La caída máxima, o drawdown, es la distancia entre el punto más alto de la cuenta y el más bajo que vino después. Esta lección explica por qué es la métrica que decide si una estrategia se puede seguir, y qué le pasa en futuros cuando entra el apalancamiento.
Lo que medimos El retorno dice cuánto ganarías si aguantas; la caída máxima dice si vas a aguantar. Su aritmética es asimétrica, su duración se mide en años, y en futuros el apalancamiento la multiplica.
Casi todo el material sobre trading habla de retorno. Esta sección diseña al revés: primero la caída, después el retorno, porque la caída es lo que decide si alguien sigue operando el día que toca. Y una caída no es una pérdida cerrada: es lo que separa el mejor momento de la cuenta del peor que vino detrás, medido en profundidad y en tiempo.
Perder un veinte por ciento exige ganar un +25 % para volver al punto de partida. Perder la mitad exige un +100 %.
Perder el ochenta por ciento exige un +400 %. No es una curiosidad: es la razón por la que dos estrategias con el mismo retorno medio terminan en sitios distintos según cuánto cayeron por el camino.
La cifra que de verdad decide quién sigue dentro no es la profundidad sino la duración: cuánto tiempo pasa la cuenta por debajo de su máximo anterior. El índice tecnológico cayó −83 % en el pinchazo puntocom y tardó 14,9 años en recuperar su máximo, con dividendos reinvertidos.
El índice general cayó −55 % en la crisis financiera y tardó 4,9 años. Casi quince años es más que la paciencia de casi cualquiera, y es una parte sustancial de una vida laboral: quien vendió abajo no falló en la aritmética, falló en el calendario.
Un sistema intradía tampoco está a salvo de esto por operar dentro del día. Su curva también tiene un máximo y un tiempo por debajo de él, y ese tiempo se cuenta igual.
Una prueba histórica de cinco años enseña la peor caída de esos cinco años, no la peor posible. Barajando dos mil caminos con los retornos diarios del índice tecnológico, la caída máxima mediana crece con el horizonte: −22 % a un año, −40 % a cinco.
A diez años, −48 %; a veinticinco, −60 %. Cuanto más tiempo se opera, peor es la peor caída que se llega a ver.
Por eso esta sección declara la ventana de cada cifra y trata la caída medida como el mínimo que esperar, nunca como el techo.
Lo anterior vale para cualquier activo. En futuros entra una pieza más: el tamaño que impone el contrato lleva tres veces la cuenta en exposición sin que nadie lo haya pedido.
Con el uno por ciento por operación, un sistema de apertura cayó entre −14 % y −17 % en nueve años, en todos los tamaños de cuenta, y encadenó diez pérdidas seguidas.
Subir el riesgo al dos por ciento hace, en términos generales, el doble de caída, y la asimetría del primer apartado se encarga de que recuperarla cueste más que el doble.
De ahí la métrica con la que esta sección compara sistemas: retorno dividido por caída máxima, y no retorno a secas. Un sistema que gana la mitad con un tercio de la caída es mejor sistema, porque es el que se puede seguir operando el día en que la caída llega.
Tres cosas antes de operar cualquier regla de esta sección. Buscar la caída máxima en la ventana más larga disponible y asumir que la que viene será mayor. Decidir el riesgo por operación mirando esa caída y la racha, no el retorno. Y fijar por escrito, con la cuenta todavía en máximos, el nivel a partir del cual se para a revisar: el día en que ese nivel llega no es el día de decidirlo.
Dos cuentas ganan lo mismo en diez años. La primera cayó un 20 % en su peor tramo y necesitó un 25 % para volver al máximo; la segunda cayó un 50 % y necesitó un 100 %. El Nasdaq de 2000 cayó un 83 %, necesitó casi un 500 % y tardó casi quince años. Con un sistema de apertura y el uno por ciento por operación, la caída máxima en nueve años fue del 14 % al 17 %; con el dos por ciento habría sido, en términos generales, el doble, y cada punto de más se paga con la asimetría de arriba. Por eso el tamaño de la posición se decide mirando la caída, no el retorno.
No dice cuánto va a caer nada: dice que la peor caída vista es una cota por debajo y cómo se lee. Los remuestreos tratan los días como independientes, sin rachas de volatilidad, así que la realidad puede ser peor que ellos. Y la caída del sistema de apertura es de nueve años sin mercado bajista largo dentro: es lo que hay, no lo que habrá.
Tampoco sustituye a la regla que fija el número de contratos: la complementa. Allí se calcula cuántos; aquí, cuánta caída va dentro de ese número.
Sí, y ahí está la trampa de decir que no es pérdida hasta que se vende. La cuenta ya vale menos, el depósito exigido se calcula sobre lo que vale hoy, y las decisiones se toman con ese número delante. La contabilidad mental no cambia lo que hace falta para volver arriba.
Depende de a qué haya que sobrevivir. La profunda amenaza a la cuenta; la larga amenaza a quien la opera, porque nadie decide con la calculadora después de años sin máximos nuevos. Un sistema de caídas moderadas pero eternas se abandona igual que uno de caída brutal.
No, porque no es una operación sino una suma de operaciones. Un stop más corto reduce lo que se pierde cada vez y aumenta las veces que se pierde, así que la racha sigue existiendo. Lo que sí la mueve es el riesgo por operación.
Es la pregunta imposible, y por eso la línea se escribe antes: un nivel decidido mientras la cuenta estaba en máximos y con la cabeza fría. Sin esa línea escrita, cualquier caída se puede reinterpretar como normal mientras dura.
Nasdaq 100 y S&P 500 con dividendos reinvertidos, desde 1999 y desde 1993: caída del 83 % con pico en marzo de 2000 y recuperación en febrero de 2015 (14,9 años); caída del 55 % en 2008 y 4,9 años bajo el agua. Remuestreo de 2.000 caminos sobre los retornos diarios del Nasdaq 100 desde 1999, tratados como independientes: caída máxima mediana −22 % a un año, −40 % a cinco, −48 % a diez y −60 % a veinticinco. La aritmética de recuperación es 1 ÷ (1 − caída) − 1. La caída del sistema de apertura sale del estudio de tamaño: /NQ real de 2017 a 2026, 722 operaciones, 1 % por operación, −14,2 % a −16,7 % según la cuenta y peor racha de diez operaciones.
Estudio dos estudios propios · publicado el 7 sep 2026. Los precios de futuros son de /ES y /NQ minuto a minuto (2017-2026) y operación a operación con lado agresor (2025-2026); los diarios de varios mercados, de una serie continua ajustada.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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