Vender prima sobre una acción suelta es la misma put o call de antes con una diferencia: el riesgo ya no es el del mercado, es el de una empresa. Aquí se mide la put desnuda, que es la que compra esa cola.
Lo que medimos Sobre acciones sueltas, la misma put cobra el doble que en el índice y gana algo más de media. Lo que cambia es la cola: es el doble de grande, y una cesta de doce nombres no la diversifica.
La put es la misma de siempre. Lo que cambia es el subyacente: una empresa, con sus resultados, sus noticias y su propia forma de caer.
La prima lo sabe antes que tú: se paga en proporción a la volatilidad del nombre, así que una acción tranquila cobra poco más que el índice y una de moda cobra seis veces más.
El mercado no regala esa prima: la cobra por la probabilidad de que la acción haga en un mes lo que el índice hace en un año.
Además desaparecen dos cosas que el índice hacía por ti. La diversificación: dentro hay quinientas empresas y ninguna quiebra el conjunto.
Y la continuidad. El índice no abre un veinte por ciento más abajo por un anuncio de resultados, y una acción sí; ese hueco salta por encima de cualquier stop.
Se midió sobre el universo honesto: las doce que más opciones movían cada año, elegidas con lo que se sabía entonces, no las que sabemos que sobrevivieron.
Las dos columnas de la tabla son la misma put, al mismo delta y hasta el mismo vencimiento. Solo cambia lo que hay debajo.
| La misma put a un mes, hasta el vencimiento | Índice | Acciones |
|---|---|---|
| Cobra al mes, % del precio | 1,0 % | 2,1 % |
| Media al mes, % del precio | +0,3 % | +0,4 % |
| Meses que pierden | 15 % | 22 % |
| Perdedora mediana, en créditos devueltos | casi tres veces | dos veces |
| Peor operación | −29,5 % | −64 % |
En 2.217 puts vendidas sobre acciones, el vendedor cobró 2,1 % del precio al mes: el doble que en el índice.
Y ganó +0,4 % de media frente a +0,3 %: hasta ahí, paga más.
Pierde 22 % de los meses, y su peor operación devolvió −64 % del precio.
Es el doble que la peor del índice: lo que cobra de más y lo que paga de más salen de la misma volatilidad.
Por nombre y año, la dispersión es la historia: de más de doscientos nombre-años, el 34 % terminaron en pérdida.
El mejor cobró +63 % del precio en doce puts, y el peor devolvió −48 %.
Los peores tienen nombre y fecha: un banco en la crisis, un fabricante de coches en la pandemia. Ninguno era la acción rara del año.
| Put gestionada, por nombre | Media del año | Peor nombre |
|---|---|---|
| 2008 | −13,1 % | −49 % |
| 2020 | 0,0 % | −15 % |
| 2022 | −16,8 % | −61 % |
| 2023 | +14,5 % | +2 % |
| Los veintidós años | 1,15 % | — |
Con la put gestionada y el efectivo apartado, la media de los veintidós años es 1,15 % por nombre.
Es menos que la letra del Tesoro, que dio 2,27 %, y siete años acabaron en pérdida: un buen año cobra lo que la letra en tres, y uno malo devuelve cuatro.
La cesta no lo arregla. Vendiendo la put a las doce a la vez rinde +3,8 % al año, frente a +2,9 % de la misma put sobre el índice.
Y con la misma caída, −27 % frente a −29,5 %.
Se mueven juntas: correlación 0,76 entre las dos.
En la crisis la cesta hizo −11,5 % y el índice −1,3 %. Doce nombres diversifican las noticias de cada uno, no la caída de todos, y esa decide el año.
Y elegir los nombres a mano engaña. Con una cesta de las ganadoras de hoy la media por nombre es 1,33 % en vez de 1,15 %: lo mismo.
Lo que cambia es la apariencia: en esa cesta no está el nombre que perdió −61 %, porque los que se hundieron no están.
