El cóndor de hierro vende una opción por debajo del precio y otra por encima, y compra un seguro más allá de cada una. La pérdida queda con tope por los dos lados, a cambio de parte de lo que se cobra.
Lo que medimos Los seguros del cóndor recortan la caída a la mitad y cuestan entre un tercio y más de la mitad de la ganancia. La regla de cobrar un tercio del ancho no elige el mejor cóndor: elige el cercano.
Vender los dos lados a la vez da dinero mientras el mercado se quede quieto, y deja la pérdida abierta por arriba y por abajo. Comprar un seguro en cada extremo es el arreglo evidente. Lo interesante es qué cuesta ese arreglo, y la respuesta no es la que se enseña.
Puesto a un cinco por ciento por fuera de cada lado, el seguro se lleva el 29 % de lo cobrado. Puesto más lejos, a un diez por ciento, solo el 13 %.
Casi todo ese coste está abajo. El de arriba cuesta poco y casi nunca llega a servir, porque las subidas bruscas son raras comparadas con las caídas.
Con el mismo número de contratos, poner el seguro cerca lleva la ganancia de 3,0 % a 1,2 % al año.
A cambio, la peor caída baja de −33 % a −16 %. Es el trato de siempre: la mitad del dolor a cambio de más de la mitad de la ganancia.
El acierto también baja, de 69 % a 57 %, porque cobrando menos la operación tarda más en llegar al objetivo de recompra y muchas se cierran por calendario.
| Qué se vende | Ganancia al año | Peor caída |
|---|---|---|
| Solo el lado de abajo, con su seguro | 3,1 % | −34 % |
| Los dos lados, sin ningún seguro | 3,0 % | −33 % |
| Cóndor con el seguro cerca | 1,2 % | −16 % |
| Cóndor con el seguro lejos | 2,0 % | −17 % |
| Cóndor lejos del precio y seguro ancho | 2,8 % | −10 % |
Con el seguro puesto, lo peor que puede pasarle a cada cóndor es una cifra conocida y pequeña. La tentación es evidente: si cada uno arriesga poco, se pueden vender muchos más.
Esa cuenta permite vender 18 contratos donde antes cabían ocho, y el resultado pasa a −1,35 % al año.
La peor caída se va a −55 %, peor que vender sin ningún seguro. Un seguro no protege la cuenta si lo que hace es autorizar a apostar más.
La regla más citada dice que hay que cobrar al menos un tercio de la distancia entre los strikes vendidos y los comprados. Suena a disciplina y funciona como un imán.
Lejos del precio no se cumple nunca: cero operaciones en veintiún años. Cerca del precio y con el seguro pegado se cumple el 51 % de los días.
Y esos días son los meses movidos, cuando las opciones valen más porque el riesgo es mayor. Ese programa rinde −1,3 % al año.
El motivo es aritmético. Para cobrar un tercio de la distancia hay que acercar los strikes al precio, y acercarlos es lo contrario de lo que hace segura a esta operación. La regla no elige el cóndor bueno: elige el cercano, y en el peor momento.
La comparación que cierra la lección es incómoda. Vender solo el lado de abajo con su seguro, que es exactamente la mitad del cóndor, rinde 3,1 % al año con una caída de −34 %.
Ninguna versión del cóndor cercano se acerca, y sobre acciones sueltas es peor todavía: ahí los dos seguros cuestan el 48 % de lo cobrado y el cóndor pierde −3,0 % al año.
Nada de esto significa que el cóndor no sirva. Significa que se paga caro por dormir tranquilo, y que hay una forma más barata de dormir igual de tranquilo.
Si lo que se busca es riesgo limitado, vender solo el lado de abajo con su seguro. Si aun así se quiere el cóndor entero, ponerlo lejos del precio y con el seguro ancho, que es la versión menos mala. Y no calcular el tamaño por la pérdida máxima, que es lo que convierte una estructura prudente en una apuesta grande.
Con el índice a 741,75, vender la opción de abajo en 726 y la de arriba en 761 cobraba 13,40 dólares por acción. Los dos seguros, uno en 690 y otro en 799, cuestan 3,06. Al cóndor le quedan 10,34 por acción, es decir 1.034 dólares por contrato, un 23 % menos que sin seguro. La distancia mayor entre strikes es la de abajo, 36 puntos, así que lo máximo que se puede perder son 3.600 menos lo cobrado: 2.566 dólares. La regla del tercio pediría cobrar 1.200, y este cóndor cobra 1.034. Para cumplirla habría que acercar los strikes hasta casi tocar el precio.
No dice que el cóndor pierda siempre: dice que en el índice hay una forma más barata de conseguir lo mismo, y que sobre acciones sueltas no compensa en ninguna de las versiones probadas. Está medido con los dos seguros a la misma distancia de cada lado y con la gestión habitual sobre el total cobrado, sin cerrar ni mover un lado por separado, que es la gestión típica del cóndor y se mide aparte. La versión a un día es otra cosa: otro plazo, otra prima y otra forma de perder. Y la ventana no incluye un período largo de subidas bruscas, que es el único en que el seguro de arriba podría pagarse.
Puede cambiar el resultado, pero no está medido aquí. Todo lo de esta lección es sin tocar la posición salvo la recompra y el cierre por calendario. Cerrar un lado o rolarlo es otra decisión, con su propia medición, y mezclarla escondería de dónde viene el resultado.
No. Otro plazo, otra prima y otra forma de perder: en un día no da tiempo a que el paso del tiempo trabaje a favor, y el riesgo se concentra en unas pocas horas. Es una estructura distinta con el mismo nombre y se mide aparte.
Porque a igual distancia del precio, el mercado cobra más por proteger de una caída que de una subida. Es un sesgo estable y medido: la gente paga por el miedo. De ahí que casi todo el coste del cóndor esté en la mitad inferior.
Sí, es su terreno: mientras el precio no se mueva, cobra y no pasa nada. Lo que la mata no es la dirección sino el salto brusco, y sobre todo el salto a la baja. Un año tranquilo con un solo susto puede bastar para borrar el año entero.
Índice, de 2005 a 2026, con la horquilla real de cada una de las cuatro patas y comisión por pata. Se venden la opción de abajo y la de arriba del vencimiento mensual más cercano a 45 días, a dos distancias del precio, con los seguros comprados a un cinco o a un diez por ciento por fuera de cada una. Gestión habitual: recompra al llegar a la mitad de lo cobrado y cierre a 21 días, sin stop. Dos formas de calcular el tamaño: los mismos contratos que sin seguro, y tantos como permita arriesgar un 10 % de la cuenta sobre la pérdida máxima. Trece versiones en total, más la regla del tercio como filtro y una variante llevada a vencimiento. Sobre acciones, sin gestión y a vencimiento.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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