The Wheel encadena las dos ventas anteriores: vendes una put; si te asignan, te quedas las acciones y vendes calls sobre ellas hasta que te las llaman; entonces vuelves al efectivo y a la put. Cobra prima en las dos fases. Esta lección mide el ciclo completo en veintiún años.
Lo que medimos El wheel junta la caída del covered call con un retorno que no llega al suyo: pasa casi todo el tiempo en efectivo, te asigna en las caídas y te saca en las recuperaciones.
El wheel es una máquina de dos estados. Con efectivo vendes una put; si vence dentro, tomas las cien acciones al strike.
Con acciones vendes una call encima; si vence dentro, las entregas al strike y vuelves al efectivo. En las dos fases se recompra a la mitad del crédito: el wheel clásico toma la asignación, no la esquiva.
Suena a lo mejor de dos mundos: cobras por esperar y cobras por tener. Lo que no dice la descripción es cuánto tiempo pasas en cada estado ni a qué precio cambias de uno a otro.
Te asignan cuando el índice ha caído bajo el strike, así que entras después de una caída; te llaman cuando ha subido por encima del otro, así que sales después de una subida.
Ese orden es lo que hay que medir, y también cuánto tiempo pasa entre uno y otro: mientras esperas con efectivo, el índice sigue sin ti.
| Sobre el índice, 2005-2026 | Retorno anual | Caída máxima | Tiempo con acciones |
|---|---|---|---|
| Tener el índice, con dividendos | 10,9 % | −55 % | 100 % |
| Covered call | 9,3 % | −35 % | 100 % |
| Put vendida a secas, gestionada | 5,6 % | −21,3 % | 0 % |
| Wheel, strike cercano | 6,9 % | −36 % | 22 % |
| Wheel, strike lejano | 6,2 % | −39 % | 18 % |
El wheel rindió 6,9 % al año con −36 % de caída: más que la put sola y menos que el covered call.
Pero cae como el covered call, no como la put, que se queda en −21,3 %: el wheel tiene las acciones justo en los tramos en que tenerlas duele.
La razón principal es el tiempo: tuvo acciones el 22 % de los días, y el resto lo pasó en efectivo.
El índice subió dieciséis de esos años, y el wheel se perdió buena parte de la subida por estar fuera. Le ganó seis años de veintiuno.
La segunda razón es el orden de los precios. En veinte ciclos completos, entre la asignación y la llamada las acciones hicieron −3,0 %.
El índice, mientras tanto, hizo +5,9 %, y quince de los ciclos salieron por debajo de la entrada.
El wheel compra después de caer y vende después de subir, pero como vende con techo, si el índice rebota de verdad se queda con la caída y sin el rebote.
El crash más reciente es el ciclo entero en tres meses: la put asignó en marzo con el índice en 326, y la call se ejerció en mayo a 245.
Fueron −25 % en las acciones mientras el índice subía +25 % desde el fondo.
El año cerró en −9,2 % frente a +18,5 %. El wheel hizo lo que promete, comprar abajo y vender arriba, y perdió: «arriba» era el strike de una call vendida en pleno pánico.
En el mercado bajista amortiguó, −22,9 % frente a −37 %, porque pasó buena parte del año en efectivo.
Y al año siguiente recuperó la mitad: +13,0 % frente a +26 %. Lo que la put no perdió en la caída, la call lo cedió en el rebote.
Sobre acciones sueltas se midió el mismo ciclo nombre a nombre: 74 episodios.
El wheel rindió +12 % al año de mediana frente a +15,6 % de comprar la misma acción y esperar.
Ganó el 38 % de los episodios cobrando 28 % del precio inicial al año en primas. Mucha prima, y aun así menos.
Cuando la acción subió con fuerza, el wheel hizo +24 % y la acción +43 %.
Cuando cayó, −11 % frente a −31 %: amortigua a un tercio y cede la mitad de la subida. En un universo que sube más veces de las que cae, eso sale perdiendo.
La distancia del strike cambia poco. Con el strike más lejos hay menos ciclos, y uno atraviesa el bear entero con las acciones perdiendo dos quintos: 6,2 % con −39 %. Ninguna distancia le quita la caída del covered call.
Es la suma de las dos estructuras anteriores, en el peor orden. Toma el estado que menos rinde, el efectivo, casi todo el tiempo; y el que más cae, las acciones, justo después de una caída.
Lo que el wheel ofrece de verdad es una rutina: siempre hay algo vendido y nunca hay que decidir cuándo comprar ni cuándo vender. Quien quiera el índice hará mejor teniéndolo y vendiendo la call encima; quien quiera ingreso sobre el efectivo, vendiendo la put sin tomar la asignación.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la put 726 a 28 días cotizaba 6,59 de bid: se vende con 72.600 $ apartados y se cobran 659 $. Si el 10 de julio el índice está por encima de 726, se cobran enteros y se vende la siguiente put. Si está en 700, te asignan: cien acciones a 726, base 719,41 con la prima. Al día siguiente se vende la call δ30, que ese día estaría unos puntos por encima de 700; la del 12 de junio, la 761, cotizaba 5,53, así que cabe esperar unos 500 $ más. Si el índice sube y te llaman a 720, sales por debajo de tu base y el ciclo cierra con las dos primas y una pérdida en las acciones; si sube a 800, te llaman a 720 igual y el resto no es tuyo. Solo si el índice se queda entre la asignación y el strike de la call se cobra todo sin perder nada, y eso es un mes de cada tres.
Está medido tomando la asignación y la llamada, sin rolar ni cerrar por precio: es el wheel tal como se enseña, no una versión gestionada. No dice qué pasa vendiendo la call por encima de la base en vez de al delta, que es la variante que evita salir perdiendo y que cobra menos. Sobre acciones va sin dividendos, sin tasa sobre el efectivo y montado con las operaciones de las lecciones 16 y 18, con la put y la call del mismo mes.
La descomposición de lo que cede, tres cuartos por el tiempo en efectivo y un cuarto por el techo de la call, viene del estudio original sobre la ventana corta; a veintiún años el tiempo con acciones es el mismo, una quinta parte, y la conclusión no cambia.
Es la variante que evita salir perdiendo del ciclo, y cobra bastante menos porque el strike queda más lejos. Aquí no está medida: se mide el wheel tal como se enseña, con la asignación y la llamada tomadas sin rechistar.
Sería otra estrategia. El wheel clásico existe precisamente porque no decide: deja que el strike mande. Gestionarlo cambia el resultado y también cambia la pregunta, así que se mide por separado.
Uno lateral y largo, en el que nadie te asigne ni te llame y cobres las dos primas una y otra vez. En veintiún años no lo hubo, y por eso la ventana no puede decir cuánto rendiría.
No, ni dividendos ni intereses sobre el efectivo parado. Eso perjudica al wheel y a comprar la acción por igual, así que la comparación entre los dos sigue siendo válida.
Índice (SPY) de 2005 a 2026: put del vencimiento mensual más cercano a 45 días, a la distancia objetivo, vendida al punto medio menos la semihorquilla con el efectivo del strike por cien apartado; si vence dentro se toman las acciones al strike, y con acciones se vende la call a la misma distancia y se entregan si vence dentro. Se recompra cuando la opción vale la mitad del crédito, sin cierre por calendario ni stop, con comisión por contrato, efectivo a la tasa y dividendos reinvertidos; el índice se compara con dividendos. En acciones se montan episodios por nombre y tramo continuo con la put y la call del mismo mes, a vencimiento y sin dividendos ni tasa.
Estudio cuatro estudios propios · publicado el 5 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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