Vender una put es cobrar hoy una prima a cambio de comprometerse a comprar cien acciones del índice al strike si cae por debajo antes del vencimiento. El vendedor cobra la mediana y paga las colas. Esta lección mide, operación a operación y durante veintiún años, qué cobra, qué paga y qué lo cambia.
Lo que medimos Vender cada mes una put sobre el índice, con el efectivo que cubre el strike y cerrándola a mitad de camino, dio la mitad del retorno del índice por dos quintos de su caída.
Una put vendida es un compromiso: si el índice cierra por debajo del strike, compras cien acciones a ese precio, valgan lo que valgan. A cambio cobras la prima hoy.
Con el strike un 2,8 % por debajo del precio, la prima es el 1,2 % del strike por seis semanas. Y ese contrato acaba dentro menos veces de las que su delta anuncia.
La distancia es una elección entre dos cosas que van en contra: más lejos, te ejercen menos y cobras menos; más cerca, más prima y más veces acabas comprando.
El tamaño lo pone el efectivo: una put por cada strike por cien en la cuenta. Vender más contratos de los que ese dinero cubre es apalancar.
Y hay tres reglas de salida iguales en todas las operaciones: recomprar cuando la put vale la mitad de lo cobrado, cerrarla a veintiún días del vencimiento, y cerrarla si llega al cuádruple. No adivinan nada: fijan de antemano cuánto se deja y cuánto se arriesga.
Vender una put es cobrar la mediana y pagar las colas. La cuenta no se lee por cuántas veces se gana, sino por cuánto se gana frente a lo que se pierde.
De cada cien puts vendidas, 83 % ganaron. La ganadora mediana cerró con +53 % del crédito.
Y la perdedora mediana devolvió −124 %: una pérdida se come dos ganancias. Aun así la suma sale, porque las ganadoras son cinco de cada seis.
La peor operación devolvió −596 % del crédito, −21.900 $ en una cuenta de cien mil.
Fue el lunes de febrero de 2018 en que la volatilidad se dobló, y las cinco peores suman el 18 % de todo lo ganado.
Por años hubo cinco negativos de veintidós, y el peor cerró en −11,2 %. Un año malo del vendedor de puts es un mes malo del índice; lo que no tiene es un año bueno grande.
| Put vendida cada mes | Acierta | Mediana, % del crédito | Perdedora mediana |
|---|---|---|---|
| Cerca del precio | 83 % | +52 % | −124 % |
| Lejos del precio | 86 % | +52 % | −225 % |
Sumado: 5,6 % al año frente a 10,9 % del índice con dividendos.
Y una caída máxima de −21,3 %, frente a −55 %.
La mitad del retorno por dos quintos de la caída, y tres puntos por encima del efectivo, que rindió 2,27 %.
La put más lejana cobra la mitad de prima, acierta el 86 % y rinde 3,9 %.
Su caída es menor, −16,7 %, pero su perdedora mediana devuelve −225 %: cuanto más lejos el strike, más raro y más caro es el golpe.
La gestión no sube el retorno: acorta la caída. Dejar cada put llegar al vencimiento rinde 5,6 %, lo mismo, pero con −29,2 % de caída.
Y con una peor operación de −1.070 % del crédito, −32.700 $ de golpe.
Quitar solo el stop deja el retorno igual y lleva la caída a −29,2 %. Las reglas cambian el tamaño de lo que se pierde, no cuánto se gana.
La razón está en cómo se pierde. Una put vendida no pierde despacio: pierde cuando el índice cae y la volatilidad sube a la vez.
