Rolar es recomprar la put que va mal y vender la misma en el vencimiento siguiente, cobrando más de lo que se paga, para no cerrar con pérdida. Se enseña como la forma de no perder nunca. Esta lección sigue cada cadena rolada hasta su final y la compara con haber cerrado.
Lo que medimos Rolar no hace desaparecer la pérdida: la aplaza y la deja abierta. Recupera lo que cerrar habría perdido en tres de cada cuatro cadenas, y la cuarta se lo lleva todo.
Cuando la put vendida se acerca al precio, el sector enseña a rolar: recomprarla y vender la del mismo strike en el mensual siguiente, exigiendo que la nueva cobre más de lo que cuesta la recompra.
Se cobra un crédito neto, la posición sigue viva y, si el índice se recupera, la cadena acaba en positivo. La promesa es no cerrar nunca con pérdida.
Cerrar convierte una pérdida en un número y lo apunta; rolar la deja abierta otro mes.
Cuando el índice vuelve, que es lo normal, el mes de más la arregla. Cuando no vuelve, la agranda, con el vencimiento siguiente ya vendido en medio de la caída.
Lo que sigue es medir cuántas veces pasa cada cosa, sobre la put vendida del índice y con el stop lejano como referencia.
Una cadena rolada tiene dos cuentas: lo que cerrar habría dejado y lo que rolar dejó. La diferencia es lo que rolar aporta, y su signo cambia según el año.
| Índice, put vendida, veintiún años | Retorno anual | Caída máxima | Cadenas |
|---|---|---|---|
| Cerrar por el stop lejano | 5,6 % | −21 % | — |
| Rolar en vez de ese stop | 5,9 % | −28 % | 17 |
| Rolar al tocar el strike | 7,4 % | −34 % | 77 |
| Rolar al tocar y dejar vencer | 5,6 % | −38 % | 38 |
| Rolar a veintiún días si pierde | 7,3 % | −41 % | 53 |
Rolar en vez del stop lejano no cambia casi nada, porque casi nunca llega a rolar: 17 cadenas en veintiún años, y 71 % de ellas salieron algo mejor que cerrar.
Y una salió mucho peor: la put de febrero de 2020, que cerrada en el stop habría costado una cifra pequeña y rolada, en pleno desplome, costó −52 mil $.
Esa sola cadena se come lo que las demás recuperan.
Rolar cuando el índice toca el strike, sin stop, es la forma que más se parece a la promesa: 77 cadenas, con 75 % de ellas en positivo.
Entre todas dieron −84 mil $ frente a −195 mil $ cerrándolas al tocar: rolar recuperó más de la mitad de la pérdida.
Con la recompra a la mitad puesta, una cadena rolada no vuelve del todo: la pata nueva se cierra al ganar la mitad de su crédito, menos de lo que la primera perdió.
Rolar y dejar vencer cada pata es la versión completa de la promesa: −3 mil $ frente a −58 mil $ cerrándolas.
Con 71 % en positivo, y hasta 153 días en una misma cadena, con el capital de esa put retenido todo ese tiempo.
El precio está en la cola: la cadena que empezó en septiembre de 2008, rolada hasta vencer, costó −40 mil $, veinte veces lo que habría costado cerrarla.
Rolar convierte muchas pérdidas pequeñas y acotadas en una grande y abierta, con el vencimiento siguiente ya vendido en medio del desplome.
La caída del programa lo dice sin cadenas: rolar hasta vencer, −38 %; y rolar a veintiún días si la posición pierde, −41 %, la más honda de todas.
Cada forma de rolar hunde la caída, porque mantiene viva justo la posición que el stop habría quitado en el peor momento.
El stop al doble, cerrando, da 6,0 % con −22 %: más retorno que rolar en el stop, con la caída acotada.
Sobre acciones, año a año, cerrar por el stop da 2,7 % y rolar hasta vencer 3,3 %.
Ahí rolar parece sumar, y hay que leerlo con cuidado: cada episodio corta las cadenas en diciembre, así que la acción que no vuelve en meses no cabe en la medición.
