Polaris
Las estructuras a dos lados
Condicionado

Iron condor: el strangle con riesgo definido

Qué es

El cóndor de hierro vende una opción por debajo del precio y otra por encima, y compra un seguro más allá de cada una. La pérdida queda con tope por los dos lados, a cambio de parte de lo que se cobra.

Lo que medimos Los seguros del cóndor recortan la caída a la mitad y cuestan entre un tercio y más de la mitad de la ganancia. La regla de cobrar un tercio del ancho no elige el mejor cóndor: elige el cercano.

Las estructuras a dos ladosambosLección 29avanzado

Vender los dos lados a la vez da dinero mientras el mercado se quede quieto, y deja la pérdida abierta por arriba y por abajo. Comprar un seguro en cada extremo es el arreglo evidente. Lo interesante es qué cuesta ese arreglo, y la respuesta no es la que se enseña.

1 · Lo que el seguro cuesta y lo que compra

Puesto a un cinco por ciento por fuera de cada lado, el seguro se lleva el 29 % de lo cobrado. Puesto más lejos, a un diez por ciento, solo el 13 %.

Casi todo ese coste está abajo. El de arriba cuesta poco y casi nunca llega a servir, porque las subidas bruscas son raras comparadas con las caídas.

Capital 2005-2026: el put credit spread, el strangle δ30, el cóndor δ30 con alas a 5 % y los mismos contratos, y el mismo cóndor por riesgo definido al 10 % CAPITAL, MILES DE $ · ESCALA LOG · ÍNDICE 50100200 put spreadsin segurocóndor 5 %riesgo 10 % 20052026
Cien mil dólares desde 2005. Azul: vender solo el lado de abajo con su seguro. Negro: vender los dos lados sin ningún seguro. Verde: el cóndor completo, con los mismos contratos. Rojo: el mismo cóndor vendiendo tantos como permite la pérdida máxima.

Con el mismo número de contratos, poner el seguro cerca lleva la ganancia de 3,0 % a 1,2 % al año.

A cambio, la peor caída baja de −33 % a −16 %. Es el trato de siempre: la mitad del dolor a cambio de más de la mitad de la ganancia.

El acierto también baja, de 69 % a 57 %, porque cobrando menos la operación tarda más en llegar al objetivo de recompra y muchas se cierran por calendario.

Qué se vendeGanancia al añoPeor caída
Solo el lado de abajo, con su seguro3,1 %−34 %
Los dos lados, sin ningún seguro3,0 %−33 %
Cóndor con el seguro cerca1,2 %−16 %
Cóndor con el seguro lejos2,0 %−17 %
Cóndor lejos del precio y seguro ancho2,8 %−10 %

2 · La trampa de contar el tamaño por la pérdida máxima

Con el seguro puesto, lo peor que puede pasarle a cada cóndor es una cifra conocida y pequeña. La tentación es evidente: si cada uno arriesga poco, se pueden vender muchos más.

Esa cuenta permite vender 18 contratos donde antes cabían ocho, y el resultado pasa a −1,35 % al año.

La peor caída se va a −55 %, peor que vender sin ningún seguro. Un seguro no protege la cuenta si lo que hace es autorizar a apostar más.

3 · La regla que todo el mundo repite

La regla más citada dice que hay que cobrar al menos un tercio de la distancia entre los strikes vendidos y los comprados. Suena a disciplina y funciona como un imán.

Crédito del cóndor en porcentaje del ancho según la distancia de los strikes cortos, frente al tercio que pide la regla CRÉDITO, % DEL ANCHO · MEDIANA · CÓNDOR la regla pide, como mínimo33 %seguro cerca30 %seguro lejos19 %lejos del precio13 %
Cuánto cobra el cóndor comparado con la distancia entre sus strikes, de mediana en veintiún años. La línea es el tercio que pide la regla. Solo la alcanza la versión más cercana al precio, y ni siempre.

Lejos del precio no se cumple nunca: cero operaciones en veintiún años. Cerca del precio y con el seguro pegado se cumple el 51 % de los días.

Y esos días son los meses movidos, cuando las opciones valen más porque el riesgo es mayor. Ese programa rinde −1,3 % al año.

El motivo es aritmético. Para cobrar un tercio de la distancia hay que acercar los strikes al precio, y acercarlos es lo contrario de lo que hace segura a esta operación. La regla no elige el cóndor bueno: elige el cercano, y en el peor momento.

4 · Lo que más rinde ya estaba dentro

La comparación que cierra la lección es incómoda. Vender solo el lado de abajo con su seguro, que es exactamente la mitad del cóndor, rinde 3,1 % al año con una caída de −34 %.

Ninguna versión del cóndor cercano se acerca, y sobre acciones sueltas es peor todavía: ahí los dos seguros cuestan el 48 % de lo cobrado y el cóndor pierde −3,0 % al año.

Nada de esto significa que el cóndor no sirva. Significa que se paga caro por dormir tranquilo, y que hay una forma más barata de dormir igual de tranquilo.

