Las lecciones anteriores midieron el strangle y el iron condor sobre el índice. Esta los lleva a las acciones de moda, donde el precio no camina: salta. Mide qué hace un salto con una posición que pierde por los dos lados, y si el stop, que en el índice se llenaba cerca, llega a tiempo.
Lo que medimos Sobre una acción de moda, el segundo lado convierte una renta en una pérdida. Y el stop no protege de un hueco: salta después del salto y se llena donde abre el mercado.
Un hueco es la distancia entre el cierre de un día y la apertura del siguiente. En el índice casi no existe; en una acción de moda es la norma.
Todo lo vendido sobre ese cierre se marca de golpe sobre la apertura. Y una orden de stop, que solo puede ejecutarse a un precio que exista, se llena ahí.
Se midió cuánto salta cada cosa. Una de esas acciones cierra a más de un cinco por ciento 17 días al año; el índice, 1,5.
Y abre con un hueco mayor que ese 5,5 días, frente a 0,5.
Un hueco de apertura de más del 10 % le pasa a la acción 1,1 veces al año, y al índice no le pasó nunca. Es la diferencia entre un precio que camina y uno que salta.
Sobre ellas se corrió la misma máquina de siempre: la put sola, el strangle con stop y sin él, y el iron condor con alas.
| Acciones, 2005-2026, cartera media de doce | Crédito | Retorno anual | Peor episodio |
|---|---|---|---|
| Put sola, con stop | 2,65 % | 2,7 % | −53 % |
| Strangle, stop al cuádruple | 4,89 % | −2,4 % | −84 % |
| Strangle, stop al doble | 4,95 % | −2,7 % | −78 % |
| Strangle, sin stop | 4,88 % | −2,0 % | −72 % |
| Iron condor con alas, sin stop | 2,11 % | −2,1 % | −28 % |
La put sola deja 2,7 % al año con −28 %: poco, pero positivo.
El strangle con el stop puesto deja −2,4 % con −59 %, y solo superó a la put en siete años de veintidós.
Cobra casi el doble, 4,89 % del strike frente a 2,65 %, y con eso paga las veces que un lado se sale, que aquí son muchas y grandes.
En el año del rebote, que pasó por encima de todas las calls vendidas, −22 %.
El stop no cambia la cifra: salta en el 2,1 % de las operaciones, porque las otras salidas llegan antes casi siempre.
Y cuando salta es después del salto: el 39 % de las veces la acción ya se movió más de un 10 % ese día.
Se llena un 12 % más allá del nivel, y una de cada diez veces la pérdida pasa de 4,4 veces el crédito, cuando el nivel prometía tres.
No es que el stop falle: es que entre el cierre de ayer y la apertura de hoy no hubo ningún precio donde ejecutarlo.
Acercarlo no ayuda: al doble salta en el 18 % de las operaciones y el programa rinde −2,7 %. Quitarlo tampoco cambia el signo.
En el índice, con la misma máquina, el strangle con stop rinde 2,8 % y sin stop 3,5 %.
Allí el stop corta sustos que se deshacen; aquí salta después del daño. El mismo stop hace cosas distintas según lo que haya debajo.
Las pérdidas grandes son pocas y lo son todo: 42 operaciones, el 1,6 % del total, perdieron más de tres veces el crédito.
Entre todas sumaron −953.341 $, más que la pérdida entera del programa. Sin ellas, el strangle sobre acciones habría ganado.
El 60 % de esas operaciones llevaban dentro un día de más del 10 %, y otras tantas una apertura con un hueco enorme.
Lo que arruina el strangle aquí no es la frecuencia con que un lado se sale: es la distancia a la que se sale cuando lo hace de golpe.
El ala hace lo que el stop no puede: el cóndor rinde −2,1 % con −47 %.
Tampoco gana: el ala se lleva la mitad del crédito y solo acierta la mitad de las veces.
Pero su peor episodio se quedó en −28 %, frente a −84 % del strangle.
El ala compra el precio de salida antes de que llegue el hueco; el stop lo pide después. Con las alas puestas, el stop no aporta nada.
Las doce acciones se eligen por volumen de opciones, que es una forma de elegir las que más saltan. Sobre nombres tranquilos el hueco sería menor, y el crédito también.
Y la ventana es alcista, así que el lado de la call es el que más se ejerce. En una lateral el strangle perdería menos, aunque los huecos seguirían estando.
Sobre una acción que salta, el stop no hace de ala: llega tarde por construcción, porque pide un precio que esa noche no existió. Quien quiera vender los dos lados tiene que comprar el suelo por adelantado, aunque cueste la mitad del crédito.
El 27 de junio de 2013, con Facebook a 24,66, un strangle a cuarenta y cinco días vendió la put 23 y la call por encima, con 1,30 de crédito, cuarenta y siete contratos en un episodio de cien mil dólares, y el stop al cuádruple, en 5,20, puesto. El 24 de julio la empresa publicó resultados y al día siguiente la acción abrió a 34,36, un 26 % por encima del cierre. La call quedó muy dentro del dinero y el strangle se recompró a 7,64: casi seis veces el crédito, 29.800 $, un 30 % del episodio en una noche. El stop estaba, y no había ningún precio entre 1,30 y 7,64 al que llenarlo.
Está medido sobre las doce acciones con más volumen de opciones de cada año, elegidas al empezar ese año, con la put y la call al mismo delta y la gestión de la lección 15 sobre el crédito total. No dice nada de vender solo entre resultados, ni de rolar el lado que se acerca, ni de elegir nombres por su calma. Tampoco de acciones que no estén entre las doce, que saltan menos y cobran menos.
La comparación con el índice usa la misma máquina año a año, por eso la put del índice da aquí una cifra distinta de la de la lección 15: cada año arranca de cero. Y el hueco está medido con las marcas de cierre, no con la apertura de la opción: el relleno real de un stop en la apertura suele ser peor que la marca del cierre de ese día, no mejor.
Quitaría parte de los huecos y también parte de la prima, porque justo esas fechas son las que la encarecen. La cuenta neta no está medida en esta página, y no se puede suponer de un lado sin el otro.
Saltan menos y cobran menos. El universo de aquí son las doce que más opciones mueven cada año, es decir, las que más saltan; con nombres calmados habría que volver a medirlo todo, empezando por si queda prima.
En los días que se mueven durante la sesión, saltaría antes. En los que abren ya lejos, nada: ahí no hay precio intermedio que ejecutar, y esos son justamente los que hacen el daño.
Porque la comparación usa la misma máquina año a año, con cada ejercicio arrancando de cero. No es la curva compuesta de veintiún años, y por eso el número no coincide con el de la página de la put.
Las doce acciones con más volumen de opciones de cada año, elegidas con los datos del año anterior, entre 2005 y 2026 inclusive. Cada año-nombre es un episodio de cien mil dólares con el mismo motor de siempre: put sola con recompra a la mitad, cierre a 21 días y stop al cuádruple; strangle con esa gestión y el stop al cuádruple, al doble y sin stop; e iron condor con las alas a un 5 % de cada strike corto. Mensual más cercano a 45 días, precios al punto medio menos la semihorquilla, comisión por pata y sin los años-nombre con split. La cartera es la media de los doce episodios de cada año, compuesta. Los huecos se miden sobre los cierres y aperturas de esos mismos nombres.
Estudio 6 estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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