beneficio cayó un 45 % y el múltiplo un 59 %.
No dice que comprar barato no funcione nunca: dice que en las mayores empresas del mercado y en esta década no avisó, ni de compra ni de venta. La limitación principal es de universo y está declarada: el panel son las mayores empresas de hoy, así que sobreviven por construcción y las cifras absolutas son un techo; lo que se puede leer son las diferencias entre reglas sobre ese mismo universo, no los niveles. La ventana también es particular: una década de crecimiento, tipos bajos y una ola tecnológica, y en un régimen donde el valor mande el signo podría cambiar. El caso individual es uno, elegido por ser conocido, y lo que generaliza es el panel. No hay aquí medición sobre empresas pequeñas.
Dice que el múltiplo no funciona como aviso de compra ni de venta en empresas grandes, en esta ventana. Sirve para entender qué espera el mercado de una empresa, que es otra cosa. Lo que no hace es decir cuándo entrar o salir.
Porque muchas veces el múltiplo baja por el denominador. El beneficio se hunde y la acción parece barata justo mientras empeora el negocio. En el caso medido, el múltiplo llegó incluso a subir a 35 veces sin que el precio subiera, solo porque el beneficio cayó más rápido.
Entonces sube por la razón que sí funciona, que es el beneficio, y no por haber estado barata. Ahí está la asimetría: el múltiplo bajo no anuncia la recuperación, la anuncia el negocio. Comprar la caída es apostar a que las utilidades vuelven, y eso el múltiplo no lo dice.
Casi nunca, cuando el beneficio está cayendo. En el caso medido, un múltiplo visto de 22 veces resultó ser de 39 al calcularlo con el beneficio que la empresa acabó reportando ese año. El número real fue mayor que el visto en 34 de 43 meses.
No está medido ahí. El panel son las 115 mayores empresas del mercado y el caso es una de ellas. En compañías pequeñas el múltiplo se mueve por razones distintas y esta medición no dice nada sobre ellas.
Panel de 115 grandes empresas, enero de 2016 a julio de 2026, con dividendos y el múltiplo calculado con el beneficio que el mercado ya conocía cada día. Descomposición a diez años sobre 101 nombres: 13,5 % anual mediano, 10,7 % del beneficio y 3,0 % del múltiplo; correlación 0,68 y +0,16. Corte transversal, 114 meses: quintil más caro +32,8 % a doce meses contra +22,3 % del barato. Reglas semanales sobre 95 nombres, sin costes: comprar barato lleva la mediana de 14,7 % a 7,0 %; vender caro empata y recorta la caída un 58 %. Caso individual, de 2010 a agosto de 2026: 32 de 56 meses baratos, hoy los 32 en pérdida. El universo son las mayores empresas de hoy: sesgo de supervivencia, cifras de techo.
Estudio dos estudios propios · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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