El precio oficial que la bolsa fija al final de cada jornada para liquidar los contratos. Es el que aparece en el extracto, el que fija el margen y el que dibuja la vela diaria, aunque no salga de ninguna operación concreta.
Lo que medimos El precio con el que se liquida el día no es ninguno que se haya operado: es un promedio de los últimos treinta segundos. Con él se marca la cuenta, y no se puede ejecutar.
Todos los días, a las cuatro de la tarde de Nueva York, la bolsa fija un precio oficial por contrato. Con él liquida las diferencias de la jornada en cada cuenta, calcula el margen que habrá que tener mañana y publica el «cierre» que luego aparece en la vela diaria.
Ese precio no sale de ninguna operación. Es el promedio, ponderado por contratos, de todo lo que se cruzó en los treinta segundos anteriores a las cuatro en punto, redondeado al tick. Si no hubiera nada cruzado en esa ventana se usaría el punto medio entre oferta y demanda, y los micros heredan el del contrato grande.
La regla es pública y no es eterna: en un documento oficial de hace años la ventana terminaba a las cuatro y cuarto; hoy termina a las cuatro. Por eso se verifica en la fuente, y por eso aquí se recalcula en vez de darla por sabida.
Con un año de operaciones de los dos índices calculamos el promedio de esa ventana en cada sesión y lo comparamos con el cierre diario publicado: 485 de 485 coinciden al tick, fuera de la semana del cambio de contrato.
Así que el cierre diario de los futuros de índice es ese precio oficial. Eso habilita lo demás: mirar qué hay dentro de la ventana, y a qué distancia queda cada precio que un gráfico ofrece como cierre.
Lo de dentro sorprende. En el S&P se cruzan 5.300 operaciones y 41.000 contratos en esos segundos, más contratos que en el cuarto de hora siguiente.
Y el precio recorre 4,75 puntos de mediana dentro de la ventana; en el Nasdaq, 18 puntos. El precio oficial es el centro de gravedad de un tramo que se mueve, no un punto, y por eso rara vez coincide con una operación concreta.
Un gráfico intradía ofrece varios candidatos a «cierre» y ninguno es este. Medido fuera de la semana del cambio de contrato, en diferencia absoluta por contrato grande:
| Frente al precio oficial | /ES mediana | /ES, uno de cada veinte días | /NQ mediana |
|---|---|---|---|
| Último precio operado antes de las cuatro | 38 $ | 150 $ | 85 $ |
| Último de la sesión, a las cuatro y cuarto | 138 $ | 709 $ | 295 $ |
| Primera operación de la reapertura, a las seis | 200 $ | 1.130 $ | 405 $ |
El último precio operado antes de las cuatro coincide con el oficial solo el 7 % de los días en el S&P y el 2 % en el Nasdaq.
La distancia mediana es tres ticks en el S&P, 38 $ por contrato: pequeña en un día cualquiera, pero no cero, y no es la misma todos los días. El peor del año fue de 1.075 $.
Y la barra de las cuatro, que en casi todas las plataformas incluye el minuto posterior a la liquidación, se aparta 88 $ de mediana en el S&P: es un minuto que el precio oficial no contiene.
El extracto. El bróker marca la posición abierta a ese precio, no al cierre del gráfico. Quien compare el extracto con su plataforma verá una diferencia de 138 $ de mediana por contrato del S&P. No es un error de nadie: son dos precios distintos.
La noche. La sesión no termina ahí: sigue un cuarto de hora más, hasta las cuatro y cuarto, con 35.000 contratos de mediana en el S&P, y reabre a las seis de la tarde. La reapertura queda a dieciséis ticks de mediana del precio oficial, y ese es el día típico.
En el Nasdaq la mediana es 405 $ y el peor día del año llegó a 11.510 $. Un stop dejado «al cierre» para la noche se ejecuta donde el mercado abre, no donde liquidó.