El stop no evita ese golpe: evita el siguiente, el de quedarse dentro mientras la caída continúa. Y recomprar a la mitad renuncia a la parte de la prima que más cuesta cobrar.
| Qué haces, 2005-2026 | Retorno anual | Caída máxima | Bear 2007-09 |
|---|---|---|---|
| Tener el índice, con dividendos | 10,9 % | −55 % | −55 % |
| Put cerca del precio, gestionada | 5,6 % | −21,3 % | −18,4 % |
| Put lejos del precio, gestionada | 3,9 % | −16,7 % | −6,1 % |
| Put cerca, hasta el vencimiento | 5,6 % | −29,2 % | −23,4 % |
| Put cerca, el triple de contratos | 10,6 % | −64 % | −58 % |
El tamaño es la decisión. Vender el doble de contratos suma casi tres puntos al año y dobla la caída, hasta −45 %.
Y el bear de 2008 pasa de un año malo a −58 %: cada vuelta compra dos o tres puntos de retorno a cambio de veinte más de caída.
Vender solo por encima de la media de doscientas sesiones deja el retorno en 4,5 % y la caída en −17,2 %.
Y el bear en −2,5 %. Es el filtro que ya apareció en para qué sirven las opciones; los demás se miden aparte.
Vender solo lo que el efectivo cubre, y escribir las tres salidas el mismo día que se abre. Contar con que una pérdida se lleva dos ganancias y con que el año malo llega entero en una semana. Y recordar para qué sirve: ingreso con la caída acotada.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la put 726 del 10 de julio cotizaba 6,59 de bid: delta 30, un 2,1 % por debajo del precio. Venderla cobra 659 $ y compromete 72.600 $ de efectivo: con cien mil dólares, un contrato. Las salidas quedan escritas el mismo día: recomprarla a 3,30, con 329 $ de ganancia, o recomprarla si toca 26,36, con 1.977 $ de pérdida; y a veintiún días del vencimiento se cierra pase lo que pase. Si el índice acaba por encima de 726 sin tocar nada, se cobran los 659 enteros: un 0,9 % del efectivo comprometido en cuatro semanas.
Está medido sobre el índice y solo sobre el índice: sobre acciones sueltas el peor nombre de un año pierde mucho más, y la lección 2 lo cifra. No dice nada de vender puts para comprar acciones a un precio, ni de los filtros de volatilidad, ni de vender los dos lados: cada cosa tiene su lección. Tampoco mide el margen: aquí el efectivo cubre el strike entero, que es la versión más conservadora y la que hace comparables las cifras.
La ventana tiene un solo bear largo, el de 2008, de diecisiete meses. Un bear más largo o más lento no está medido. Y el efectivo rinde la tasa de la letra a corto sin capitalizar, así que las cifras del vendedor son un suelo, no un techo.
No está medido. La ventana tiene un solo mercado bajista largo, de diecisiete meses, y uno más lento o más profundo no aparece en ninguna cifra de esta página. Es el hueco que hay que tener presente antes de decidir el tamaño.
No. Aquí todo es el índice, que es una cesta y no se desploma un tercio en una sesión por una noticia. En una acción suelta el peor nombre de un año pierde muchísimo más, y eso se mide aparte.
Cambia el denominador, que es justo donde se esconden los porcentajes bonitos. Aquí el efectivo cubre el strike entero, que es la versión más conservadora y la que permite comparar estas cifras con las del índice.
Al contrario: el efectivo rinde la tasa de la letra a corto sin capitalizar, así que lo que sale es un suelo. Con tipos altos ese ingreso pesa más, y también compite con la prima.
Put desnuda sobre el índice (SPY) de 2005 a 2026, con precios reales de opciones y la horquilla medida de cada contrato. Cada vez que no hay posición se vende la put del vencimiento mensual más cercano a 45 días, a la distancia objetivo y al punto medio menos la semihorquilla, una por cada strike por cien de efectivo vivo. Se recompra cuando vale la mitad del crédito, a 21 días del vencimiento o al cuádruple, con comisión por pata. El efectivo rinde la tasa de la letra del día, y el índice va con dividendos reinvertidos. Con el mismo motor se corren las variantes: sin stop, a vencimiento, con filtro de media y con el doble y el triple de contratos.
Estudio cuatro estudios propios · publicado el 4 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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