El put credit spread se enseña para acciones: ahí la prima es gorda, la cola es real y el ala acota lo que una acción hace en una noche. Aquí se mide sobre las doce que más opciones mueven cada año, con cuatro tamaños y veintiún años.
Lo que medimos Sobre acciones el ala paga mucho más que en el índice, y cuesta exactamente lo que paga: parte la caída por la mitad y se lleva el retorno entero. Lo del vendedor es la cola que el ala quita.
La tesis es conocida y tiene lógica. En una acción de volatilidad alta la put lejana cobra de verdad, y como una acción puede abrir muy abajo por una noticia, el ala no es un lujo: es la diferencia entre un mal mes y una cuenta cerrada.
En el índice el ala cuesta y casi nunca paga. En acciones debería pagar, y hay que medir cuánto paga, cuánto cuesta y qué queda.
Se vendió cada mes la misma put sobre las doce acciones que más opciones mueven cada año, hasta el vencimiento, con el capital repartido a partes iguales.
Cuatro tamaños: la desnuda con el efectivo apartado; el spread con los mismos contratos; el spread dimensionado por la pérdida máxima, que es como se opera; y la desnuda con esos mismos contratos, que es venderla al margen.
Primero la tesis, que se cumple: la put cobra 2,08 % del precio al mes con el strike 4,8 % por debajo.
Sobre el índice cobraba 0,94 %.
Y el ala paga 14 % de las veces, contra 4 % allí: el precio cierra por debajo tres veces y media más a menudo. Las dos mitades de la tesis son ciertas.
Después, el precio de la tesis: el ala cuesta 50 % del crédito, frente a un tercio en el índice.
Cuesta más exactamente porque paga más. Las puts lejanas de una acción de moda están caras porque la cola existe, y el mercado no regala el seguro donde más falta hace.
| La put sobre acciones, 2005-2026 | Retorno anual | Caída máxima | Nocional |
|---|---|---|---|
| Desnuda, con el efectivo apartado | 5,0 % | −28 % | 1× |
| Spread con el ala cerca, mismos contratos | 0,1 % | −15 % | 1× |
| Spread con el ala lejos, mismos contratos | 1,0 % | −20 % | 1× |
| Spread dimensionado por la pérdida máxima | −1,0 % | −39 % | 2,5× |
| Desnuda con esos mismos contratos | 2,7 % | −87 % | 2,5× |
La desnuda rindió 5,0 % al año, y su peor mes se llevó −28 %.
Con el ala cerca y los mismos contratos, 0,1 % con −15 % de caída.
La caída se parte por la mitad, y el peor mes queda en −5 %.
Hasta ahí, lo que promete. Pero el retorno se va entero: lo que gana el vendedor en una acción de moda es la cola que el ala le quita, y pagada el ala el negocio queda en cero.
Con el ala lejos, 1,0 % con −20 %: algo de retorno, y casi toda la caída.
Un escalón más lejos pasa lo mismo: la desnuda rinde 4,5 %, y con el ala cerca 0,2 %. El ala cuesta la mitad del crédito a cualquier distancia, y a cualquier distancia se lleva el retorno.
Luego el tamaño. Dimensionado por la pérdida máxima, el spread vende 2,5 veces el nocional de la desnuda.
Y rinde −1,0 % con −39 % de caída: más que la desnuda, y menos retorno. El suelo por contrato es real; el de la cuenta no, porque los contratos se multiplicaron.
La desnuda con esos mismos contratos rinde 2,7 %, con −87 % de caída.
En el año del crash perdió −67 %, y en marzo la cuenta quedó en menos de la mitad.
Esa última fila es lo único que el spread gana de verdad sobre acciones: frente a la desnuda apalancada, el ala impide que una noche se lleve la cuenta. Pero ese tamaño no lo decide el spread, lo decide quien lo vende.
