El put credit spread es la put vendida con su ala, dimensionado como se opera de verdad: por la pérdida máxima. Aquí se barren la distancia del strike y el ancho del ala sobre el índice, y se mide la regla de cobrar un tercio del ancho.
Lo que medimos Sobre el índice, lejos del dinero no hay prima que valga: el crédito se hunde más deprisa que la distancia, y la regla del tercio solo se cumple vendiendo en el dinero, en pleno susto.
Un spread se dimensiona por lo que puede perder: se fija un porcentaje del capital por posición y se venden tantos como quepan.
Eso convierte el ancho del ala en la palanca principal: un ala cercana permite muchos contratos y una lejana pocos, y el crédito por contrato va al revés.
Además, el crédito se hunde más deprisa que la distancia. Cerca del dinero la corta vale mucho y el ala poco; lejos, las dos valen poco y casi lo mismo.
Y lo que queda entre ellas es una fracción cada vez menor del ancho que se arriesga.
Se barrieron cinco distancias y tres anchos, con las salidas de siempre, y se midió la regla más repetida del oficio: vender solo si el crédito llega a un tercio del ancho.
Lo primero es el crédito. Con el ala a media distancia, el spread cobra 14 % del ancho vendiendo cerca del precio y 9 % un poco más lejos.
Más lejos todavía, 6 %; y en el extremo, 4 %.
Así que la regla del tercio no se alcanza fuera del dinero a ninguna distancia.
Buscando cada día el strike más lejano que la cumpliera, solo apareció 31 veces en veintiún años: 7 % de los días.
Y ese strike estaba por encima del precio: una put dentro del dinero, vendida casi siempre en un susto.
Ese programa rindió 4,9 % con −28 % de caída.
Y +10 % en el año del bear, porque vende solo en los pánicos y el índice rebota después. No es una estrategia: es estar fuera casi siempre.
Bajando la exigencia justo al tercio, la regla encuentra strike 119 veces, el 35 % de los días, siempre en el dinero o dentro.
Y rinde 1,4 % con −46 %: la peor celda de la rejilla. Cuanto más se le pide al crédito, más cerca del precio hay que vender.
| Spread del índice, riesgo definido | Crédito, % del ancho | Contratos | Caída máxima |
|---|---|---|---|
| La put desnuda, para comparar | — | 8 | −21 % |
| Cerca del precio, ala estrecha | 17 % | 23 | −40 % |
| Cerca del precio, ala media | 14 % | 17 | −33 % |
| Cerca del precio, ala ancha | 10 % | 8 | −23 % |
| Lejos del precio, ala ancha | 4 % | 7 | −11 % |
Lo segundo es el tamaño, y ahí manda el ancho. Con el ala estrecha caben 23 contratos, y el programa rinde 1,0 %.
Son muchos contratos de un crédito pequeño, y pierden todos a la vez cuando el índice cruza el strike.
Con el ala media, 17 contratos y 3,8 %: más caída que la put desnuda con menos retorno.
Con el ala ancha, ocho contratos y 4,1 %: el mejor retorno de la rejilla.
Y aun así por debajo de la put desnuda, que rinde 5,6 % con −21 %: el ala ancha apenas se nota en la caída, y sí en el crédito.
Cuanto más lejos y más ancho, menos caída y menos retorno: el spread rinde 3,0 % y pasó el bear en −4 %.
Es el más tranquilo de la rejilla, y acierta 85 % de las veces.
Y rinde menos de un punto más que el efectivo, que dio 2,27 %. Lo tranquilo se paga en retorno.
Hay algo más que casi no pasa: la pérdida máxima. Con la salida a las tres semanas, el spread casi nunca llega al ancho entero.
En la celda que más lo toca son 1,1 % de las operaciones: el riesgo definido que se paga cada mes es un techo que no se visita.
La distancia decide el crédito y el ancho decide los contratos. Son dos diales, no uno.
Lejos y estrecho es la peor celda: muchos contratos de casi nada. Cerca y ancho es la put desnuda con un ala que apenas se nota.
Y la regla del tercio es una regla de acciones. Sobre el índice no hay strike fuera del dinero que la cumpla, y forzarla lleva al dinero y a los días de pánico.
Elegir primero qué se quiere: caída pequeña o retorno. Lejos y ancho da lo primero y rinde como la letra; cerca y ancho da lo segundo con la caída de la put desnuda. Ninguna celda da las dos, y contar los contratos antes que el crédito evita la sorpresa.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la put 726 del 17 de julio cotizaba 7,87 de bid y la 690, un 5 % por debajo, 2,75 de ask: el spread cobra 5,12 sobre un ancho de 36, un 14 % del ancho, y puede perder 3.088 $ por contrato. Con cien mil dólares y un 10 % por posición caben tres contratos: 1.536 $ cobrados. Para cobrar un tercio del ancho con esa misma ala habría que vender la put 745, ya dentro del dinero, y ese día no había ninguna fuera del dinero que llegara. Con el ala a 10 %, la 655 a 1,28, el spread 726/655 cobra 6,59 sobre 71 de ancho: un 9 %, y caben solo un contrato y medio, es decir, uno.
Está medido con el diez por ciento del capital por posición, que es lo habitual y no lo óptimo: con menos, las celdas estrechas caen menos y rinden menos. El ala va a distancia fija en porcentaje del strike, no por delta ni por precio, y la regla del crédito busca el strike más lejano que la cumpla ese día, sin esperar a otro. No dice nada de rolar, ni de cerrar el ala por separado, ni de vender el spread solo con el índice sobre su media, que la lección 17 midió para la put desnuda.
Los créditos son medianas de veintiún años con la horquilla real: en un mes de pánico el spread lejano cobra bastante más, y en uno tranquilo, menos. Y la ventana subió dieciséis años de veintiuno; los spreads del índice viven de eso tanto como la put desnuda.
Es lo habitual, no lo óptimo. Con menos por posición, las celdas de ala estrecha caen menos y rinden menos. Lo que la rejilla enseña no es qué porcentaje elegir, sino que el ancho del ala decide cuántos contratos entran en él.
Aquí va siempre a una distancia fija en porcentaje del strike corto. Elegirla por delta o por precio es otra regla, con otras cifras, y no se puede deducir de esta rejilla.
Son medianas de veintiún años con la horquilla real. En un mes de pánico el spread lejano cobra bastante más, y en uno tranquilo bastante menos; lo que no cambia es el orden entre las celdas.
Puede, y aquí no está medido: la rejilla vende siempre que no hay posición. El filtro de tendencia se midió sobre la put a secas, y trasladarlo a un spread dimensionado por riesgo no es automático.
Índice (SPY) de 2005 a 2026, con las reglas de la venta de prima: put corta del mensual más cercano a 45 días, a cinco distancias del precio, vendida al punto medio menos la semihorquilla, y el ala comprada al punto medio más la semihorquilla en la put listada más cercana a un 2,5 %, un 5 % o un 10 % por debajo del strike corto. Recompra a la mitad del crédito, cierre a 21 días, stop al cuádruple y comisión por pata. Se dimensiona por riesgo definido: tantos contratos como quepan arriesgando un 10 % del capital vivo sobre la pérdida máxima. La regla del crédito busca cada día el strike más lejano cuyo spread cobre lo exigido; si no hay ninguno, ese día no se vende.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 5 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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