El derecho a comprar (call) o vender (put) algo a un precio pactado hasta una fecha. Por ese derecho se paga una prima, y esa prima siempre tiene dos mitades: el valor que ya existe y el que es solo tiempo.
Lo que medimos Una opción es el derecho a comprar o vender a un precio fijado hasta una fecha. De lo que se paga por ella, una parte existe hoy y la otra es solo tiempo, que acaba valiendo cero.
Un contrato de opciones se define con cuatro datos: sobre qué, a qué precio pactado —el strike—, hasta cuándo y en qué sentido. Una call permite comprar; una put, vender. Quien la compra paga y no queda obligado a nada; quien la vende cobra y queda obligado a cumplir. Lo que se paga es la prima, y todo este curso va de qué hay dentro de ella.
El valor intrínseco es lo que valdría la opción si venciera ahora mismo: en una call, lo que el subyacente esté por encima del strike; en una put, lo que esté por debajo. Si el precio no ha cruzado, no hay intrínseco.
Todo lo demás es valor temporal: lo que vale la posibilidad de que el subyacente se mueva antes de la fecha. Tiene dos rasgos que no comparte con casi nada. El día del vencimiento vale cero, siempre. Y mientras tanto se evapora.
Medido sobre 2,35 millones de contratos-día del índice y de acciones, esta es la parte de la prima que es puro tiempo según dónde caiga el strike, en opciones a un mes:
| Dónde está el strike | Índice | Acción |
|---|---|---|
| Fuera del dinero, a cualquier distancia | 100 % | 100 % |
| En el dinero | 99 % | 100 % |
| Dentro del dinero, 1,25 a 2,5 % | 35 % | 59 % |
| Dentro del dinero, 2,5 a 5 % | 14 % | 35 % |
| Dentro del dinero, 5 a 10 % | 4 % | 14 % |
De ahí sale la primera idea que conviene fijar: una opción fuera del dinero es tiempo puro. Quien la compra compra tiempo; quien la vende, vende tiempo.
En cuanto el strike se mete dentro, la proporción se da la vuelta deprisa. Cinco puntos dentro, en el índice, el tiempo es ya solo el 4 % de lo que se paga.
El tiempo se mide mejor en porcentaje del subyacente que en dólares: así se comparan plazos, índices con acciones y años lejanos. Para una opción en el dinero, esto es lo que ha valido de mediana.
| Opción en el dinero | Índice | Acción |
|---|---|---|
| Hasta 1 semana | 0,34 % | 0,83 % |
| 1 a 3 semanas | 0,84 % | 1,96 % |
| 1 mes | 1,44 % | 3,16 % |
| 2 a 3 meses | 2,32 % | 4,59 % |
| 3 meses a 1 año | 4,88 % | 8,32 % |
La escalera dice dos cosas. La primera: más plazo compra más tiempo, pero no en proporción. Del plazo más corto al mes hay unas ocho veces más días, y el tiempo vale solo cuatro veces más.
Por eso el plazo largo sale barato por día y el corto caro, y por eso quien vende tiempo prefiere el corto. A qué ritmo se evapora es otra medición.
La segunda: una acción cuesta el doble que el índice al mismo plazo, 2,2 veces en el dinero a un mes. Se mueve más, y el tiempo se paga por el movimiento que se espera.
Y una advertencia: el tiempo no tiene un precio, tiene una distribución ancha.
Alrededor de esa mediana del índice a un mes, el tramo central de los datos va del 0,77 % al 2,65 %. Lo que lo mueve de un extremo al otro es lo que viene ahora.
El mismo contrato —en el dinero, a un mes, sobre el índice— ha valido 0,91 % del subyacente en 2017, el año más tranquilo de toda la muestra.
Y ha valido 3,35 % en 2002, el más caro de todos.
