Recomprar la prima vendida cuando vale la mitad y cerrar a veintiún días del vencimiento es la regla de gestión más repetida del sector. Esta lección la desarma: cada regla por separado, sin stop, en una rejilla de veinte formas, sobre el índice y sobre acciones.
Lo que medimos La regla más repetida del sector gestiona el retorno, no el riesgo. La recompra a la mitad recicla capital y suma; el cierre a veintiún días no hace nada; la caída la corta el stop.
La regla dice: vende a cuarenta y cinco días, recompra cuando la prima valga la mitad, y si no ha llegado, cierra cuando queden veintiún días.
La razón que se da es doble: la mitad del crédito llega antes que la mitad del tiempo, y las últimas semanas son las de más riesgo por menos prima.
Se repite porque es fácil de seguir y porque hace algo visible: las operaciones duran menos y la cuenta parece más tranquila. Lo que no se ve es si el efecto está en el retorno, en la caída, o en ninguno.
Se corrió la put vendida del índice sin stop, con la recompra a nunca, un cuarto, la mitad y tres cuartos del crédito, cruzada con el cierre a vencer, a siete, catorce, veintiún y treinta días.
| Índice, put vendida sin stop, veintiún años | Retorno anual | Caída máxima | Operaciones |
|---|---|---|---|
| Dejar vencer, sin ninguna regla | 5,6 % | −29 % | 157 |
| Solo la recompra a la mitad | 6,9 % | −30 % | 360 |
| Solo el cierre a veintiún días | 5,5 % | −30 % | 252 |
| Las dos: mitad y veintiún días | 5,8 % | −29 % | 425 |
| Las dos, con el stop lejano encima | 5,6 % | −21 % | 448 |
Dejar vencer la put deja 5,6 % al año con −29 % de caída: la anatomía de la put vendida, sin gestión de ninguna clase.
Solo con la recompra a la mitad, 6,9 % con −30 %, y las operaciones se multiplican por más de dos.
El retorno sube porque el capital vuelve antes y vende otra put: más primas cobradas por año, no primas mejores.
La caída no se mueve, y la perdedora media empeora hasta −413 % del crédito: las que no llegan a la mitad son las que se dan la vuelta.
Solo con el cierre a veintiún días, 5,5 % con −30 %: nada.
Y no es que cerrar antes sea malo: a catorce días da 6,7 % con −19 % de caída.
A siete, 6,7 %; a treinta, 6,5 %. Los cuatro cortes están cerca, el de veintiún días es el peor, y no dibujan ninguna curva.
El día exacto es ruido de trayectoria, y ese ruido tiene nombre: 2008. Cerrando a veintiún días, el programa vendió tres puts seguidas aquel otoño y las tres se perforaron.
Cerrando a catorce vendió una en pleno pánico, con una prima gorda que se quedó casi entera. Una semana de diferencia en el calendario de salida decidió veinte mil dólares.
Las dos reglas juntas quedan entre medias, 5,8 % con −29 %.
Y con 15.369 $ de horquilla y comisiones frente a 5.330 $ dejándola vencer.
Promediando los cinco cortes de tiempo, la recompra a la mitad añade medio punto al año, de 6,2 % a 6,7 %. No es cero, y no es la regla que cambia una cuenta.
Lo que sí mueve la caída está en otra página. Las dos reglas con el stop lejano encima dan 5,6 % con −21 %.
La caída baja un tercio, y es el stop quien la baja. El sector vende las dos reglas como gestión del riesgo; medidas, son gestión del retorno.
Sobre acciones todo resta: dejándola vencer, 4,1 % con −31 % de caída.
Con las dos reglas, 3,3 %; y con las dos más el stop, 2,7 %.
Cada regla añade cruces por una horquilla ancha y renuncia a una prima que en las acciones de moda se derrite más deprisa. Y ninguna corta la caída, porque la de las acciones llega con hueco.
La mejor celda de la rejilla es recompra a tres cuartos y cierre a catorce días, 7,7 % con −19 %.
Es la mejor por lo mismo que la de veintiún días es la peor: por dónde cayeron sus salidas en 2008. No se recomienda.
Vista de cerca, la regla no es una regla de riesgo sino de reciclaje: decide cada cuánto vuelve el capital a vender una prima nueva.
Eso explica que sume donde las primas nuevas valen lo que las viejas, el índice, y reste donde cada cruce se paga caro, las acciones.
El día de arranque no cambia nada: arrancando la serie en seis días distintos, cada celda se movió menos de una décima.
Usar la regla por lo que hace y no por lo que promete. En el índice recicla capital; en acciones cuesta. Y si lo que se busca es acotar la pérdida, eso lo hacen el stop lejano o el ala protectora, no la hora de salir.
El 23 de septiembre de 2008, con el índice a 118, se vende la put 112 del vencimiento de noviembre por 3,35, once contratos. Dejándola vencer, el índice cierra noviembre a 80 y la put se liquida a 33: 32.700 $ perdidos. Con el cierre a 21 días, esa put no existe: se vendió otra el 30 de septiembre, la 109 por 3,20, se recompró el 3 de noviembre a 12,35 con 10.000 $ perdidos, y la siguiente, la 93 del 4 de noviembre, perdió otros 11.200 $. Con el cierre a 14 días, la put del 9 de septiembre perdió 12.500 $ y la que se vendió el 7 de octubre, la 93 por 3,85 en medio del pánico, se recompró a 4,05 y perdió 240 $. Tres calendarios, tres cifras: la regla no eligió ninguna.
Está medido sobre la put vendida sola, con las salidas como única variable y sin stop salvo en la referencia. No dice nada de gestionar estructuras de varias patas, donde la gestión sobre el crédito total hace cosas distintas, ni de rolar la posición en vez de cerrarla. Tampoco de salidas por volatilidad o por delta, que no se probaron.
Las diferencias entre los cortes de tiempo son de una única trayectoria de veintiún años y las decide 2008: se muestran para enseñar que no forman patrón, no para elegir entre ellas. Y la mejor celda de la rejilla, tres cuartos y catorce días, es la mejor por eso mismo.
No está medido aquí. En un spread o en un cóndor la regla se aplica sobre el crédito total, y la mitad de un crédito de cuatro patas no es lo mismo que la mitad de una prima suelta.
No se probaron. La rejilla solo cruza el porcentaje del crédito recomprado con los días que faltan para vencer, que son las dos reglas que se enseñan.
Es otra decisión, con su propia página: <a href="/aprender/opciones/rolar">rolar una posición</a>. Aquí, cuando la regla dispara, la posición se cierra y el capital espera la siguiente entrada.
No: las diferencias entre cortes salen de una única trayectoria de veintiún años y las decide un otoño. Se enseñan para ver que no forman patrón, no para escoger entre ellas.
Índice (SPY), 2005-2026: put vendida del mensual más cercano a 45 días, al punto medio menos la semihorquilla, una por cada strike por cien del capital vivo, con comisión por pata y sin stop. La rejilla cruza la recompra al 25, 50 o 75 % del crédito —o nunca— con el cierre a 7, 14, 21 o 30 días del vencimiento, o dejándola vencer; la gestión completa con el stop al cuádruple queda como referencia. El coste suma semihorquilla de entrada y salida más comisiones. Cada celda se repitió arrancando la serie hasta quince sesiones más tarde. En acciones se repite año a año sobre las doce que más opciones mueven, sin los años con split.
Estudio cinco estudios propios · publicado el 7 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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