La regla que convierte una cuenta y un stop en un número de contratos, y lo que esa regla implica: cuánto apalancamiento lleva dentro, con qué cuenta cabe cada contrato y cuánto se pierde en una racha. Medido sobre nueve años de un sistema de apertura en el Nasdaq.
Lo que medimos En futuros el tamaño no lo elige uno: lo impone el riesgo por contrato. Con micros y el uno por ciento por operación, desde diez mil dólares deja de estar roto; el apalancamiento que sale es de tres veces.
En acciones el tamaño se decide en dólares y se ajusta al céntimo. En futuros se decide en contratos enteros, y un contrato lleva dentro un riesgo mínimo que no se puede partir. Esta sección mide qué pasa cuando esa restricción choca con una cuenta normal, usando como banco de pruebas un sistema de apertura sobre el Nasdaq y nueve años de sus operaciones.
La regla es una división: contratos = capital × riesgo por operación ÷ (stop en puntos × valor del punto). El stop se fija en el rango típico del día y se traduce a puntos cada mañana; en esta muestra, el stop mediano son 43 puntos.
En el micro del Nasdaq eso son 86 $ por contrato; en el contrato grande, 860 $. Ese último número es el que decide qué cuentas caben y cuáles no.
Con el uno por ciento por operación, el resultado por tamaño de cuenta es este:
| Cuenta | Operaciones que no caben | Riesgo real | Exposición |
|---|---|---|---|
| Cinco mil | 5 % | 0,80 % | 2,6 veces |
| Diez mil | 0,1 % | 0,91 % | 3,0 veces |
| Veinticinco mil | ninguna | 0,97 % | 3,2 veces |
| Cincuenta mil | ninguna | 0,99 % | 3,2 veces |
Desde diez mil dólares el tamaño deja de estar roto: casi todas las operaciones caben y el riesgo real se acerca al objetivo. Por debajo, el redondeo a contratos enteros se come una de cada veinte señales y deja el riesgo por debajo de lo previsto.
No es que el sistema pierda: es que no cabe. Y cuando no cabe, la tentación es forzar un contrato de más; eso no arregla el tamaño, lo rompe en la otra dirección.
Con el contrato grande, que vale diez veces más por punto, la misma regla dice otra cosa: una cuenta de veinticinco mil dólares solo puede tomar el 8 % de las operaciones, porque un solo contrato ya se pasa del uno por ciento en casi todas.
Y forzarlo con cinco mil dólares es arriesgar el 17 % por operación. Los micros no son una preferencia ni un producto para empezar: son la única manera de que el tamaño siga a la cuenta y no al revés.
Arriesgar el uno por ciento con un stop del tres por mil del precio pone en juego unos treinta mil dólares de exposición por cada diez mil de cuenta. La última columna de la tabla lo mide: entre 2,6 y 3,2 veces la cuenta, en todos los tamaños. Es una consecuencia de la regla, no una decisión, y tiene dos efectos.
El primero es sobre la comparación. El sistema rinde 33 % al año sobre la cuenta en la prueba histórica; dividido por la exposición queda en 11 %, que es la cifra comparable con comprar y mantener el índice.
El segundo es sobre la cuenta. Un micro del Nasdaq son 54.000 $ de exposición con unos 200 $ de margen intradía en algunos brókers, y unas diez veces más si se mantiene de noche. Confundir el depósito con la exposición es lo que hace que una cuenta pequeña se sienta holgada sin estarlo.
Nadie se arruina en una operación con un stop. Se arruina en una racha, y las rachas existen: en nueve años el sistema encadenó diez pérdidas seguidas, con cualquier tamaño de cuenta. Lo que esa racha cuesta depende solo del riesgo por operación:
Con el uno por ciento, la caída máxima del sistema en nueve años queda entre −14 % y −17 % en todos los tamaños de cuenta. Es un número que hay que poder aguantar antes de empezar, no después.
Y es el motivo de que ninguna cuenta con un límite del cinco por ciento sobreviva a este sistema: la racha lo revienta con holgura. Qué significa una caída así en tiempo y en lo que cuesta recuperarla se mide aparte.
Una cuenta de diez mil dólares arriesga el uno por ciento por operación: cien dólares. El stop, traducido del rango típico a puntos, fue de 43 puntos en la mediana de la muestra. En el micro del Nasdaq eso son 86 $ por contrato: cabe uno. En el mini serían 860 $: no cabe ninguno, y forzarlo sería arriesgar el 8,6 %. Ese único micro son 54.000 $ de exposición, más de cinco veces la cuenta. A lo largo de nueve años, con el stop mediano en el 0,3 % del precio de cada día, la exposición mediana fue de tres veces la cuenta: es lo que mide la tabla. Y si llegan diez pérdidas seguidas, que en nueve años llegaron, la cuenta baja un 9,6 %; con el tres por ciento por operación habría bajado un 26 %.
Las cifras son de un sistema concreto, uno de apertura sobre el Nasdaq, con su stop y su frecuencia; otro sistema con otro stop tiene otra tabla, y la manera de hacerla es la misma división. El retorno de la prueba histórica es bruto de la ejecución real, que lo rebaja; aquí interesan la caída y la racha, que no dependen de eso.
Y son nueve años sin un mercado bajista largo dentro: la racha de diez es la peor vista, no la peor posible.
Porque el recorrido de un día cambia con los años y hasta con la semana. Un stop fijo en dólares mide mucho en un día tranquilo y poco en uno agitado, así que el riesgo real sube y baja sin que nadie lo decida. Atado al recorrido del día, el número de contratos se ajusta solo.
Sube el capital mínimo, y por la misma división: un stop del doble de ancho necesita el doble de cuenta para que quepa un contrato. La regla no cambia, cambia el número que sale de ella. Es la primera cuenta que conviene hacer antes de adoptar un sistema ajeno.
Ayuda con la racha y no con el redondeo. Arriesgando la mitad caben menos operaciones todavía, porque el contrato sigue sin poder partirse. En una cuenta pequeña, bajar el riesgo suele significar quedarse fuera más veces, que no es lo mismo que arriesgar menos.
Con este sistema, no. Esas cuentas imponen un tope de pérdida diaria o total que su caída normal supera, aunque el sistema acabe ganando. El problema no es la calidad del sistema: es que su manera de perder y la regla de la firma son incompatibles.
Sistema de apertura sobre /NQ real, abril de 2017 a julio de 2026, 722 operaciones (rango de cinco minutos, filtros de tendencia y volumen, salida al cierre), stop mediano de 43 puntos. Capital compuesto operación a operación con el 1 % de riesgo y contratos enteros, para cuentas de 5.000, 10.000, 25.000 y 50.000 dólares: operaciones no tomadas 5,0 %, 0,1 %, 0 % y 0 %; exposición mediana 2,6×, 3,0×, 3,2× y 3,2×; caída máxima −14,2 %, −15,2 %, −16,3 % y −16,7 %; peor racha, diez operaciones en todas. Con el contrato grande, 25.000 dólares toman 60 de 722 operaciones (8,3 %). El retorno bruto a 10.000 dólares es 33 % anual; dividido por 3×, 11 %. La racha es aritmética: 1 − (1 − r)^10.
Estudio espejo de F-OPT-042 · dos estudios propios · publicado el 7 sep 2026. Los precios de futuros son de /ES y /NQ minuto a minuto (2017-2026) y operación a operación con lado agresor (2025-2026); los diarios de varios mercados, de una serie continua ajustada.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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