Un spread de crédito es la put vendida de siempre con otra put comprada más abajo: el ala. Pone un suelo a la pérdida y se paga con parte del crédito. Aquí se mide qué cuesta, cuántas veces paga y qué cambia en el resultado.
Lo que medimos El ala pone un suelo a la pérdida y se paga con parte de la prima: es un seguro caro, no un mejor negocio. Lo que cambia de verdad es lo que ese suelo permite: vender más contratos.
La put desnuda responde de todo lo que el índice caiga por debajo del strike. El spread añade una segunda pata: con parte del crédito compra otra put más abajo, el ala.
Por debajo del ala, lo que pierde la put vendida lo gana la comprada. La pérdida máxima es la distancia entre los dos strikes menos el crédito neto: una cantidad conocida el día que abres.
Y el ala tiene precio, no uno cualquiera. Las puts lejanas del índice se pagan más caras de lo que su probabilidad diría, porque quien las compra las quiere para lo que nadie sabe predecir.
Ese sobreprecio es lo que cobra el vendedor de prima, y al comprar el ala lo devuelve. El spread lo vende cerca y lo compra lejos.
Se midió la misma put de siempre, con sus reglas y sus contratos, comprando debajo un ala a tres distancias.
| La put del índice, 2005-2026 | Crédito neto | Retorno anual | Caída máxima |
|---|---|---|---|
| Desnuda | 1,19 % | 5,6 % | −21 % |
| Con ala a 10 % del strike | 0,97 % | 3,8 % | −19 % |
| Con ala a 5 % | 0,71 % | 3,0 % | −13 % |
| Con ala a 2,5 % | 0,43 % | 2,1 % | −7 % |
| Con ala a 5 %, dimensionado por la pérdida máxima | 0,71 % | 3,8 % | −33 % |
Con los mismos contratos, el ala a media distancia deja el crédito en 0,71 % del strike en vez de 1,19 %.
Se lleva 41 %, y a cambio la peor operación queda en 870 $ por contrato.
El programa pasa a 3,0 % con −13 % de caída: la put desnuda con menos de todo.
Y el año del bear pasa de −11 % a −9 %: el ala recorta menos de lo que promete, porque la gestión ya cerraba muchas puts antes de que el índice llegara tan abajo.
La razón es cuántas veces paga: con el ala a media distancia el precio cerró por debajo 4 % de las veces, y con el ala lejana, 1,6 %.
Cobra todos los meses y paga en uno de cada veinticinco.
Cuando paga, paga bien: en las diez peores operaciones devolvió 1.050 $ por contrato de media. Pero esas diez hacen la caída, no el retorno, y el ala se pagó en las otras cuatrocientas.
El acierto baja de 83 % a 77 %, porque el crédito es menor y la misma gestión lo consume antes.
Y el stop deja de importar: sin él, el programa rinde 2,95 %, lo mismo. El suelo ya es el stop, y está pagado.
Cuanto más cerca el ala, más cuesta y más protege: a la distancia corta se lleva 64 % del crédito y deja el programa en 2,1 %. Es un dial entre la put desnuda y no vender nada.
Sobre acciones sueltas la misma put cobra el doble, y el ala se lleva 50 % del crédito.
Cuesta más porque paga más: el precio cerró por debajo del ala 14 % de las veces.
En más de dos mil operaciones, la put desnuda sobre acciones dejó +0,44 % al mes de media, con una de cada cien por debajo de −21,7 %.
Con el ala, la media queda en +0,01 % y la centésima peor en −6,1 %: lo que se pierde en la cola se pierde en la media, casi dólar a dólar.
Esa es la frase entera del spread sobre acciones: lo que el vendedor gana es la cola que el ala le quita. El ala no crea retorno; lo reparte.
El tamaño, y es lo único. Con los mismos contratos, el spread es la put desnuda con un seguro pagado. Pero nadie lo dimensiona así: se dimensiona por la pérdida máxima, que es lo que el bróker retiene.
Arriesgar una décima parte del capital por posición son diecisiete contratos donde la desnuda vendía ocho.
Así, el spread rinde 3,8 % con −33 % de caída: el retorno de la desnuda con más caída que la desnuda.
Con el ala más cerca, que permite todavía más contratos, 1,0 % con −40 %. El suelo por contrato es real; el de la cuenta no, porque los contratos se multiplicaron.
Mirar el ala antes que el crédito: cuánto se lleva y cuántas veces ha pagado. Donde la cola es rara cuesta más de lo que devuelve, y donde es frecuente deja el negocio en cero. Y dimensionar por los contratos que se venderían desnudo, porque el suelo por contrato invita a multiplicar.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la put 726 del 17 de julio cotizaba 7,87 de bid: vendida sola cobra 787 $ y aparta 72.600 $ de efectivo. La put 690, un 5 % por debajo del strike, cotizaba 2,75 de ask. Comprarla deja el crédito en 512 $, un 65 % del original, y la pérdida máxima en 3.088 $: la distancia de 36 puntos menos los 5,12 cobrados. Si el índice cierra en 700 el 17 de julio, la put sola pierde 1.813 $ y el spread 2.088 $, porque cobró menos; si cierra en 650, la sola pierde 6.813 $ y el spread sigue en 3.088 $. El ala solo paga por debajo de 690, y se pagó en cualquier caso.
Está medido con el ala a una distancia fija del strike, en porcentaje, y con las salidas de la put desnuda; no dice nada de elegir el ala por delta ni por lo que cobra, que es la regla de «un tercio del ancho» de la lección del cóndor. Tampoco de rolar el ala ni de cerrarla por separado. Sobre acciones va por ciclos hasta el vencimiento, sin gestión, y el dimensionado por riesgo definido está medido solo sobre el índice.
El riesgo definido del 10 % es el habitual, no el mejor: con menos por posición la caída baja y el retorno también. Y la ventana tiene un solo bear largo y dos caídas rápidas; el ala paga en las rápidas más que en las largas, porque la gestión a veintiún días cierra antes de que el índice llegue tan abajo.
Aquí el ala va siempre a una distancia fija del strike, en porcentaje. Elegirla por delta, o por cobrar un tercio del ancho, es otra regla con otras cifras, y esa última tiene su propia página.
Se puede, y no está medido: las dos patas se abren y se cierran juntas. Tocar una sola cambia la estructura a mitad de camino, y eso escondería de dónde viene el resultado.
Porque la gestión cierra la posición a las tres semanas, muchas veces antes de que el precio llegue tan abajo. El ala paga en las caídas rápidas mucho más que en las lentas.
Es el habitual, no el mejor. Con menos por posición la caída baja y el retorno también. Lo que la medición dice no es cuál elegir, sino que el suelo por contrato no es un suelo para la cuenta.
Índice (SPY) de 2005 a 2026, con las mismas reglas de la venta de prima: put del mensual más cercano a 45 días, vendida al punto medio menos la semihorquilla, recompra a la mitad del crédito, cierre a 21 días, stop al cuádruple, y contratos e interés sobre el capital vivo. El ala es la put listada más cercana a un 2,5 %, un 5 % o un 10 % por debajo del strike corto, comprada al punto medio más la semihorquilla; el crédito neto es la diferencia, con comisión por pata. Se dimensiona de dos formas: los mismos contratos que desnuda, y tantos como permita arriesgar un 10 % del capital sobre la pérdida máxima. En acciones se mide por ciclos mensuales hasta el vencimiento, sin gestión.
Estudio cuatro estudios propios · publicado el 5 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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