El call credit spread es el espejo del put credit spread: se vende una call por encima del precio y se compra otra más arriba. Cobra si el índice no sube demasiado, y aquí se mide solo y como apuesta bajista.
Lo que medimos El lado alcista de la prima vende lo único que el índice hace de verdad: subir. Gana en los años que caen y lo devuelve, con intereses, en los que suben, que son la mayoría.
Esta es la estructura de siempre, dada la vuelta: la opción vendida queda por encima del precio y el ala más arriba todavía. Se cobra si el índice no sube demasiado.
Lo que cambia no es la estructura, es lo que hay debajo.
La put asegura contra caídas, que el índice hace pocas veces y de golpe. La call asegura contra subidas, que el índice hace la mayor parte del tiempo y despacio.
Vender la call es apostar a que el índice no hará lo que ha hecho dieciséis años de veintiuno. Se midió desnuda, con ala en dos tamaños, con tres señales de «viene bajando», y contra el put credit spread como espejo.
| Índice, 2005-2026 | Retorno anual | Caída máxima | Acierto |
|---|---|---|---|
| El put credit spread, para comparar | 2,95 % | −13 % | 77 % |
| Call desnuda | 0,01 % | −39 % | 65 % |
| Call spread, mismos contratos | −0,00 % | −32 % | 65 % |
| Call spread, dimensionado por la pérdida máxima | −3,83 % | −73 % | 65 % |
| Call spread, solo con el índice en caída | −0,80 % | −45 % | 66 % |
La call desnuda rindió 0,01 % al año con −39 % de caída.
Acierta 65 % de las veces y aun así pierde de media −13 % del crédito: las veces que falla, el índice ha subido de verdad.
Lo que sostiene la curva en cero es el interés del efectivo; las opciones, solas, perdieron dinero.
El espejo con puts —misma distancia, misma ala, mismos contratos— rindió 2,95 % con −13 %.
Los años cuentan la historia: la call ganó +20 % en el año del bear, y volvió a ganar en el otro año malo.
Pero en los años de subida fuerte perdió, y en el del rebote perdió más, porque las calls vendidas en el fondo se quedaron dentro.
El ala, aquí, casi no cuesta: 6 % del crédito, frente a 33 % en la put.
Y casi nunca paga: 1,3 % de las veces. Las calls lejanas son baratas porque el índice no sube a saltos, y el seguro barato es el que no hace falta.
Con el ala y los mismos contratos, −0,00 % con −32 %: lo mismo que desnuda. No había cola que quitar; lo que pierde la call no es una noche, es la tendencia.
Dimensionado por la pérdida máxima, el spread rinde −3,83 % con −73 % de caída.
El espejo con puts, al mismo tamaño, 3,87 % con −34 %: vender más contratos de una estructura que pierde solo acelera la pérdida.
Quedaba la idea que justifica el lado alcista: venderlo solo cuando el índice viene bajando. Por debajo de su media larga, la call se vendió 119 veces y rindió −0,80 %.
Por debajo de la media de veinte sesiones, −3,62 %; y tras una caída rápida, −1,03 %. Las tres señales venden menos veces y pierden lo mismo o más por vez.
La razón está medida: después de una caída, el índice rebota más veces de las que sigue cayendo. La call «cuando viene bajando» se vende justo antes del rebote.
Sobre acciones es peor. Subieron +1,39 % al mes de media, y la call vendida encima dejó −0,50 % del precio por operación.
Como programa, la call desnuda rindió −5,4 % al año con −71 % de caída.
Con el ala y los mismos contratos, −3,0 % con −48 %: amortigua y no arregla.
Y vendida solo con la acción en caída, −3,1 %: mejor, y todavía negativo.
Nada que esté en la mano del vendedor. La distancia, el ancho, el tamaño y la señal mueven la caída, no el signo.
La celda menos mala rinde 0,47 % con −23 %, cobrando una fracción mínima del ancho: lo que cobra por estar dentro no cubre lo que pierde cuando el índice sube.
Y hay una razón de fondo para que los dos lados no sean simétricos. La put vende un seguro que el mercado paga caro, porque las caídas llegan de golpe y asustan.
La call vende un seguro que casi nadie compra, porque a nadie le asusta que el índice suba. Lo que se entrega a cambio es la deriva entera del mercado.
El lado alcista existe con nombre propio porque cierra el dibujo: la put por abajo, la call por arriba y el cóndor con las dos. Medido solo, con y sin ala, con y sin señal, no hay una forma en que haya compensado. Casi nadie lo opera, y por algo será.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la call 761 del 17 de julio, un 2,6 % por encima, cotizaba 5,53 de bid: vendida cobra 553 $. La call 799, un 5 % por encima del strike, cotizaba 0,31 de ask: el ala cuesta 31 $, un 6 % del crédito, y deja el spread en 522 $ netos con una pérdida máxima de 3.278 $. Ese mismo día la put 726 cobraba 787 $ y su ala 690 costaba 275 $, un 35 %: el mercado pone precio distinto a los dos lados porque sabe hacia dónde se mueve el índice a saltos. Si el 17 de julio el índice cierra en 780, el spread de calls pierde 1.378 $; en 800 o más, los 3.278 $ enteros. Si cierra por debajo de 761, cobra los 522 $: eso es lo que se vende, que el índice no suba un 2,6 % en cinco semanas, y en veintiún años lo hizo el 38 % de las veces.
Está medido sobre el índice de contado y sobre acciones al contado, con la call a 45 días en el índice y a 30 en acciones, sin la estructura de plazos cortos ni las semanales: si un sistema vende calls a pocos días, ese plazo no está probado aquí. Las señales de «viene bajando» son las tres habituales, no las mejores posibles, y se evalúan solo para abrir, no para cerrar. Sobre acciones va sin dividendos, a vencimiento y sin gestión.
La ventana tiene dos años bajistas de veintiuno y ambos pagaron a la call. Una ventana con más años así la favorecería; en ese caso, vender el índice a secas la favorecería más. Y el ala se midió solo a distancia fija: elegirla por precio, como en la lección 24, no cambia lo que cobra la call, que es lo que decide.
Ese plazo no está probado aquí: la medición usa mes y medio en el índice y un mes en acciones, sin semanales. Un sistema que venda calls a pocos días es otra cosa y necesita su propia ventana.
Son las tres habituales, no las mejores posibles, y solo deciden cuándo abrir, nunca cuándo cerrar. Buscar la señal que hubiera funcionado en esta ventana sería elegir el pasado.
Tiene dos años bajistas de veintiuno, y los dos pagaron a la call. Una ventana con más años así la favorecería, pero en ese caso vender el índice a secas la favorecería todavía más.
No lo que decide. El ala se midió a distancia fija; elegirla por precio cambia lo que cuesta el seguro, no lo que cobra la call, y ahí está el problema.
Índice (SPY) de 2005 a 2026, con las reglas de la venta de prima aplicadas al lado de la call: call del mensual más cercano a 45 días, a dos distancias del precio, vendida al punto medio menos la semihorquilla, recompra a la mitad del crédito y cierre a 21 días; la desnuda con stop al cuádruple y una por cada strike por cien del capital vivo. El ala va en la call listada más cercana a un 5 % o un 10 % por encima del strike, con los mismos contratos o dimensionada por la pérdida máxima. Las señales bajistas se evalúan con el cierre del día, solo para abrir. En acciones se repiten los programas por ciclos mensuales hasta el vencimiento, sin dividendos.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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