La gestión no lo rescata. Con recompra a la mitad, cierre a las tres semanas y stop, la desnuda rinde 2,7 % con −28 % de caída.
El spread con los mismos contratos, −0,4 %.
Y dimensionado por la pérdida máxima, −1,9 % con −51 %.
Sobre acciones que abren con hueco, el stop se llena donde abre y la recompra temprana deja escapar los meses buenos: la gestión que en el índice acorta la caída aquí acorta el retorno.
Lo que sí lo cambiaría es la selección, y no está medida aquí. Estos doce nombres son los que más opciones mueven cada año, sin filtro ni elección de mes.
Sobre acciones el ala hace lo que promete: paga mucho más a menudo que en el índice y convierte la peor noche en un número conocido. Y cuesta exactamente eso. El spread de crédito sobre acciones no es una forma de cobrar prima gorda con la cola cubierta: es una forma de pagar la cola por adelantado, todos los meses, con esa prima gorda.
El 12 de junio de 2026, con NVDA a 205,19, la put 195 del 17 de julio, un 5 % por debajo, cotizaba 4,95 de bid: un 2,41 % del precio en cinco semanas, dos veces y media lo que cobraba ese día la put δ30 del índice. La 185, un 5 % por debajo del strike, cotizaba 2,63 de ask: el ala se lleva el 53 % del crédito y deja 2,32 netos, con una pérdida máxima de 768 $ por contrato. Con cien mil dólares y un 1 % de riesgo por nombre caben trece contratos: 3.016 $ cobrados por 9.984 $ en juego. La misma put desnuda con trece contratos aparta 253.500 $ que no hay: es el tamaño que la lección mide como «al margen», el que en marzo de 2020 se llevó más de la mitad de la cuenta.
Está medido sin selección, sin filtro y sin gestión en el programa principal, y con la gestión de la lección 15 en la variante año a año: no dice qué pasa eligiendo nombre y mes, ni rolando, ni con recompra al 60 % en vez de a la mitad. Los contratos son fraccionarios y la cartera reparte el capital a partes iguales entre los doce nombres del mes: es la estructura aislada, no una cuenta. Sin dividendos y sin las operaciones que cruzan un split.
Los doce nombres son los de más volumen de opciones de cada año, no una cartera diversificada: caen juntos en 2008, 2020 y 2022, y por eso el riesgo definido por nombre no reparte nada. Y la ventana subió dieciséis años de veintiuno; en las otras cinco el ala hizo su trabajo.
Puede, y no está medido aquí. Esta página mide la estructura sin selección ninguna: los doce nombres del año, todos los meses. Un programa que elige por volatilidad, resultados o tendencia es otro programa y necesita su propia ventana.
Porque los doce nombres no son una cartera diversificada: son los que más opciones mueven, y caen juntos en las mismas crisis. Repartir el riesgo entre doce cosas que se hunden a la vez no reparte nada.
No está medido. La variante con gestión usa las reglas ya conocidas, sin afinarlas. Ajustar el umbral hasta que la curva quede bien sería elegir el pasado en vez de medirlo.
No: ni dividendos ni tasa sobre el efectivo, y fuera las operaciones que cruzan un split. Eso afecta por igual a las cuatro versiones, así que la comparación entre ellas se sostiene.
Las doce acciones con más volumen de opciones de cada año (universo elegido con la información de entonces, 64 nombres, 2005-2026) y el índice como control. Cada ciclo mensual y en cada nombre, la put del mensual a unos 30 días a dos distancias del precio, vendida al punto medio menos la semihorquilla, y el ala en la put listada más cercana a un 5 % o un 10 % por debajo del strike, comprada al punto medio más la semihorquilla, hasta el vencimiento. Los programas reparten cien mil dólares a partes iguales entre los nombres del mes, con capital compuesto y contratos fraccionarios, en cuatro tamaños. La variante con gestión repite cada año-nombre con las reglas de la venta de prima, y va sin dividendos.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 5 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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