El short strangle vende la put de siempre y, encima, una call a la misma distancia y con el mismo efectivo. Cobra por los dos lados y pierde si el índice se sale por cualquiera. Aquí se mide si el segundo lado suma o resta.
Lo que medimos El segundo lado cobra más y resta casi todo lo que la put gana. Aporta en los años que caen y lo devuelve con creces en los que suben, que son la mayoría.
La put vendida cobra por asegurar contra caídas. La call vendida cobra por asegurar contra subidas.
El strangle vende las dos a la vez, a la misma distancia del precio: como el efectivo que cubre la put ya está apartado, la call entra sin capital nuevo.
Cobra casi el doble y gana si el índice se queda entre los dos strikes. Su argumento es aritmético: más crédito por el mismo margen.
Lo que hay que medir es lo otro. Los dos lados no son simétricos: la put pierde cuando el índice cae de golpe, y la call cuando sube con ganas, que pasa mucho más a menudo.
La pregunta no es si la call cobra, que cobra, sino si lo que cobra paga lo que pierde.
| Índice, 2005-2026, con la gestión de siempre | Crédito | Retorno anual | Caída máxima |
|---|---|---|---|
| Put cerca del precio, sola | 1,16 % | 5,6 % | −21 % |
| Strangle con las dos patas cerca | 2,10 % | 3,0 % | −33 % |
| Put lejos del precio, sola | 0,56 % | 3,9 % | −17 % |
| Strangle con las dos patas lejos | 0,92 % | 2,5 % | −20 % |
| Strangle lejano, sin stop | 0,91 % | 4,0 % | −21 % |
La put sola rindió 5,6 % con −21 % de caída.
Con la call encima, el crédito por operación pasa de 1,16 % a 2,10 % del precio.
Y el programa pasa a 3,0 %, con −33 % de caída.
Cobra un 68 % más y rinde poco más de la mitad. El crédito extra entra cada mes; lo que lo devuelve entra de golpe.
El acierto cae de 83 % a 69 %: la put sola falla cuando el índice cae, y el strangle falla también cuando sube.
Y el índice sube dieciséis años de veintiuno. Cada call vendida apuesta a que ese mes no es uno de los buenos, y hay muchos.
Sobre las aperturas que las dos versiones comparten, la call aportó −60.000 $ en veintiún años.
Es el 90 % de lo que la put ganó en esas fechas. Sumó ocho años de veintidós y restó los demás.
Lo que la call sí hace es amortiguar el año malo: en el bear la put sola perdió −18 % y el strangle −5 %.
Y en el peor año, −11 % para la put frente a −8 % para el strangle.
La call gana cuando el índice cae, y ese es el año en que el strangle parece mejor. Lo que amortigua ahí ya lo ha pagado antes.
Más lejos del precio, la historia es la misma con menos prima: la put sola 3,9 %, y el strangle 2,5 %.
Sin stop, 4,0 % con −21 %: el stop salta con el lado que sube y corta la recuperación del que baja, así que quitarlo devuelve retorno y añade caída.
Los strangles asimétricos tampoco arreglan nada: con la call más lejos, 3,4 %; y con la call más cerca, 2,3 %.
Acercarla es peor, y alejarla deja casi la put sola con un poco menos.
Sobre acciones sueltas la call cobra casi tanto como la put. Pero por operación la put sola deja +0,44 % del precio de media y el strangle −0,06 %: la call se lo lleva todo.
Pierde por la call el 31 % de las veces, más que por la put.
Y la centésima peor operación pasa de −21,7 % a −30,6 %.
Como programa, la put sola rinde 5,2 % con −28 % de caída.
El strangle, −0,5 % con −49 % de caída.
Y −31 % en el año de la pandemia.
No es que la call cobre poco: es que se ejerce más veces que la put, y cuando se ejerce el hueco hacia arriba no tiene techo.
El subyacente decide el signo del segundo lado. Sobre el índice la call resta casi todo lo que la put gana; sobre acciones de moda, más de lo que gana.
Y el año decide el resto. El strangle gana a la put sola cuando el mercado cae o no sube, y pierde por la call en los demás. No hay forma de saber cuál viene: es una apuesta a la lateralidad, y el índice no es lateral.
Lo que el strangle vende no es el doble de prima: es la mitad del retorno de la put a cambio de que el año bajista duela menos. Quien lo vende por el crédito paga un seguro contra el bear con la subida de todos los demás años. Puede ser razonable; gratis no es.
El 12 de junio de 2026, con el índice a 741,75, la put 726 del 17 de julio cotizaba 7,87 de bid y la call 761, 5,53. El strangle 726/761 cobra 13,40 por acción, 1.340 $ por contrato: un 70 % más que la put sola, con el mismo efectivo apartado, porque la call no pide más. Gana los 1.340 $ enteros si el 17 de julio el índice cierra entre 726 y 761; empieza a perder por debajo de 712,60 y por encima de 774,40. Ese rango, un 4 % por abajo y un 4,4 % por arriba en cinco semanas, es lo que se vende. En veintiún años el índice cerró fuera de la banda δ30 por arriba el 38 % de las veces y por abajo el 19 %: la call se ejerce el doble de veces que la put, y cobra menos.
Está medido con las dos patas al mismo delta y el mismo vencimiento, con la gestión de la lección 15 aplicada al conjunto: la recompra a la mitad y el stop miran el crédito total, no cada pata, y no se rola el lado que se acerca al precio, que es la gestión típica del strangle y que tiene su lección. Sobre acciones va a vencimiento y sin gestión, con la put y la call del mismo mes de las lecciones 25 y 26.
El strangle con alas, el cóndor, es la lección siguiente: cambia la caída, no el signo del segundo lado. Y la ventana subió dieciséis años de veintiuno: en una ventana más lateral el strangle gana a la put, y en una más bajista, más aún. Eso no es un argumento a favor; es la descripción de lo que se vende.
Es la gestión típica del strangle y aquí no está medida: la recompra y el stop miran el crédito total, no cada pata. Mover un lado a mitad de camino es otra decisión, con sus propias cifras.
Entonces es un cóndor de hierro, que tiene su propia página. Las alas cambian la caída, no el signo de lo que aporta el segundo lado.
Subió dieciséis años de veintiuno, sí. En una ventana lateral el strangle ganaría a la put, y en una bajista todavía más. Eso no es un argumento a favor: es la descripción exacta de lo que se está vendiendo.
Sería otra medición. Aquí el subyacente es un índice que sube casi todos los años y un puñado de acciones de moda que suben todavía más. Un activo sin tendencia cambiaría el signo del segundo lado, y ese caso no está en la ventana.
Índice (SPY) de 2005 a 2026, con el motor y las reglas de la venta de prima: put y call del mensual más cercano a 45 días, a la misma distancia del precio, vendidas al punto medio menos la semihorquilla. Recompra a la mitad del crédito total, cierre a 21 días y stop al cuádruple de ese crédito; una posición por cada strike de la put por cien del capital vivo, ya que la call no pide efectivo extra, y comisión por pata. Hay variantes sin stop, a vencimiento y dos asimétricas. Lo que aporta la call se mide sobre las aperturas comunes entre la put sola y el strangle. En acciones se montan la put y la call del mismo mes, a vencimiento y sin dividendos.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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