Doce reglas de venta y gestión del método clásico, declaradas antes de medir y probadas una a una sobre el mismo sistema, con la misma ventana y los mismos costes, para ver cuál mejora el resultado.
Lo que medimos Se probaron doce reglas de venta del método clásico, una a una y declaradas antes de medir. Ninguna mejora el resultado. Las dos cosas que sí lo mejoran no son reglas de venta.
El método tiene una lista de reglas de venta que casi nadie repite, porque el acrónimo solo cubre la compra. Aquí están medidas: se escribieron antes de tocar los datos y cada una se aplicó por separado, sin cambiar nada más del montaje.
Ninguna de las doce mejora el resultado del sistema, medido sobre nueve años y 234 operaciones con 10 puntos básicos de coste por lado, una décima de por ciento.
Ni una. Es un resultado que conviene declarar antes de explicarlo, porque la tentación de contar solo las que salieron cerca es enorme.
| Regla | Qué le pasa al sistema |
|---|---|
| Vender media posición al subir un 20 % | Retorno sobre caída de 0,53 a 0,25; corta ganadoras de mediana cuarenta y ocho días |
| Venta parcial escalonada | Rentabilidad claramente por debajo de la referencia |
| Mantener ocho semanas al arrancar con fuerza | Caída máxima casi doce puntos peor: las que se dan la vuelta devuelven todo |
| Contar días de distribución del mercado | Elimina el 60 % de las señales y deja el resultado en casi nada |
| Volver a entrar en el nivel tras salir | Caída máxima siete puntos peor: compra los sustos malos |
El resultado de un sistema de crecimiento lo hacen unas pocas operaciones enormes. Cualquier regla que ponga un techo al beneficio recorta exactamente esa cola.
La venta en fuerza es el ejemplo puro. Suena a prudencia y en realidad interrumpe: las ganadoras que corta llevaban una mediana de cuarenta y ocho días abiertas, o sea, estaban en la mitad de su recorrido. Proteger beneficio y dejar correr al ganador son objetivos opuestos, y el segundo es el que paga.
La regla de las ocho semanas falla por la razón contraria, y también es instructiva. Obliga a aguantar, y sin una salida por pérdida de tendencia debajo, las que se dan la vuelta devuelven todo lo que habían ganado. Aguantar sin salida no es paciencia, es ausencia de regla.
Y contar días de distribución falla por duplicación. El sistema ya solo opera con la tendencia general a favor; añadir un segundo filtro del mismo tipo no protege el doble, apaga el sistema.
Dos cambios sí mejoraron el resultado, y ninguno tiene que ver con cuándo vender.
El primero, apagar el apalancamiento: la relación entre retorno y caída sube de 0,53 a 0,65. El segundo, hacer algo con el dinero que no está invertido, que es la palanca más grande del curso.
La cifra que lo explica todo es esta: el sistema fiel al método pasa alrededor del 67 % del tiempo en efectivo. Pocas señales y un filtro de mercado estricto dejan la mayor parte del capital parado.
Cuando dos tercios del capital están quietos, la pregunta importante deja de ser cuándo vender la parte invertida. Es qué se hace con la otra.
Vale la pena decirlo de otra manera, porque es contraintuitivo. Un operador que dedica meses a afinar su regla de salida está optimizando un tercio de su dinero mientras los otros dos tercios no hacen nada. El orden de las prioridades está invertido, y este resultado lo muestra sin margen de discusión.
Tres cosas lo respaldan. Las doce se escogieron y se escribieron antes de medir, así que no hay selección posterior de las que salieron bien. Todas se probaron sobre el mismo sistema, la misma ventana y los mismos costes, así que las diferencias son atribuibles.
Y las referencias se reprodujeron exactamente antes de empezar, para descartar que las perillas nuevas estuvieran encendidas por error.
Ese último control parece burocrático y no lo es: una perilla que se queda encendida por descuido produce doce resultados falsos a la vez, ninguno de ellos se delata por sí solo, y el conjunto parecerá coherente.
Desconfiar de toda regla de venta que prometa proteger beneficio en un sistema que vive de la cola. Preferir una salida por pérdida de tendencia a cualquier objetivo de beneficio. Y mirar cuánto tiempo está el capital parado antes de seguir afinando la parte invertida.
La regla dice vender media posición cuando la acción sube un 20 % desde la compra, para asegurar beneficio. Aplicada al sistema completo, la relación entre lo que se gana y lo que se sufre baja de 0,53 a 0,25, menos de la mitad. El motivo se ve en las operaciones que corta: las ganadoras que se vendían por esa regla llevaban una mediana de cuarenta y ocho días abiertas, es decir, estaban en mitad de su recorrido. La regla no protege beneficio: lo interrumpe.
No dice que no haya que vender: el sistema medido ya tiene su salida por pérdida y su seguimiento de tendencia, y esas no estaban a prueba. Dice que las doce reglas añadidas encima no mejoran. Las rentabilidades absolutas del sistema no se publican aquí; lo que sostiene la lección son las diferencias entre variantes dentro del mismo montaje. Es una sola trayectoria, con un solo mercado bajista completo y sin el de 2008, que es justo donde una regla de protección de beneficio tendría más ocasión de lucirse. Y la mejor de las variantes de capital de esta tanda se midió por fuera del motor, con una cuenta aritmética; al meterla dentro, su resultado cambió, y eso se corrige en la lección del capital ocioso.
Porque el resultado lo hacen unas pocas operaciones enormes, y toda regla que fije un techo al beneficio recorta justo esas. Proteger lo ganado y dejar correr al ganador tiran en direcciones opuestas, y aquí paga siempre el segundo.
Es justamente la que peor sale de las doce. Vender la mitad al llegar a un objetivo suena a prudencia y en la práctica interrumpe operaciones que estaban a medio camino. La mitad que se queda no compensa lo que la otra habría hecho.
El sistema medido ya tiene la suya: una salida por pérdida y un seguimiento de la tendencia. Esas no estaban a prueba. Lo que no mejora es añadir encima objetivos de beneficio o plazos mínimos de permanencia.
Dos cosas que no son reglas de venta: dejar de comprar con dinero prestado y poner a rentar el saldo que espera. Como el sistema pasa la mayor parte del tiempo en efectivo, ahí hay más que ganar que en cualquier ajuste de la salida.
Agosto de 2017 a julio de 2026, nueve años, sobre un sistema de crecimiento con las reglas del método; 234 operaciones, con fecha real de publicación y costes. Doce reglas escogidas y declaradas antes de medir, probadas una a una con todo lo demás intacto; las referencias se reprodujeron exactamente. Retorno sobre caída de la referencia 0,53. Vender media posición al subir un 20 %: 0,25, con ganadoras cortadas a una mediana de 48 días. Mantener ocho semanas: caída máxima 11,7 puntos peor. Días de distribución: elimina el 60 % de las señales. Volver a entrar en el nivel: caída máxima 7,1 puntos peor. Apagar el apalancamiento: 0,65. El sistema pasa alrededor del 67 % del tiempo en efectivo. Una sola trayectoria, sin 2008. Las rentabilidades absolutas no se publican.
Estudio un estudio propio · publicado el 8 sep 2026. Los datos de acciones son de un universo propio con fecha de publicación real y con las empresas deslistadas incluidas: más de cinco mil nombres y 5,1 millones de observaciones desde 2016.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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