Vega mide cuánto cambia el precio de una opción cuando cambia la volatilidad implícita, el movimiento que el mercado espera. Un anuncio de resultados es donde más se nota, porque la incertidumbre desaparece de golpe.
Lo que medimos La volatilidad implícita es el precio del movimiento que se espera, y en un anuncio de resultados se desploma en una sola sesión. Esa caída se lleva lo que la dirección acertada había ganado.
Una opción tiene tres fuentes de resultado: la dirección, el tiempo y una tercera que casi nadie mira porque no se ve en el gráfico del subyacente. Esa tercera es el precio del movimiento que el mercado espera —la volatilidad implícita—, y lo que mide su efecto sobre la opción se llama vega.
Funciona en los dos sentidos. Si la implícita sube, todas las opciones de ese subyacente valen más, tenga el precio la dirección que tenga; si baja, todas valen menos. De ahí sale también el precio del tiempo.
El sitio donde más se nota es un anuncio de resultados: un día en el que la acción se mueve y la incertidumbre desaparece a la vez.
Compras una call la tarde antes de resultados, la acción abre arriba y la call vale menos que ayer. No es un error del mercado.
La opción llevaba dentro dos cosas: la apuesta por la dirección y el precio de la incertidumbre del anuncio. La segunda se evapora en cuanto el anuncio ocurre, y si valía más de lo que la dirección ganó, el saldo sale negativo.
Eso es vega actuando en contra. Lo medimos sobre 855 anuncios de acciones grandes desde 2005.
La volatilidad implícita a 30 días de esas acciones era, de mediana, del 39 % la tarde antes del anuncio.
El día después era del 31 %: una caída del 18 % en una sola sesión.
Y no es una rareza: pasa en el 91 % de los anuncios, y en uno de cada diez la caída supera el 34 %.
Tampoco aparece de golpe. Veinte sesiones antes la implícita estaba un 6 % por debajo, y fue subiendo poco a poco hasta la víspera. El evento se cobra despacio y se descuenta de una vez.
El straddle en el dinero del primer vencimiento posterior al anuncio —una call y una put en el mismo strike— vale lo que el mercado paga por el movimiento, sea en la dirección que sea. De mediana costaba el 5,9 % del precio de la acción.
El movimiento real, de cierre a cierre, fue del 4,4 %. Solo en el 37 % de los anuncios la acción se movió más de lo que el straddle descontaba.
Pero cuando se pasa, se pasa de largo: en uno de cada diez anuncios el movimiento superó el 12,8 %.
Aquí la respuesta habitual —«el vendedor»— es verdad a medias. Estos son los dos lados del straddle comprado la víspera y vendido al día siguiente, pagando la horquilla real de cada pata, que se lleva el 3,6 % de lo que cuesta:
El vendedor cobra la mediana y paga las colas. Descontada la horquilla, ninguno de los dos tiene ventaja en la media: lo que se intercambia es la forma del resultado. Uno acepta perder poco casi siempre a cambio de ganar mucho de vez en cuando; el otro, lo contrario.
Y ni siquiera es estable por nombre: el comprador ganó el 51 % de las veces en la tecnológica grande donde más lo hizo y el 16 % en el banco donde menos.
Antes de tocar una opción con resultados por medio, mirar cuánto vale el evento y compararlo con lo que ese nombre suele moverse. Si se compra, saber que lo que se compra es la cola, y que casi siempre se pierde poco. Si se vende, dimensionar por el peor caso y nunca por el porcentaje de acierto.
Una acción a 100 $ la tarde antes de resultados, con la implícita a 30 días en el 39 % y el straddle del vencimiento siguiente a 5,90 $. Se compra la call por 3,20. Al día siguiente la acción abre a 103, un 3 % arriba, y la implícita cae al 31 %: la call vale 2,95. Se acertó la dirección y se perdieron 25 centavos, porque la opción llevaba dentro el precio de la incertidumbre y ese precio se evaporó al mismo tiempo que la dirección ganaba. El straddle costaba un 5,9 % y la acción se movió un 3 %: el movimiento no llegó a lo que se pagó por él.
Está medido sobre las acciones grandes de cada año que tienen calendario de resultados disponible: faltan varias de las que desaparecieron —fusionadas o quebradas—, así que la muestra se inclina hacia las que sobrevivieron y las colas del comprador podrían ser más gordas de lo medido. No está medido sobre acciones pequeñas, donde el movimiento y la horquilla son otros.
No dice nada de comprar solo calls o solo puts —la dirección es otra apuesta que se suma a esta—, ni del movimiento en la apertura frente al del cierre, ni de qué hacer con la volatilidad implícita fuera de los anuncios: eso es la prima de riesgo de volatilidad, y tiene su lección.
No está medido. La muestra son nombres grandes con mucho volumen de opciones; en una acción pequeña el movimiento y la horquilla son otros, y la conclusión podría cambiar hasta de signo. Aquí no se extrapola.
Entonces añades una segunda apuesta, la de la dirección, que en esta medición no entra. Lo que aquí se mide es el precio del movimiento, sin lado. Y acertar el lado no te libra de nada: puedes ganar la dirección y perder la operación.
Un poco, y hacia el lado incómodo para quien compra. Faltan acciones que desaparecieron por fusión o por quiebra, así que la muestra se inclina hacia las que sobrevivieron. Las colas del comprador podrían ser más gordas de lo medido, nunca más finas.
No: es el precio del movimiento esperado todos los días del año. Lo que la hace tan visible aquí es que en un anuncio la incertidumbre tiene fecha de caducidad. Si fuera de los anuncios ese precio es alto o bajo se mide en la prima de riesgo de volatilidad.
Ochocientos cincuenta y cinco anuncios de resultados de 53 acciones entre 2005 y 2026: las doce con más volumen de opciones de cada año que tienen calendario disponible, con la hora real del anuncio; 845 tienen implícita el día antes y el después. Volatilidad implícita a 30 días calculada por nosotros sobre el archivo de opciones, el día antes y el día después; straddle en el dinero del primer vencimiento posterior, comprado el día antes y valorado el día después con los mismos strikes —las patas que se quedaron sin cotización valen cero, las vencidas se liquidan por intrínseco—; coste igual a la media horquilla medida de cada pata en cada fecha; movimiento realizado de cierre a cierre.
Estudio dos estudios propios · publicado el 3 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
Anterior: Theta: cómo se pierde el valor temporal según el plazo
Siguiente: El movimiento esperado: cómo se calcula y qué acierto tiene
Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
Polaris seguirá siendo gratis y sin registro.