Qué hace de verdad el grado de fuerza relativa cuando se le exigen intervalos de confianza sobre el universo completo: no ordena la rentabilidad, ordena la probabilidad de desastre, y el tramo más alto se rompe más que el mercado.
Lo que medimos El grado de fuerza no predice la rentabilidad de forma fiable: con intervalos de confianza, esa ventaja cruza el cero. Lo que sí ordena es la probabilidad de desastre, y el tramo más alto se rompe más que el mercado.
La cesta del decil más fuerte es la única de las siete letras con ventaja de rentabilidad. Esta lección mide la misma idea de otra forma y llega a una conclusión distinta, que no la contradice: en vez de una cartera, mira la suerte de cada acción por separado.
Se hace sobre el universo completo, 5.140 acciones con 1.785 que dejaron de cotizar dentro, y a seis meses vista.
Las tablas descriptivas de media, mediana y acierto por tramo de fuerza son fáciles de publicar y difíciles de sostener. Al ponerles intervalos de confianza, con remuestreo por bloques de 126 sesiones y 2.000 réplicas, dos afirmaciones de la primera versión se cayeron.
La ventaja en media pasó a cruzar el cero. Y la mediana negativa del tramo más fuerte, que parecía un hallazgo, también. Eran ciertas como descripción de la muestra y no como afirmación sobre el mercado.
Es la distinción que más disciplina impone en todo el curso. Describir lo que pasó no es afirmar lo que pasa.
Una familia entera de cifras aguanta con el intervalo fuera del cero: la probabilidad de que una acción pierda más de la mitad de su valor en seis meses, medida como exceso sobre el mercado de ese mismo día.
| Tramo | Exceso de probabilidad de perder más de la mitad | Intervalo |
|---|---|---|
| Fuerza baja, 0 a 20 | +3,73 puntos | de 2,38 a 5,60 |
| Fuerza media, 60 a 80 | −1,91 puntos | de −2,74 a −1,27 |
| Fuerza alta, 90 a 100 | +2,62 puntos | de 0,88 a 4,22 |
| Sin filtro de calidad | +2,43 puntos | de 1,50 a 3,75 |
| Con filtro de calidad | −1,34 puntos | de −2,17 a −0,72 |
El resultado incómodo está en la tercera fila. El tramo de fuerza más alto, el que la doctrina manda comprar, se rompe +2,62 puntos más que el mercado.
Y su intervalo, de 0,88 a 4,22, no toca el cero: no es una casualidad de la muestra.
El sitio con menos desastres es el tramo intermedio, −1,91 puntos. El peor de todos es el más débil, +3,73 puntos, que es lo esperable. La fuerza no protege de forma monótona: protege hasta un punto y luego deja de hacerlo.
Aquí está la pieza que reconcilia las dos mediciones, y merece leerse dos veces.
Una cartera del decil más fuerte, rotada cada mes y a partes iguales, gana al mercado porque unos pocos nombres se multiplican y esa cola levanta el conjunto. Una acción concreta de ese mismo tramo, mantenida medio año, tiene más probabilidad que el mercado de romperse.
Las dos cosas son ciertas a la vez y su conjunción es la instrucción práctica: el liderazgo se compra diversificado y rotado, nunca concentrado en dos o tres nombres y sostenido con paciencia. Quien compre tres líderes y aguante está expuesto al lado malo del hallazgo sin el lado bueno.
Para recortar la cola izquierda cuando se combina con otras capas. Un filtro de calidad propio, sobre el mismo universo, baja la probabilidad de perder más de la mitad del 5,53 % al 2,22 %: dos veces y media menos.
Ese filtro no maximiza la rentabilidad, la recorta, y aun así se gana el puesto. Es la diferencia entre un filtro que elige ganadores y uno que quita perdedores, y casi todos los del método son del segundo tipo.
Conviene decirlo sin adornos, porque cambia lo que uno espera de un cribado. Un filtro que quita perdedores no hace subir más la cartera: hace que sobreviva a los años malos con menos agujeros, y esa supervivencia es lo que permite componer durante décadas.
Y hay una consecuencia de medición. Si un filtro de este tipo se juzga por la rentabilidad media, saldrá mal casi siempre, porque al quitar desastres también quita algún cohete. Juzgarlo por la mediana y por la tasa de desastre lo pone en su sitio.
Usar el grado de fuerza como filtro de riesgo y no como promesa de rentabilidad. No concentrar en pocos nombres del extremo alto. Y exigir el intervalo antes de creerse cualquier tabla de medias y medianas por tramos, incluidas las de este curso.
Se toma una acción del tramo de fuerza más alto, el que la doctrina manda comprar, y se mira qué le pasa en los seis meses siguientes comparada con el resto de acciones vivas de su mismo día. La probabilidad de que pierda más de la mitad de su valor es 2,62 puntos mayor que la del mercado, con un intervalo que va de 0,88 a 4,22 y no toca el cero. La misma cuenta para el tramo intermedio da 1,91 puntos menos, también con el intervalo entero por debajo del cero. El extremo fuerte no es el sitio seguro: es el que más se rompe después del extremo débil.
No dice que el liderazgo no sirva, sino que el grado aislado no predice rentabilidad de forma fiable y sí predice desastres. Tampoco dice que las cifras del tramo alto sean tan malas como parecen: la pérdida de observaciones por deslistado es mayor en los tramos altos, 10,1 % frente a 7,4 %, y buena parte de esas salidas son adquisiciones con prima, así que esos tramos están si acaso subestimados. Las tablas descriptivas de media, mediana y acierto van sin intervalo y no deben citarse como afirmaciones; solo las tasas de desastre lo traen. Y la ventana es alcista dominante, con un solo mercado bajista completo.
Porque una cesta no es la suma de acciones típicas: su resultado lo deciden un puñado de casos extremos, y rotando cada mes se recogen una y otra vez. Quien compra tres nombres del mismo tramo y aguanta está pagando el riesgo sin comprar esa lotería.
Porque se les pidió intervalo. Con remuestreo por bloques, tanto la ventaja en media del tramo alto como su mediana negativa pasan a cruzar el cero. Eran ciertas como descripción de lo que ocurrió y no como afirmación sobre lo que ocurre: son dos niveles de exigencia distintos.
Es la frecuencia con que una acción llega a perder la mitad de lo que costó dentro del plazo medido. Se publica como exceso sobre el mercado de esa misma fecha, para que el movimiento general no entre en la comparación. Es la única familia de cifras que aguanta con intervalo.
Hay que comprarla acompañada. Este estudio mide los filtros por separado, y por eso enseña para qué sirven los demás: apilar una capa de calidad sobre el mismo universo recorta los desastres a menos de la mitad. Sola, la fuerza alta no es un refugio.
Universo propio de 5.140 acciones con 1.785 deslistadas dentro (35 %), cada dato con la fecha real en que se publicó, de agosto de 2016 a julio de 2026. El grado de fuerza es el percentil de la rentabilidad de 252 sesiones contra las acciones vivas y líquidas de ese mismo día. Horizonte de 126 sesiones. Intervalos por remuestreo en bloques, 2.000 réplicas. Exceso de probabilidad de perder más de la mitad frente al mercado del mismo día: sin filtro de calidad +2,43 puntos (1,50 a 3,75), con filtro −1,34 (−2,17 a −0,72), fuerza 0-20 +3,73 (2,38 a 5,60), fuerza 60-80 −1,91 (−2,74 a −1,27) y fuerza 90-100 +2,62 (0,88 a 4,22). En absoluto, 5,53 % sin filtro de calidad y 2,22 % con él. Ventana alcista dominante.
Estudio un estudio propio · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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