Son 3,7 veces más por exactamente el mismo contrato. El precio del tiempo es el precio del miedo que hay ese año, y por eso se lee mejor año a año que en una media.
| Opción del índice en el dinero, a un mes | Valor temporal, % del índice |
|---|---|
| 2002, el año más caro | 3,35 % |
| 2008 | 2,38 % |
| 2009 | 3,16 % |
| 2017, el año más tranquilo | 0,91 % |
| 2020 | 2,27 % |
Hay un detalle que casi nadie espera: en 2009 el tiempo valió más caro que en 2008; se paga más después del susto que durante, porque lo que se cobra es el miedo que queda, no la caída que ya pasó.
Y donde vende casi todo el mundo —puts a un cinco o un diez por ciento por fuera— la oscilación es todavía mayor: de 0,13 % del subyacente a 0,88 %.
Son casi siete veces. Lo que cobra un vendedor de tiempo depende más del año que le toca vivir que de casi cualquier decisión que tome.
Ante cualquier prima, partirla en dos: lo que existe hoy y lo que es solo tiempo. Medir esa segunda parte en porcentaje del subyacente, nunca en dólares. Y no dar por hecho que lo que se cobra este año se parezca a lo del pasado: eso lo decide el régimen, no la estrategia.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la call 726 a 28 días cotizaba 24,97 de ask y la call 770, 1,95. La primera está 15,75 puntos dentro del dinero: de sus 24,97, 15,75 son valor intrínseco (existe hoy) y 9,22 son tiempo. La segunda está fuera del dinero: sus 1,95 son tiempo al cien por cien, y el 10 de julio valdrán cero salvo que el índice suba más de un 3,8 %. Misma acción, mismo día, mismo vencimiento: una compra sobre todo valor que existe, la otra compra solo tiempo.
No dice a qué velocidad se evapora el tiempo —si de forma pareja o acelerándose al final—; eso se mide aparte, sobre estos mismos contratos. No dice qué probabilidad tiene una opción de acabar dentro del dinero. Y no dice de dónde sale el precio del tiempo ni por qué una acción vale el doble que el índice: eso es la volatilidad implícita, y tiene su propia medición.
Tampoco dice que vender tiempo sea rentable. Que el tiempo se evapore es un hecho; que quien lo vende gane con ello depende de a qué precio lo vendió y de qué pasó por el camino, y eso se mide aparte.
Ocurre, y en este archivo pasó en el 7,9 % de las cotizaciones. Casi siempre es un precio rancio o una paridad rota, no una ganga que nadie vio: no había nadie dispuesto a comprar ahí. Por eso esas cotizaciones se apartaron antes de calcular ninguna mediana.
Se contrastaron con una muestra distinta: 8,3 millones de contratos-día del SPY de 2016 a 2026, con otra pasada y otro precio del subyacente. La opción en el dinero a un mes sale en 1,39 % frente al 1,44 % de la muestra principal. La diferencia es de decimales.
No, y esa es otra medición. Aquí solo se separa la prima en sus dos partes y se le pone precio a la segunda. A qué velocidad desaparece, y si hay un momento en que se acelera, se mide aparte y sobre estos mismos contratos.
No. Que el tiempo desaparezca es un hecho; que quien lo vende gane con ello depende del precio al que lo vendió y de lo que ocurrió por el camino. Esta lección describe la anatomía de la prima, no si conviene ponerse de un lado o del otro.
Muestra de 2,35 millones de contratos-día del archivo 2002-2026, con precios reales: índices desde 2002, el SPY desde 2005 y las acciones del universo que existía cada año, no las que sobrevivieron. Todas las cifras son medianas. Se excluyó el 7,9 % de las cotizaciones cuyo precio quedaba por debajo de su valor intrínseco —cotizaciones rancias o paridad rota—. Contraste independiente: los 8,3 millones de contratos-día del SPY de 2016 a 2026, con otra pasada y otra fuente de precio del subyacente, dan 1,39 % en el dinero a un mes frente al 1,44 % de la muestra.
Estudio dos estudios propios · publicado el 3 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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