Un seguidor de tendencia clásico aplicado sin tocar un parámetro a mercados de todas las clases durante veinticuatro años: cuánto vale en uno, cuánto en muchos, si bate al azar y con qué capital se puede tener de verdad.
Lo que medimos La misma señal de tendencia rinde poco en un mercado y bastante más en veinte, subiendo con cada mercado que se añade. Pero la diversificación que fabrica ese resultado es la que una cuenta pequeña no puede pagar.
Se enseña que la ventaja del seguimiento de tendencia no está en la señal, sino en cuántos mercados la reciben. Aquí se mide con una regla sin parámetros libres: tres pares de medias exponenciales, rápida contra lenta, sumadas y acotadas, con el tamaño de cada posición fijado por la volatilidad del mercado para que todos arriesguen lo mismo.
La regla se aplica tal cual a veinte futuros de índices, volatilidad, metales, energía, granos y divisas, durante veinticuatro años, con la comisión y un tick por contrato operado. El resultado se resume en el retorno por unidad de riesgo, lo que se suele llamar Sharpe.
En un mercado solo, la señal vale poco y con mucha dispersión: la mediana es 0,19 y el decil peor, −0,20.
El mejor decil llega a 0,40. Es la misma regla, con el mismo tamaño por volatilidad, en todos ellos; lo que cambia es el mercado que te toque.
Hay 16 de 20 mercados positivos en el periodo.
El crudo da 0,48 y el índice de compañías pequeñas, −0,37, con la misma regla, y nada permite saber de antemano cuál será cuál. Elegir un mercado es elegir a ciegas, y buena parte de la dispersión que se ve en los resultados publicados de un solo mercado es eso: suerte de instrumento.
Con tres mercados elegidos al azar la mediana sube a 0,33; con diez, a 0,39.
Con los veinte, a 0,45. Sube con cada mercado que se añade, y sube en la mediana de doscientos subconjuntos al azar, no en el mejor: no hay selección detrás de la curva.
La razón es la correlación media entre mercados, 0,12: una cartera de apuestas casi independientes reduce la varianza sin reducir el retorno.
Dos cosas que la subida no dice. El umbral fijado antes de medir era 0,5 para llamar ventaja a la cartera de veinte, y 0,45 no lo alcanza: es una herramienta con ventaja medida, no una ventaja por sí sola.
Y tampoco es constante: 0,63 en la primera mitad de la muestra y 0,25 en la segunda.
Con 17 de 25 años positivos.
Y la caída máxima fue del −33 % al riesgo del veinte por ciento anual. La mejor década del seguimiento de tendencia es la que ya pasó: quien lo compra hoy compra la segunda cifra, no la primera.
La señal invertida da −0,60: la regla tiene dirección.
El control honesto es la misma señal desplazada en el tiempo, para que conserve su frecuencia y su sesgo largo o corto en cada mercado pero pierda el alineamiento con el precio. Da 0,15 de mediana y 0,34 en su percentil noventa y cinco.
La vara no es cero, porque los mercados que suben dan un sesgo largo aunque la señal llegue tarde. Y la cartera real queda por encima de ella.
Aquí está lo que casi nunca se dice. Con micros, veinte mercados a diez mil dólares dan una posición mediana de 0,08 contratos: la regla pide fracciones de contrato en casi todos, y un contrato no se parte.
Lo que en el papel es una cartera de veinte, en la cuenta es una cartera de los pocos que caben. A veinticinco mil dólares, 2 de 20 mercados tienen al menos un contrato.
A cien mil, 9 de 20. Para que los veinte quepan hacen falta unos doscientos mil dólares. La diversificación que fabrica el resultado es una propiedad de la cartera, y la cartera es una propiedad del capital.
Con una cuenta pequeña la elección no es «veinte mercados o uno»: es cuántos caben enteros, y cuántos contratos ya dijo que una señal entera vale más que dos a medias. Un seguidor de tres o cinco mercados es lo que una cuenta de veinticinco mil puede tener de verdad, y su mediana, de 0,33 a 0,35, es la cifra con la que hay que contar.
La misma regla en el crudo, en el Nasdaq, en el oro y en el trigo, sin tocar un parámetro: comprar cuando tres pares de medias apuntan hacia arriba, vender cuando apuntan hacia abajo, y dimensionar cada mercado para que arriesgue lo mismo. En el crudo solo, el Sharpe sale 0,48; en el Russell, −0,37. Elegir uno es elegir a ciegas. Los veinte juntos, a partes iguales, dan 0,45 con diecisiete años positivos de veinticinco. Y esa cartera, en micros y con veinticinco mil dólares, tiene menos de un contrato en dieciocho de los veinte mercados: el Sharpe es de veinte, la cuenta paga dos.
La serie llega hasta marzo de 2024, así que no dice nada de los dos últimos años. Los cierres diarios de la serie continua son imperfectos, como contó el rolo; el sistema es lento y el sesgo es pequeño, pero existe.
Los ticks de cada mercado están declarados, no medidos. Los pesos son iguales a propósito, sin optimizar, y dos de los veinte mercados tienen menos de diez años de historia.
La conclusión es sobre la forma, no sobre la receta: cualquier seguidor lento razonable da cifras parecidas, porque todos capturan lo mismo. Por eso se eligió una regla pública y sin parámetros libres, para que nadie pueda atribuir el resultado a un ajuste fino.
Porque optimizar los pesos sobre la misma historia con la que se mide siempre mejora el resultado y casi nunca sobrevive fuera. Con pesos iguales el número es más feo y más honesto, y la conclusión que se defiende no depende del reparto.
Con más capital caben más mercados y contratos enteros, así que su cartera se parece más a la grande. A cambio paga comisiones de gestión que estas cifras no incluyen. Comparar una cuenta propia con un fondo exige poner las dos cosas encima de la mesa.
Esto no lo zanja. Enseña que la segunda mitad de la muestra rinde mucho menos que la primera, lo que es compatible con un deterioro y también con una racha larga. Lo prudente es contar con la cifra reciente y no con la histórica.
Veinte futuros de una serie continua pública, 2000 a marzo de 2024, 6.213 días. Regla: medias exponenciales 16/64, 32/128 y 64/256 combinadas y acotadas, con volatilidad objetivo del 20 % anual; coste 1,25 $ por contrato más un tick. Un mercado: mediana 0,19, p10 −0,20, p90 0,40, 16 de 20 positivos, crudo 0,48, Russell −0,37 con la misma regla. Carteras a pesos iguales, 200 subconjuntos por tamaño: 0,33 con tres mercados, 0,35, 0,39, y 0,45 con veinte; correlación media 0,12 y multiplicador 1,75. Veinte mercados: primera mitad 0,63, segunda 0,25, 17 de 25 años positivos, caída máxima −33 %. Controles: invertida −0,60; desplazada, mediana 0,15, p95 0,34. Con micros, a 10.000 la mediana es 0,08 contratos; a 25.000 caben 2 de 20 y a 100.000 caben 9 de 20 mercados.
Estudio un estudio propio · publicado el 8 sep 2026. Los precios de futuros son de /ES y /NQ minuto a minuto (2017-2026) y operación a operación con lado agresor (2025-2026); los diarios de varios mercados, de una serie continua ajustada.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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