La prueba histórica diaria. Un sistema sobre velas diarias que «sale al cierre» usa ese promedio como precio de salida, y ese precio no se puede ejecutar. El error es, como mínimo, la distancia al último precio operado: 38 $ por contrato y sesión en el S&P. Quien opera a diario, eso lo paga cada día.
La semana del cambio de contrato. En los ocho días anteriores al tercer viernes del trimestre, el contrato que se liquida ya es el siguiente mientras el gráfico continuo suele seguir en el que vence: en el S&P, ocho de veintitrés sesiones de esas semanas tienen un cierre distinto.
Martes, 15:59:30. En los treinta segundos siguientes el /ES cruza unos 5.300 trades y 41.000 contratos, y el precio recorre casi cinco puntos. A las 16:00:00 el CME toma el promedio de todos esos trades ponderado por contratos, lo redondea al cuarto de punto y lo publica: ese es el settlement, 6.248,75. El último trade antes de las cuatro fue a 6.249,00; la barra de las 16:00 cerró en 6.246,00; la sesión siguió hasta las 16:15 y el último trade fue 6.245,00; a las 18:00 reabrió en 6.247,75. Cinco precios de «cierre» en dos horas, y solo uno cuenta para la cuenta: el que nadie operó.
Es un año de sesiones y sin un desplome grande dentro: las colas de la reapertura serían peores en un marzo de 2020. La semana del cambio de contrato se mide aparte, porque el contrato principal y el continuo del gráfico no coinciden, y el día del vencimiento no entra.
La validación es contra el cierre diario publicado, no contra la tabla oficial de la bolsa; con todas las sesiones al tick fuera de esa semana, la diferencia es irrelevante.
Porque se calcula cuando la ventana ya ha terminado. En el momento en que se publica, nadie puede comprar ni vender dentro de ella: es un resumen de lo que pasó, no una oferta abierta. Quien quiera acercarse tiene que operar durante esos segundos y aceptar el precio que le toque.
No. El cierre de una acción es una subasta: las órdenes se acumulan y se cruzan de verdad a un precio único, y ese precio sí se ejecuta. El de un futuro sobre índice es un promedio calculado después. Las dos cosas se llaman cierre y no son la misma.
No hay respuesta general, pero sí una consecuencia contable. Si la posición se cierra antes, el resultado del día es el que se ejecutó. Si se deja abierta, el resultado del día lo fija ese promedio y lo que falte se lo lleva la jornada siguiente. Es contabilidad, no estrategia.
Ese día el contrato que expira no opera por la tarde: se liquida por la mañana, a la apertura, con un precio especial calculado sobre el índice. Esa última jornada no tiene precio oficial de las cuatro, y por eso queda fuera de todas las mediciones de esta página.
Dentro de la jornada, no: el gráfico y el mercado dicen lo mismo. Afecta al final, cuando la última vela y el precio del extracto dejan de coincidir, y a cualquier regla que se apoye en el cierre diario. En intradía puro la diferencia solo aparece si la posición cruza la tarde.
Operaciones reales de /ES (124,3 millones) y /NQ (97,6 millones) con agresor, julio de 2025 a julio de 2026, ventanas de 15:55 a 16:16 y de 17:59 a 18:01 de Nueva York. Regla verificada en la documentación oficial el 7 de septiembre de 2026: promedio ponderado de 14:59:30 a 15:00:00 hora de Chicago, redondeado a 0,25 en el /ES, con los micros al precio del contrato grande; un documento de enero de 2018 situaba la ventana en 15:14:30-15:15:00 de Chicago. Contraste con el cierre diario publicado: 243 de 243 sesiones en /ES y 242 de 242 en /NQ fuera de la semana del cambio; dentro, 15 de 23 y 13 de 23. En esa ventana, mediana de 5.353 operaciones y 41.359 contratos en /ES, con 4,75 puntos de rango.
Estudio un estudio propio · publicado el 8 sep 2026. Los precios de futuros son de /ES y /NQ minuto a minuto (2017-2026) y operación a operación con lado agresor (2025-2026); los diarios de varios mercados, de una serie continua ajustada.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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