Cuánto cobra o cuesta mantener una posición en futuros a través de los vencimientos, medido en veinte mercados de todas las clases durante veinticuatro años: qué signo tiene en cada clase, por qué, cuándo cambia, y si «cobrar el carry» como regla es una estrategia o solo una descripción.
Lo que medimos El rolo no es un coste fijo ni un ingreso fijo: es el precio del tiempo de cada clase de activo, y tiene explicación. Cobrarlo como estrategia apenas supera al azar; como coste, decide qué posiciones se pueden mantener.
El rolo enseñó que el contrato siguiente no cotiza al mismo precio que el actual, y que en los índices la diferencia es el tipo de interés menos el dividendo.
Esa diferencia, anualizada y en porcentaje del precio, se llama carry: lo que mantener una posición cobra o paga cada vez que se rola. Aquí se mide en veinte mercados de todas las clases, de índices a granos, durante veinticuatro años, y después se pregunta si cobrarla es una estrategia.
| Donde el tiempo cuesta | Carry anual mediano | Días a favor del largo |
|---|---|---|
| VIX | −43 % | 19 % |
| Gas natural | −16 % | 21 % |
| Trigo y maíz | −10 % | 27 % |
| Oro | −2 % | 7 % |
| Nasdaq | −1,2 % | 33 % |
| Donde depende o paga | Carry anual mediano | Días a favor del largo |
|---|---|---|
| S&P | −0,2 % | 46 % |
| Crudo | 0,0 % | 50 % |
| Dólar australiano | +1,9 % | 71 % |
| Gasolina | +5,2 % | 60 % |
Los signos tienen causa. En el VIX, mantener un largo cuesta el 43 % al año: el mercado paga una prima por el seguro contra el pánico, y quien lo compra la paga cada mes.
Salvo en los pánicos, cuando el cercano se pone por encima y el carry llega a +7 %; eso ocurre el 19 % de los días.
En el gas natural cuesta el 16 % y en los granos el 10 %: almacenar cuesta dinero, y el contrato lejano lo lleva dentro.
En el oro cuesta el 2 %, y casi siempre, porque es el tipo de interés de financiarlo.
En los índices el signo es el de los tipos: el S&P tenía un carry de −5,8 % en el año de la burbuja y de +1,9 % en la década de tipos cero.
Y de −4,3 % en el último año de la muestra. En las divisas es el diferencial de tipos entre las dos monedas, y por eso el dólar australiano, con tipos altos, cobra +1,9 %. El crudo alterna, y la gasolina, que no se almacena bien, suele cobrar.
La regla clásica es comprar los mercados con carry positivo y vender los de carry negativo, con el tamaño por volatilidad y sin ningún parámetro libre, en los veinte a la vez.
Da un retorno por unidad de riesgo de 0,31, y la regla invertida da −0,45: la dirección existe, y no es pequeña en el papel.
Son 15 de 25 años positivos.
Pero la ventaja está repartida como la de la tendencia, y peor: 0,77 en la primera mitad de la muestra y −0,12 en la segunda. Quien mire la muestra entera ve una regla que funciona; quien mire los últimos doce años ve una que no, y las dos lecturas son ciertas.
El control es exigente y por eso vale: el mismo pronóstico con el signo echado a suertes cada año y en cada mercado, con la magnitud intacta. Da −0,18 de mediana y 0,30 en su percentil noventa y cinco, y la regla real queda justo ahí.
Por clases, la volatilidad da 0,48 y las divisas 0,30.
Los metales dan −0,27. No es una ventaja: es una inclinación que depende de la clase y de la década.
Donde el carry decide no es como fuente de retorno, sino como coste. Quien mantiene un largo en el VIX o en el gas natural paga entre el 16 % y el 43 % al año solo por el tiempo, y ningún acierto de dirección normal cubre eso durante mucho tiempo: son posiciones con reloj de arena.
Quien mantiene un largo en índices con futuros paga hoy alrededor del cuatro por ciento anual, que en la década de tipos cero cobraba. Es el coste de financiar la exposición: lo paga entero quien deja el capital ocioso; quien lo tiene en letras al tipo lo recupera y solo renuncia al dividendo, y aun así es más que la comisión.
Por eso el carry se mira antes de abrir cualquier posición que vaya a durar más de un rolo: se calcula, se anualiza y se decide si el tiempo juega a favor o en contra. Como regla de entrada sola no aguanta el control; como regla de qué se puede mantener y qué no, no tiene rival.
Un largo en futuros del VIX, mantenido un año rolando cada mes. El contrato cercano cotiza por debajo del siguiente casi todo el tiempo, así que cada rolo vende barato y compra caro: el precio del tiempo, medido en veinte años, es del 43 % anual. Un largo en el S&P en la década de tipos cero cobraba en cambio un 1,5 % al año por el mismo movimiento, porque el siguiente contrato cotizaba por debajo. Y en 2024, con la letra al 5 %, ese mismo largo paga un 4,3 %. La posición es la misma; el tiempo cuesta distinto según qué se tenga y cuándo.
La serie llega hasta marzo de 2024, y los vencimientos de granos y energía no caen en tercer viernes, así que su anualización es aproximada. El contrato de comparación es a veces el anterior y a veces el siguiente, con el signo ajustado.
La regla no aplica multiplicador de diversificación ni pesos por clase: eso mueve la volatilidad, no el resultado por unidad de riesgo. Y el control de signo rompe la persistencia del carry dentro del año, así que es una vara dura: la regla la iguala, no la supera.
En los índices casi lo es, porque su curva la fija el tipo menos el dividendo. En las materias primas entra además el coste de guardar la mercancía, y en el VIX una prima de miedo que no tiene que ver con financiar nada. La misma cuenta, con causas distintas.
Cambiar de envase no cambia el precio del tiempo: un producto cotizado sobre el mismo futuro lleva dentro el mismo rolo, solo que sin verlo. Lo que sí cambia es quién lo cobra y qué comisión añade por hacerlo.
En las materias primas es lo esperable que no lo sea, porque el coste de guardar la mercancía cambia con la estación. Aquí se publica la mediana del periodo, así que el número de un mes concreto puede ser muy distinto del que aparece en la tabla.
Una acción no tiene vencimientos, así que no hay rolo que pagar: se paga el coste de financiarla si se compra a crédito, y se cobra el dividendo. El carry es una propiedad de los instrumentos con fecha, y es una de las diferencias que más cuesta ver.
Veinte futuros de una serie continua pública, 2000 a marzo de 2024; carry = (cercano − siguiente) sobre el precio, anualizado, con signo positivo a favor del largo. Carry anual mediano y días positivos: VIX −42,8 % y 19 %, gas natural −16,3 y 21, oro −2,0 y 7, Nasdaq −1,2 y 33, S&P −0,2 y 46, dólar australiano +1,9 y 71, gasolina +5,2 y 60. S&P por año: 2000 −5,8, 2009-2016 de +1,3 a +1,9, y 2023-2024 −4,2 y −4,3; regla con tamaño por volatilidad, objetivo del 20 % y coste de 1,25 $ más un tick: Sharpe 0,31, 0,77 en 2000-2011 y −0,12 en 2012-2024, 15 de 25 años positivos; invertida −0,45; control de signo, mediana −0,18 y p95 0,30. Por clase: volatilidad 0,48, divisas 0,30, metales −0,27.
Estudio dos estudios propios · publicado el 8 sep 2026. Los precios de futuros son de /ES y /NQ minuto a minuto (2017-2026) y operación a operación con lado agresor (2025-2026); los diarios de varios mercados, de una serie continua ajustada.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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