Vender una put para entrar es cobrar hoy una prima por comprometerse a comprar cien acciones más abajo, al strike, si la acción cae antes del vencimiento. Si no cae, se cobra la prima; si cae, te asignan y entras a un precio que fijaste tú. Esta lección mide qué pasa después, durante veintiún años.
Lo que medimos Te pagan por esperar, y esperas justo a la que cae. La put cobra su prima, pero te asigna siempre por encima del mercado del día, y la acción que recibes rinde menos que una cualquiera.
La tesis suena bien: hay una acción que comprarías más barata, así que vendes una put con ese strike y cobras por esperar. Si no llega, te quedas la prima; si llega, te asignan cien acciones al strike y la prima baja tu precio de entrada.
Es la misma put de siempre con otra intención. Aquí no se gestiona, porque quien vende para entrar quiere que le asignen.
Sobre las acciones que más opciones mueven cada año, la put a un mes cobra un 2 % del precio, con el strike 4,8 % por debajo.
Son 25 % al año si se renovara cada mes: el doble que en el índice a la misma distancia, porque son las que más se mueven. Y por eso asignan más.
Lo que la tesis no dice es quién elige. Tú eliges la acción y el strike; el mercado elige el momento, y solo asigna cuando la acción ya ha caído.
Así que la pregunta no es si cobras la prima, sino qué acción recibes, a qué precio frente al mercado de ese día, y qué hace después.
En 2.217 puts vendidas te asignaron el 27 % de las veces.
Mientras esperabas, el vendedor ganó +0,4 % del precio al mes de media; comprar la acción ese día y esperar dio +1,3 %.
El comprador ganó más que la prima el 47 % de los meses. Y cuando la acción subió, el vendedor se dejó 4,3 % de mediana en un mes: esperar tiene un precio.
Cuando te asignan, la acción no está en el strike: cerró 5,6 % por debajo de mediana, y en el peor caso 74 %.
Tu base —el strike menos la prima— queda 7,1 % por debajo del precio del día de la venta: el descuento que prometía la tesis.
Y 3,2 % por encima del mercado del día en que recibes las acciones. Entras con descuento frente a ayer y con sobreprecio frente a hoy.
| La acción asignada, después | Desde tu base | Desde el mercado al asignar | Comprar cualquier día |
|---|---|---|---|
| A tres meses | −1,6 % | +3,9 % | +2,7 % |
| A seis meses | +1,5 % | +6,0 % | +6,7 % |
| A doce meses | +5,2 % | +10,3 % | +15 % |
Doce meses después la acción vale +5,2 % más que tu base de mediana, y el 45 % de las veces sigue por debajo.
Desde el mercado del día de la asignación rinde +10,3 %; comprar cualquier acción cualquier día y esperar un año, +15 %.
La put no te da acciones baratas: te da las que estaban cayendo, y las que caen rinden menos el año siguiente.
Las peores asignaciones son las que la tesis no imagina: nombres que cayeron bajo el strike y siguieron cayendo hasta perder −90 % en un año desde la base.
En 2008 te asignaron bancos; en 2021, las acciones de moda de la pandemia.
Más lejos no es más seguro. Con el strike 10 % por debajo, la put cobra 0,9 % al mes.
Y asigna el 13 % de las veces, con la base 12 % bajo el precio de ese día.
Entra 3,7 % sobre el mercado, y doce meses después rinde +6,3 % desde la base: la misma historia con menos prima.
Sobre el índice, la tesis casi funciona. La put del índice asigna menos y entra 2,0 % por encima del mercado.
Y doce meses después rinde +11,3 % desde la base, frente a +12,7 % de comprar cualquier día. La diferencia no está en la put: está en que el índice no tiene nombres que caen y siguen cayendo.
| Un nombre-año, doce meses | Vender la put hasta que asignen | Comprar el primer día |
|---|---|---|
| Mediana | +14,7 % | +18,9 % |
| Media | +25,1 % | +24,4 % |
| Cuando la acción subió más de un quinto | +38 % | +46 % |
| Cuando cayó más de un quinto | −33 % | −41 % |
Como programa, empata con comprar. Vendiendo la put hasta que asignen y manteniendo un año, un nombre-año rinde +14,7 %; comprar el primer día, +18,9 %.
La put gana el 52 % de las veces. Cuando la acción cae con fuerza pierde menos que quien la compró, y cuando sube con fuerza gana menos.
Es la forma de la put: amortigua la caída y cede parte de la subida. Ninguna de las dos cosas es un descuento.
Venderla solo sobre una acción que se compraría hoy a ese precio y se mantendría años: así la prima convierte la espera en ingreso y la asignación en la entrada buscada. Lo que no compra la put es la selección: cuál te toca y cuándo lo decide la caída.
El 12 de junio de 2026, NVDA cerraba a 205,19 y la put 195 del 17 de julio, a 35 días, cotizaba 4,95 de bid: delta 30, un 5 % por debajo del precio. Venderla cobra 495 $ por contrato y compromete 19.500 $ para comprar cien acciones a 195. Si el 17 de julio NVDA está por encima de 195, se cobran los 495 enteros, un 2,5 % del compromiso en cinco semanas. Si está en 180, te asignan: compras a 195 lo que vale 180 y tu base es 190,05, un 7,4 % por debajo de los 205,19 del día de la venta y un 5,6 % por encima de los 180 del mercado. El descuento es contra ayer; el sobreprecio, contra hoy.
Está medido sobre las doce acciones con más volumen de opciones de cada año, no sobre una acción cualquiera: son las de moda de cada época, con más prima y más caídas que la media. Va sin dividendos en las dos patas y sin gestión: la put llega al vencimiento, que es lo que hace quien vende para entrar. No dice nada de vender calls sobre las acciones asignadas, que es la rueda y tiene su lección, ni de elegir el momento con la volatilidad o la tendencia.
El descuento y el sobreprecio son medianas de seiscientas asignaciones: una asignación concreta puede llegar con la acción justo en el strike o veinte puntos por debajo. Y el año siguiente se mide a precio, sin contar la prima de las puts que se venderían encima.
Eso ya es otra estrategia, el ciclo completo, y se mide aparte. Aquí el seguimiento del año siguiente va a precio limpio, sin contar ninguna prima que se cobrara encima de las acciones recibidas.
El universo de esta página son los nombres de moda de cada época, con más prima y más caídas que la media. En un nombre tranquilo la prima es menor, y el sobreprecio al asignar también. No está medido aquí.
No: las dos patas van a precio limpio. Eso perjudica por igual a la put y a comprar la acción, así que la comparación entre las dos sigue en pie.
Son medianas de unas seiscientas asignaciones, sí. Una asignación concreta puede llegar con la acción justo en el strike o veinte puntos por debajo. Lo que no cambia con el caso es el signo: te asignan cuando ha caído.
Cada ciclo mensual, sobre las doce acciones con más volumen de opciones de cada año (universo elegido con la información de entonces, 64 nombres, 2005-2026) y sobre el índice como control, se vende la put del vencimiento mensual a unos 30 días —a dos distancias del precio—, al punto medio menos la semihorquilla, y se deja llegar al vencimiento. Hay asignación si la acción cierra bajo el strike el último día; la base es el strike menos la prima. El seguimiento va a 63, 126 y 252 sesiones desde la asignación, y se compara con el retorno incondicional del mismo universo a los mismos plazos. Fuera las operaciones que cruzan un split. Todo a precio, sin dividendos, en las dos patas.
Estudio tres estudios propios · publicado el 4 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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