Truncas a tus ganadoras y no salvas a tus perdedoras. El ciclo de put y call captura un tercio de la que se dispara y casi toda la caída de la que se hunde.
Rindió 25,8 % sobre una fabricante de chips que subió 73,5 %.
Y −7,7 % sobre una de pagos que hizo −9,2 %.
Cuando la acción sube con fuerza, el ciclo hace +24 % y la acción +43 %: el techo se paga entero y el suelo no existe.
Más lejos no protege. La put lejana pierde solo el 10 % de los meses, pero su perdedora mediana devuelve cuatro veces el crédito.
Y el 5 % peor se lleva el 60 % de lo ganado: cuanto más lejos el strike, más pequeña la prima y más grande el golpe.
La prima grande de una acción no es una oportunidad: es el precio de su cola, y la cola es suya. Si quieres la acción, tenla; si quieres ingreso sobre el efectivo, el índice cobra la mitad y devuelve la mitad.
El 12 de junio de 2026, la put δ30 del vencimiento del 17 de julio, a 35 días, cotizaba así. Sobre el índice, a 741,75: strike 725, un 2,3 % por debajo, 7,63 de bid, un 1,0 % del precio. Sobre Apple, a 291,13: strike 280, un 3,8 % por debajo, 3,60, un 1,2 %. Sobre Tesla, a 406,43: strike 380, un 6,5 % por debajo, 12,00, un 3,0 %. Sobre Intel, a 124,57: strike 115, un 7,7 % por debajo, 8,10, un 6,5 % del precio en cinco semanas. La misma put, el mismo delta, seis veces la prima entre la primera y la última: la volatilidad implícita iba del 17 % al 87 %. La prima de Intel no es mejor negocio que la del índice; es el precio de que Intel pueda abrir un 20 % más abajo la mañana de sus resultados, y el strike, un 7,7 % por debajo, no llega a cubrirlo.
Va sin dividendos y, en las puts a vencimiento, sin tasa sobre el efectivo, que es la misma en las dos columnas. La put gestionada por nombre usa el motor de la lección 15 con el efectivo completo por nombre; una cesta con doce partes de cien mil dólares no cabe cash-secured en muchos nombres, y forzarla apalanca sin decirlo. No dice nada de vender prima con riesgo definido, los spreads, que es donde la cola se acota y donde el módulo siguiente empieza.
El universo son las doce con más volumen de opciones de cada año: acciones grandes y de moda. Sobre acciones pequeñas la horquilla es mayor y la cola, peor. Y las cifras del wheel sobre nombres concretos vienen de la ventana corta 2019-2026, sin 2008.
Entonces cobras poco más que en el índice, porque la prima va con la volatilidad del nombre. No está medido aquí: el universo son las doce que más opciones mueven cada año, que son también las que más caen.
Ahí es donde la cola se acota, y por eso tiene su propio módulo. Todo lo de esta página es la opción vendida a secas, sin nada comprado que ponga tope a la pérdida.
No con el efectivo entero por nombre: doce partes de cien mil no caben en muchos de ellos, y forzarlo es apalancar sin decirlo. La medición aparta el efectivo completo por nombre, que es la versión honesta.
No: vienen de la ventana corta, sin el año de la crisis. Sirven para enseñar la asimetría entre la que se dispara y la que se hunde, no para estimar un retorno de veinte años.
Puts a un mes, a dos distancias del precio, sobre las doce acciones con más volumen de opciones de cada año (universo elegido con la información de entonces, 63 nombres) y sobre el índice, de 2005 a 2026, vendidas al punto medio menos la semihorquilla y liquidadas a vencimiento por intrínseco; el resultado va en porcentaje del precio, sin tasa ni dividendos. La cesta es la media mensual de los doce nombres del año a partes iguales, compuesta mes a mes. La put gestionada por nombre usa el motor de la venta de prima con el efectivo completo apartado en cada uno. Las cifras del ciclo sobre nombres concretos vienen de la ventana corta, sin el año de la crisis.
Estudio E-15b · cinco estudios propios · publicado el 5 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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