Se rola al mismo strike y al mensual siguiente, sin bajarlo. Rolar hacia abajo cobra menos; rolar más lejos alarga la cadena. Ninguna cambia el mecanismo: la pérdida no se cierra, se aplaza.
Se mide sobre una sola trayectoria, y las dos cadenas que la deciden son las de 2008 y 2020. Exigir crédito deja fuera las veces en que el mensual siguiente no lo da, que son las peores.
La ventana es alcista: en un índice que subió dieciséis años de veintiuno, la mayoría de las cadenas vuelven. En uno que no, ninguna.
Decidir con la cola a la vista. Rolar es una apuesta a que el índice vuelve al mes siguiente: la gana casi siempre, y la vez que la pierde devuelve varios años de primas. Quien la haga, que no le ponga encima la recompra a la mitad.
El 6 de febrero de 2020 se vende la put 322 de marzo por 3,56, siete contratos. El 27 de febrero, con el índice en caída libre, la put vale más de cuatro veces el crédito y el stop pide cerrarla: 8.400 $ de pérdida. Rolando, se recompra y se vende la misma put 322 de abril, que cobra más de lo que cuesta la recompra: crédito neto, posición viva. El 12 de marzo el índice está en 249, la put 322 de abril vale 74 y se cierra: la cadena ha costado 52.000 $ en vez de 8.400. Rolar no cambió lo que hizo el índice; cambió cuánto de esa caída llevaba la cuenta encima.
Está medido rolando al mismo strike y al vencimiento siguiente por crédito, sin bajar el strike ni rolar en pérdida salvo en una variante, y sobre la put sola. No dice nada de rolar spreads, donde las dos patas se mueven, ni de rolar la corta de una diagonal, que se midió por su lado, ni de rolar antes de que la put se toque, que es cerrar y abrir con otro nombre.
Las cifras de las cadenas son de una única trayectoria de veintiún años y las dos peores la deciden. Se muestran para enseñar la forma del riesgo, no su tamaño exacto: en otra ventana la cola sería otra, y seguiría estando ahí.
No está medido. El rolo de aquí conserva el strike y va al mensual siguiente, o al de después si ese no da crédito. Bajar el strike cobra menos y aleja el riesgo: cambia el precio de la apuesta, no su forma.
Se hace, y no está medido aquí. Con varias patas hay que mover las dos a la vez y el crédito nuevo se compara con un riesgo distinto, así que la cuenta no se traslada desde la put sola.
Eso es cerrar y abrir otra posición con otro nombre. La cadena solo existe cuando la put ya va mal: si se cierra en beneficio, no hay nada que aplazar.
Casi todo el riesgo. Las cifras salen de una única trayectoria de veintiún años y las dos peores cadenas la marcan. Se enseñan por la forma del riesgo, no por su tamaño exacto: en otra ventana la cola sería otra, y seguiría estando ahí.
Índice (SPY), 2005-2026: put vendida del mensual más cercano a 45 días, una por cada strike por cien del capital vivo, con horquilla medida y comisión por pata. Rolar es recomprar esa put y vender el mismo strike en el mensual siguiente —o en el de después—, con los mismos contratos y solo si el crédito nuevo cubre la recompra, salvo en la variante que rola aunque cueste. Los disparadores son el stop al cuádruple o al doble, el primer cierre por debajo del strike, o los veintiún días si la posición pierde. Una cadena es la put inicial y todos sus rolos, comparada con el resultado de la primera pata en el primer rolo. En acciones se repite año a año sobre las doce que más opciones mueven.
Estudio cuatro estudios propios · publicado el 7 sep 2026. Los datos de opciones proceden de HistoricalData.net.
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Esta sección enseña cómo funciona cada estructura y qué dicen los datos. No dice qué comprar, ni cuándo, ni sobre qué: eso es otro trabajo, y es el nuestro. Seis sistemas operando con capital propio, con cada posición y cada resultado a la vista —también los que salen mal.
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