Qué se hace con esto

Si lo que se busca es riesgo limitado, vender solo el lado de abajo con su seguro. Si aun así se quiere el cóndor entero, ponerlo lejos del precio y con el seguro ancho, que es la versión menos mala. Y no calcular el tamaño por la pérdida máxima, que es lo que convierte una estructura prudente en una apuesta grande.

Un ejemplo con números

Con el índice a 741,75, vender la opción de abajo en 726 y la de arriba en 761 cobraba 13,40 dólares por acción. Los dos seguros, uno en 690 y otro en 799, cuestan 3,06. Al cóndor le quedan 10,34 por acción, es decir 1.034 dólares por contrato, un 23 % menos que sin seguro. La distancia mayor entre strikes es la de abajo, 36 puntos, así que lo máximo que se puede perder son 3.600 menos lo cobrado: 2.566 dólares. La regla del tercio pediría cobrar 1.200, y este cóndor cobra 1.034. Para cumplirla habría que acercar los strikes hasta casi tocar el precio.

Las reglas

El cóndor, medidoqué compra el seguro y qué cuesta
El seguro cuesta un tercio
Comprado a un cinco por ciento por fuera se lleva el 29 % de lo cobrado; a un diez por ciento, el 13 %.
Recorta el dolor y la ganancia
Con los mismos contratos la ganancia pasa de 3,0 % a 1,2 %, y la peor caída mejora casi a la mitad.
No cuentes el tamaño por la pérdida máxima
Vender 18 contratos en vez de ocho lleva el resultado a −1,35 % y la caída a un nivel peor que sin ningún seguro.
La regla del tercio elige el cercano
Lejos del precio no se cumple nunca; cerca, el 51 % de los días, y esa forma de operar rinde −1,3 %.
Qué compras
Un tope a la pérdida por los dos lados, a cambio de un tercio de lo que se cobra y de dos tercios de la ganancia. Sobre el índice, la versión menos mala es la lejana con el seguro ancho, 2,8 % al año con −10 % de caída; sobre acciones sueltas no compensa en ninguna versión.

Qué lo invalidaría: que el lado de arriba dejara de restar, o que en un período con más subidas bruscas el seguro de arriba llegara a pagarse. En veintiún años no lo hace.
Cómo se usa
  1. Si quieres riesgo limitado en el índice, vende solo el lado de abajo con su seguro.
  2. Si vendes el cóndor entero, ponlo lejos del precio y con el seguro ancho.
  3. No calcules el tamaño por la pérdida máxima: convierte la prudencia en apuesta.

Lo que esta lección no dice

No dice que el cóndor pierda siempre: dice que en el índice hay una forma más barata de conseguir lo mismo, y que sobre acciones sueltas no compensa en ninguna de las versiones probadas. Está medido con los dos seguros a la misma distancia de cada lado y con la gestión habitual sobre el total cobrado, sin cerrar ni mover un lado por separado, que es la gestión típica del cóndor y se mide aparte. La versión a un día es otra cosa: otro plazo, otra prima y otra forma de perder. Y la ventana no incluye un período largo de subidas bruscas, que es el único en que el seguro de arriba podría pagarse.

Preguntas frecuentes

¿Y si cierro o muevo un lado cuando se me va en contra?

Puede cambiar el resultado, pero no está medido aquí. Todo lo de esta lección es sin tocar la posición salvo la recompra y el cierre por calendario. Cerrar un lado o rolarlo es otra decisión, con su propia medición, y mezclarla escondería de dónde viene el resultado.

¿Vale lo mismo el cóndor a un día, del que todo el mundo habla?

No. Otro plazo, otra prima y otra forma de perder: en un día no da tiempo a que el paso del tiempo trabaje a favor, y el riesgo se concentra en unas pocas horas. Es una estructura distinta con el mismo nombre y se mide aparte.

¿Por qué el seguro de abajo cuesta tanto más que el de arriba?

Porque a igual distancia del precio, el mercado cobra más por proteger de una caída que de una subida. Es un sesgo estable y medido: la gente paga por el miedo. De ahí que casi todo el coste del cóndor esté en la mitad inferior.

¿Le va bien a esta estructura un mercado lateral largo?

Sí, es su terreno: mientras el precio no se mueva, cobra y no pasa nada. Lo que la mata no es la dirección sino el salto brusco, y sobre todo el salto a la baja. Un año tranquilo con un solo susto puede bastar para borrar el año entero.

Cómo se midió

Índice, de 2005 a 2026, con la horquilla real de cada una de las cuatro patas y comisión por pata. Se venden la opción de abajo y la de arriba del vencimiento mensual más cercano a 45 días, a dos distancias del precio, con los seguros comprados a un cinco o a un diez por ciento por fuera de cada una. Gestión habitual: recompra al llegar a la mitad de lo cobrado y cierre a 21 días, sin stop. Dos formas de calcular el tamaño: los mismos contratos que sin seguro, y tantos como permita arriesgar un 10 % de la cuenta sobre la pérdida máxima. Trece versiones en total, más la regla del tercio como filtro y una variante llevada a vencimiento. Sobre acciones, sin gestión y a vencimiento.

Estudio cinco estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.

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Hasta aquí llega Polaris

Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.

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