El doble calendar junta dos: uno de puts por debajo del precio y otro de calls por encima, con el mismo par de vencimientos. Es la pieza básica de los portafolios que venden tiempo sin apostar dirección.
Lo que medimos Neutral a la dirección no es neutral al movimiento. El rango entre los dos strikes parece ancho, y el índice se sale de él la mitad de los meses: dentro gana poco, fuera pierde mucho.
El calendar gana si el índice se queda cerca de un strike. El doble calendar abre el rango con dos, uno a cada lado del precio.
Entre los dos strikes queda una meseta donde las cortas vencen sin valor y las largas conservan su tiempo. El débito total es la pérdida máxima.
Es la estructura que forma la base de los portafolios llamados «neutrales»: no apuestan a que el índice suba o baje, sino a que se quede dentro de un rango.
La promesa es atractiva: cobrar dos primas sin apostar dirección, con la pérdida acotada y una meseta ancha donde todo vence sin valer nada.
El problema no está en la promesa, sino en dos preguntas que no hace: cuánto cuesta esa meseta cada mes, y cuántas veces el índice se queda dentro de ella.
| Índice, 2005-2026, débito como riesgo | Retorno anual | Caída máxima | Acierto |
|---|---|---|---|
| Doble calendar de libro | −7,6 % | −84 % | 48 % |
| Calendar simple, para comparar | −7,2 % | −85 % | 52 % |
| Con el rango más ancho | −5,7 % | −82 % | 43 % |
| Con las largas más lejos | −2,5 % | −62 % | 53 % |
| Efectivo en letras, sin operar | 2,27 % | 0 % | — |
El doble calendar de libro deja −7,6 % al año con −84 % de caída.
Y gana solo 3 años de veintidós. El efectivo deja 2,27 % sin hacer nada.
Acierta 48 % de las veces, menos que el calendar simple, y cuando acierta deja +22 % del débito.
Cuando falla, −37 %. Cobra menos de un cuarto y paga más de un tercio, y con esa asimetría ningún acierto alcanza.
Abrir el rango no arregló el calendar: lo empeoró. Con dos calendars hay dos largas perdiendo tiempo en vez de una, y el débito es 1,49 % del precio.
La meseta entre los strikes mide 4,7 %. Parece ancha, y el índice se sale de ella la mitad de los meses.
Cuando el índice se movió poco en el mes, el doble calendar dejó +12 % del débito, acertando 77 % de las veces.
Cuando se movió más de 4,8 %, dejó −46 %.
Y acertó solo 9 % de las veces.
Es el mismo dibujo del calendar simple, con la ganancia más pequeña porque ahora hay dos largas que pagar.
Estrecharlo lo acerca al calendar simple: −8,4 % con −87 % de caída.
Ensancharlo sube el rango y baja el acierto a 43 %, con −5,7 % de retorno.
Los strikes lejanos cobran poco y las largas siguen costando lo mismo: el rango no se ensancha gratis.
Dejar vencer las cortas, −5,9 %; sin stop, −5,5 %. Ni la gestión ni su ausencia mueven el signo.
Con las largas al doble de plazo, −2,5 % con −62 %: menos tiempo que pagar por cada mes de cortas, y otra vez lejos del efectivo.
La estructura es larga de volatilidad, y abrirla solo con la implícita por debajo de su mediana anual es lo menos malo: −2,1 % con −61 %.
Con +8 % en el año del crash, porque la volatilidad subió justo después de comprarla.
Y con la mitad de tamaño, −2,7 % con −52 %: la caída se reduce y el signo no cambia.
Lo que un portafolio neutral vende no es dirección: es movimiento.
El iron condor vende ese mismo rango con crédito y rindió −1,6 % con −57 % de caída.
El doble calendar lo compra con débito, y rinde −7,6 %.
Uno paga cuando el índice sale del rango; el otro paga eso y además el tiempo de las largas.
La versión medida es sistemática y sin ajustes: no se rola la corta que el índice rebasa, no se mueve el calendar del lado que se aleja, no se elige el día de entrada.
Quien opera doble calendars hace las tres cosas, y cada una es una decisión que esta medición no recoge.
Lo que sí recoge es la estructura por dentro: una apuesta a que el índice se quede en un rango de 4,7 % durante un mes, que en veintiún años pagó menos de lo que costó.
Antes de montar un portafolio «neutral», mirar el rango contra el movimiento mensual del índice y no contra la sensación de amplitud. Y saber dónde está el resultado de un portafolio así: en los ajustes y en el tamaño, no en la estructura, porque la estructura sistemática pierde en las once formas medidas.
Con el índice a 500 se monta el calendar de puts en 485 y el de calls en 515: se venden la put 485 y la call 515 del mensual a treinta días y se compran las mismas del mensual a sesenta, por un débito total de unos 7,5 por acción, 750 $ por contrato, trece contratos con el 10 % de cien mil dólares como riesgo. Si en un mes el índice está en 505, las dos cortas vencen casi sin valor y las largas conservan su tiempo: la posición vale unos 9, y se cierra con un 20 % del débito ganado. Si el índice está en 540, la call corta y la larga valen casi lo mismo y las puts casi nada: la posición vale unos 3, y se pierde el 60 %. El rango era de un 6 % y el índice lo cruzó como cruza cualquier rango: en la mitad de los meses.
Está medido con los dos calendars en los strikes δ30 del vencimiento corto, elegidos el día de la apertura, con el mismo par de vencimientos y sin tocar la posición hasta la salida. No dice nada de ajustar el lado que el índice abandona, ni de rolar las cortas, ni de combinarlo con cóndores o con calendars simples como hace un portafolio neutral de verdad. Tampoco de las entradas elegidas por un operador: mide la estructura, no al que la opera.
La variante con la volatilidad baja usa un umbral elegido con los datos, y el tope de cuarenta contratos deja el riesgo real por debajo del enunciado. Y la referencia del iron condor viene de otra medición, con su propio tamaño por riesgo: compara la forma del resultado, no el número exacto.
Es lo que hace quien los opera de verdad, y aquí no está medido: la posición se abre y se cierra entera, sin tocar nada. Cada ajuste es una decisión con su propia cuenta de horquillas.
Tampoco está medido. Esta página mide la estructura aislada y repetida cada mes, precisamente para ver qué hay dentro de ella antes de mezclarla con otras.
Sí, y por eso no se presenta como recomendación: se eligió mirando los datos. Ni siquiera con ese umbral el programa llega a lo que rinde el dinero parado.
Compara la forma del resultado, no el número exacto: viene de otra medición, con su propio tamaño por riesgo. Lo que se ve es que vender el rango cuesta menos que comprarlo.
Índice (SPY) de 2005 a 2026: se vende el mensual más cercano a 30 días y se compra el más cercano a 60 —o a 90— en el strike de la put por debajo del precio y en el de la call por encima, con los dos strikes presentes en ambos vencimientos. El débito total son las largas al ask menos las cortas al bid, con la semihorquilla medida y comisión por pata; las marcas son diarias al punto medio. Las cuatro patas se cierran al llegar a un cuarto de ganancia, a la mitad de pérdida, o el día antes de que venzan las cortas. Los contratos salen de arriesgar un 10 % del capital vivo sobre el débito total.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 6 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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